Tori Amos, la canción de la sirena

Las cuarentenas, sumadas al estrés por el ataque al Capitolio en Estados Unidos, llevaron a la cantautora a crear su trabajo más íntimo en mucho tiempo. Ocean to Ocean muestra su vulnerabilidad y la fuerza que tuvo para afrontar cambios personales
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Desmond Murray

Por ROLLING STONE FRANCIA

Desde Native Invader (2017) hasta Ocean to Ocean (2021) han pasado cuatro años. Ese ha sido el periodo más largo que has tenido entre dos álbumes, ¿qué pasó?

Soy una persona diferente a la de hace cuatro años. Los últimos dieciocho meses han sido complicados para mí. Antes de la pandemia yo vivía a toda máquina, era un ritmo muy rápido para lo que estábamos viviendo. A medida que teníamos más periodos de cuarentena, tuvimos que sentarnos y reflexionar sobre nuestra vida y los cambios a lo que queríamos comprometernos. En este álbum logré implementar esos cambios: logré modificar el ritmo de mi vida y así mejorar mi calidad de vida al igual que mi frecuencia energética.

¿Lograste encontrar un ritmo más pausado?

Creo que es una paradoja: mi frecuencia es más alta y ahora es más sencillo para mí regular el tempo de mi música. Antes solo reaccionaba al ritmo que me imponían sucesos externos, y creo que no siempre lograba integrarlo en mis propuestas. La pandemia me obligó a sentarme conmigo misma y verme realmente. En la primera cuarentena estuve ocupada escribiendo y promocionando mi libro. Sin embargo, para la tercera cuarentena las cosas no parecían tan llevaderas, en ese momento solo sentía que vivíamos una pesadilla y que en cualquier momento me iba a estrellar contra una pared. 

Algo que influyó en mi actitud durante esa cuarentena en particular es que era la primera vez que pasaba tanto tiempo fuera de Estados Unidos y empecé a sentir el duelo de haber perdido a mi madre hace dos años. Estuve en esta espiral de tristeza hasta que un día, Tash, mi hija me dijo: “Sé que extrañas a tu mamá y yo extraño a mi abuela, pero en este momento necesito a mi mamá, ¿la podrías traer de vuelta, por favor?”. Quedé en shock y me di cuenta de que necesitaba salir de ese espacio mental tan negativo. Y ese es el origen de la canción ‘Metal Water Wood’.

Cortesía

En esta canción hablas sobre un “mundo cruel” y aun así te expones. Te muestras más vulnerable que nunca…

Creo que a lo largo de mi carrera he mostrado en diferentes ocasiones mi fragilidad. Intento siempre describir con total honestidad el estado o el momento que estoy atravesando. Pero nuestro mundo globalizado nunca había vivido una situación como esta. Nadie tenía un manual o una guía sobre cómo actuar o qué hacer. Y si bien muchas personas encontraron la manera de cambiar y transmutar su energía a algo mejor, yo no estaba en ese punto. No pude hacerlo. Luego, las musas vinieron y me dijeron que dejara de buscar excusas, me dijeron que escribiera sobre lo que estaba viviendo: “¿Estás en el suelo llena de barro? Vale, estás en el suelo llena de barro. Crea desde el lugar en el que estás”; una vez que acepté esa idea, las canciones fluyeron y me ayudaron a salir del barro. Yo batallé con ese monstruo, pero en vez de consultar guías espirituales le pedí consejo a Bruce Lee. Gracias a eso pude “ser como el agua” y ese fue mi mantra por un buen tiempo.

¿Comenzaste a escribir el álbum luego de ver todas las películas de Bruce Lee? 

¡Sí! [Risas]. Comencé a escribir a finales de febrero/principios de marzo de 2021. 

En las primeras dos cuarentenas volqué toda mi energía, como la mayoría de los demócratas americanos, en lo que estaba pasando en el país. Luego del ataque al Capitolio, en la tercera cuarentena, vi cómo algunos de nuestros políticos sacrificaban pedazos de la democracia y la Constitución para satisfacer sus intereses personales. En ese momento estaba cansada, y me dije, “No más. Este es el momento de Kamala Harris, ella tiene las capacidades, la fuerza y la inteligencia para hacerse cargo de toda esta situación”. Luego de eso, pude descansar. 

¿Te sientes más cómoda al pensar en el futuro ahora que Joe Biden es el presidente de Estados Unidos? 

Fue un alivio darme cuenta de que nuestras instituciones y la Constitución mantienen elementos democráticos luego de un régimen casi dictatorial, que es una tendencia también en otros países alrededor del mundo. Pero, al mismo tiempo, no podía evitar sentir que necesitaba direccionar toda mi energía en algo más. No sé cómo explicarlo, pero en ese momento sentí que escuchaba la voz de mi madre diciéndome, “Ve a sentir cosas”. Ahí conecté conmigo otra vez y empezó la magia del sonido; empecé a escribir desde la frecuencia energética en la que estaba. Luego me animé a salir de mi casa y las canciones comenzaron a venir a mi cabeza, a fluir.

En tu libro Resistance comparas a los compositores con los “cazadores de sonido”, ¿cuál y cómo fue el proceso de cacería esta vez? 

Lo primero que hice fue entregarme y confiar en la Madre Naturaleza. La miré y pensé: “Mira toda esta energía, es increíble. Ella no está en cuarentena”. Observé cómo ella se regeneraba mientras nosotros, los humanos, estábamos encerrados. En ese momento me di cuenta de que ella es nuestra madre ancestral y que era mi guía. Gracias a eso entendí el ciclo de la vida, claro, hay muerte. pero también hay nacimientos, y darme cuenta de eso me dio esperanza. 

Eres la hija de un pastor metodista, ¿cómo logras congeniar la religión en tu vida? ¿Es posible pensar que te inclinas más hacia la espiritualidad relacionada con la Madre Naturaleza?

Sí, me siento más cerca del deseo de preservar y cuidar a la Madre Tierra. Recuerdo que cuando era más joven, en la iglesia siempre nos decían que era el hombre quién tenía el control sobre la naturaleza, y a medida que he ido creciendo me he dado cuenta de que no es así. La canción ‘Ocean to Ocean’ toca este tema. Algunas personas son indiferentes a lo que pasa en el planeta y solo se preocupan por las ganancias. Mientras no veamos a la Tierra como nuestra Madre, las cosas seguirán siendo difíciles. Me parece que las nuevas generaciones lo entienden mejor. Tash, mi hija, me mostró un documental que me hizo entender el daño que le estamos haciendo a los océanos. Justo después comencé a tocar el piano y así salió Ocean to Ocean.

Hay un vínculo con la naturaleza muy presente a lo largo de este álbum. ¿Me podrías contar un poco sobre la canción ‘Speaking with Trees’?

Yo salía de mi casa a escuchar la naturaleza. Quería aprender su lenguaje, la manera en la que los árboles se mueven, el sonido que hacen. Investigué un poco al respecto y aprendí que los árboles se comunican y se ayudan entre sí a través de las redes que forman con las raíces. Eso se llama ‘Wood Wide Web’, y me pareció precioso. Es magia pura. La canción trata sobre eso, y también trata de aceptar la pérdida de una madre. Luego de conectarme con la Madre Naturaleza, mi madre apareció frente a mí cuando no estaba desesperada por el duelo. Creo que en esta canción logro trascender esas emociones. A pesar de que físicamente mi madre ya no estaba conmigo había encontrado a mi Madre espiritual. Todas las comunidades indígenas creen en esto. Y quizá algo en mí tenía que morir para que aprendiera a conectarme con mis raíces.

El arte del álbum es muy simbólico, ¿crees que la mitología y las leyendas de Cornwall influenciaron esa decisión? 

Sí, definitivamente. Hay algo muy especial en el ambiente de ese paisaje. No sé si son las piedras, el viento o el mismo paisaje, pero sientes que estás en otro tiempo. A veces iba a los acantilados y escuchaba el rugido del océano o la manera en la que las olas chocan con las piedras… había algo reconfortante en esos sonidos.  Y cuando el mar se calma, a la distancia, se ve la luz, parece algo que viene hacia ti. 

La canción que abre el álbum es ‘Addition of light divided’, y repites, como si fuera un mantra, “we don’t have to stay broken» (no es necesario que permanezcamos rotos), ¿cómo encontraste la fuerza para atravesar estos momentos tan difíciles? 

Escribí esta canción luego de haber visitado una cueva en la playa de Nanjizal, que pueden ver dentro del arte del álbum. Ahí encontré una roca enorme partida en dos que era atravesada por fragmentos de luz. Para llegar al otro lado, debes sumergirte con el agua hasta la barbilla y caminar. Para ese entonces solo tenía lista la mitad de la canción… a veces una necesita sumergirse en algo completamente diferente para ver una transformación. Cuando me sumergí en el agua, sentí como si hubiera sido bautizada y algo dentro de mí realmente cambió. El agua es tranquilizante y sanadora. Fue en ese momento que escuché «We don’t have to stay broken” (no es necesario que nos quedemos rotos). Antes de que pudiera aceptar esta nueva versión de mí misma, tenía que soltarme. Antes de la pandemia enfrentaba las cosas mientras viajaba, pero la pandemia me obligó a confrontar las cosas quedándome quieta. 

¿Cómo trabajaste en la producción de este álbum desde esa posición de quedarse quieta?

En una de las cuarentenas pasé tiempo con Marc, un ingeniero de sonido, con quien llevo trabajando desde 1994, y que también es mi esposo [Risas]. Él acomodó varios teclados alrededor de la casa para mí, y me dijo, “Cuando estés lista para salir del barro y despedirte de lo que necesitas despedirte, están listos para ti”. Tuvo mucha paciencia, y gracias a eso, y a su talento como ingeniero de sonido, tuvimos la oportunidad de experimentar con las combinaciones y sonidos de los teclados. Luego, las enviamos a Matt Chamberlain en los Ángeles, él luego las envió a nuestro bajista en Cape Cod, y luego a través del océano las canciones volverían a nosotros. El título del álbum también se relaciona con lo colaborativo del proyecto, pues iba de un lado a otro del océano. 

Por último, ¿crees que el papel de los artistas debe trascender sus experiencias para crear algo universal que nos ayude a enfrentar el trauma colectivo? 

Yo creo que la música tiene la fuerza y el poder de hacer muchas cosas. Es algo así como una máquina del tiempo. La puedes escuchar sin salir de casa y te transporta a otro lugar. Cuando un artista entiende ese poder logra aligerar la carga, pero también es su deber reconocer ese trauma, identificarlo. ‘Trauma’ es una palabra con una connotación muy fuerte, y si la aceptas debes ser honesta contigo misma para reconocer qué pasos debes tomar para sanar.