Mastodon te aplasta y te redime

Estos héroes del metal te aplastan y te redimen con uno de sus discos más pesados
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Clay Patrick McBride

Mastodon

Hushed and Grim

¿Metal? ¿Rock? ¿Progresivo? Quién sabe. Solo sabemos que Mastodon siguen siendo expertos en el eterno arte de patear traseros. Después de 21 años de carrera, los venerados músicos de Atlanta solo dan pasos firmes, y en su octavo álbum, Hushed and Grim, pisan con más fuerza.

Mastodon comenzó como un grupo de sludge metal agresivo, que maduró bajo la sombra de bandas como Sleep y Neurosis. Ese estilo “fumado” de sludge tuvo su auge en la década del 2000, con agrupaciones como Baroness y Torche, pero Mastodon tuvo un éxito tan especial y único con sus primeros discos, que los miembros Brent Hinds, Troy Sanders, Bill Kelliher y Brann Dailor se convirtieron en leyendas de la música pesada.

La década de 2010 trajo consigo algunos de los años más interesantes de la banda. Después de producir una serie de pesos pesados como Remission (2002), Leviathan (2004), Blood Mountain (2006), y el increíblemente progresivo Crack the Skye (2009) en los 2000, Mastodon se inauguró en un sonido más centrado en el rock, comenzando con The Hunter (2011) y terminando con Emperor of Sand (2017). Aunque los fans más devotos sueñan con otro Leviathan, la banda continúa expandiendo los límites de su composición, para demostrar que no le tiene miedo a tomar riesgos.

A medida que el legado de la banda ha crecido, también lo ha hecho su proeza vocal. Dailor, el enigmático mago de la batería de Mastodon, comenzó a cantar en Crack the Skye, y ahora se presenta como un contraste vocal limpio y ligero al rugido de Sanders y al tono áspero de Hinds. Hush and Grim se basa en esa sinergia, y juega a favor de las fortalezas de cada vocalista, dándoles el espacio para brillar en medio de los riffs de Kelliher.

Ilustración por Alias Ce

‘Pain With an Anchor’, que recuerda a ‘The Wolf Is Loose’ de Blood Mountain, abre el álbum con una ráfaga de Dailor y establece el nivel de pesadez para el resto del álbum, con el último minuto en particular proveyendo material digno de un pogo. En una línea más progresiva, ‘More Than I Could Chew’ casi alcanza los siete minutos y te da todo lo que una canción de Mastodon puede ofrecer. Hinds se lamenta en su solo de guitarra, Brann y Troy intercambian líneas vocales, y el impacto de cada frase es gigantesco y al mismo tiempo estimulante.

La carga emocional de la música se refleja en las letras. La frase de Sanders en ‘Sickle and Peace’ resume la situación: “Ningún sentimiento es eterno/Solo es otra cicatriz que llevo y aprecio”. Como lo sugiere la letra, no queda duda de que el álbum fue influenciado por la muerte del exmanager del grupo, Nick John, en 2018. Es una experiencia compartida que colorea temas como la perseverancia, la inseguridad y la depresión, haciendo que Hushed and Grim sea uno de los álbumes más personales de la banda hasta la fecha.

Otros momentos liricos incluyen el verso de Dailor en ‘Teadrinker’, que también muestra la profundidad humana de Mastodon: “Veo tu cara/Y siento el dolor/Y siento la pena/De haberte decepcionado de nuevo”, canta. Pistas como ‘Dagger’, ‘Had It All’, y por supuesto ‘Teadrinker’ son canciones poderosas sobre volverte a levantar después de una experiencia devastadora, para encontrar la paz en medio de las recaídas después de una pérdida. Mientras tanto, obras como ‘Gigantum’, ‘Globbers of Dregs’ y ‘Sickle and Peace’, aportan a ese carácter urgente para crear el disco más pesado de Mastodon en un largo tiempo. Hushed and Grim nunca te deja de dar, y su energía, profundidad y poder lo convierten en una adición absolutamente única al gigantesco catálogo de la banda.