Dune

El canadiense Denis Villeneuve continúa ofreciendo una filmografía impecable. Su versión de Dune es toda una obra maestra de la ciencia ficción, en la línea de La llegada y Blade Runner 2049
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Denis Villeneuve

Timothée Chalamet, Oscar Isaac, Zendaya, Javier Bardem, Josh Brolin, Jason Momoa, Rebecca Ferguson

Cortesía de Warner

En 1963, el escritor norteamericano Frank Herbert publicó una novela por capítulos llamada Mundo de Dune para la revista Astounding. La enorme acogida de los lectores hizo que publicara una continuación, llamada El Profeta de Dune, para la misma revista. Estos dos primeros relatos se reunieron en un solo volumen al publicarse en 1965 el libro recopilatorio Dune. considerado en la actualidad como todo un clásico de la ciencia ficción y la novela del género más vendida hasta la fecha. 

El éxito de Dune llevó a Herbert a publicar dos secuelas llamadas El mesías de Dune (1969) y Los hijos de Dune (1976), los cuales completarían una trilogía. La presión de los lectores y el deseo por volver al universo creado por él, generó a Dios emperador de Dune (1981), Herejes de Dune (1984) y Casa capitular Dune (1986), siendo esta la sexta y última novela escrita por Herbert, la cual deja un final abierto. 

Sin embargo, la muerte de Herbert en 1986 no significó el final para la saga. Su hijo Brian publicó entre los años 1999 y 2004 dos trilogías que narran los hechos anteriores a la novela original (Preludio a Dune y Leyendas de Dune). Asimismo, Herbert concluye la historia de su padre con la ayuda del escritor Kevin J. Anderson, con las novelas Cazadores de Dune (2006) y Gusanos de arena de Dune (2007).

El chileno Alejandro Jodorowsky (El Topo, La montaña sagrada), un gran amante de la novela original, quiso hacer la primera adaptación cinematográfica con la ayuda del francés Jean Giraud, el gran autor de cómics conocido como Moebius, y de H.R. Giger, el renombrado diseñador y escultor suizo. El ambicioso proyecto, que incluía la participación de Orson Welles y Salvador Dalí, así como la banda sonora de Pink Floyd, nunca pudo convertirse en realidad, convirtiéndose en la más grande película jamás filmada (los detalles de esta cinta fallida se pueden explorar en el excelente documental del 2013 Jodorowsky’s Dune de Frank Pavich).

David Lynch, quien fuera inicialmente asignado por George Lucas para dirigir El regreso del Jedi, la tercera parte de su trilogía de La guerra de las galaxias, terminó siendo tentado por el productor Dino De Laurentiis para asumir el proyecto de Dune. La película, que inicialmente tenía ocho horas de duración, fue reducida por el mismo Lynch a un trabajo de cinco horas. De Laurentiis y su hija lo obligaron, en contra de su voluntad, a una tercera reducción que terminó en una cinta de dos horas y diecisiete minutos. El resultado fue una película confusa y sobrecargada que enfureció tanto al público como a los críticos, y hasta la fecha es la única película de la filmografía de Lynch que este rechaza como producto de su autoría.

Menos conocidas son Dune (2000) e Hijos de Dune (2003), las terribles miniseries realizadas para Scifi Channel que, pese a que incluyeron a actores de la talla de William Hurt y James McAvoy, al parecer habían sepultado cualquier intento de hacerle justicia a las novelas de Herbert.          

Sorpresivamente, entra en escena Denis Villeneuve, un director canadiense con una filmografía impecable que incluye a dos clásicos instantáneos de la ciencia ficción: La llegada y Blade Runner 2049, una secuela de la obra maestra de Ridley Scott (director que en algún momento estuvo asociado a una película de Dune) y que extendía lo planteado tanto por su predecesora como por el cuento corto de Philip K. Dick en el cual estaba basada.

Aunque Blade Runner 2049 estaba predestinada al desastre (los fanáticos tanto de la película como del cuento original la consideraban una especie de sacrilegio), lo cierto es que la cinta de Villeneuve fue tan impactante o más que la película de Scott, aunque ambas en su época fueron inexplicablemente unos fracasos de taquilla (Villeneuve creyó que su carrera estaba acabada).

Nada más lejano de la realidad. Puede que su versión de Dune no corresponda al megaproyecto soñado por Jodorowsky, pero tampoco es la película impersonal y maltratada de Lynch. La película guionizada por Eric Roth (Forrest Gump, The Insider) y Jon Spaihts (Prometeo, Doctor Strange) mantiene intactas las alegorías sobre las mega corporaciones, el daño al medio ambiente y la cultura islámica, que hicieron del trabajo de Herbert un trabajo revolucionario, adelantado a su tiempo y tremendamente influyente (la influencia de Dune en Star Wars y Game Of Thrones es indudable).

Curiosamente, la cinta de Villeneuve mantiene mucho de la atmósfera y diseño visual de la película de Lynch (la cual, algunos sostenemos, no es tan mala como la crítica, el público y su mismo director quisieron hacernos creer). Para aquellos que no han leído los libros o no han visto la película de 1984 con banda sonora de Toto, basta decir que se desarrolla en un futuro lejano, en donde la humanidad ha evolucionado tanto en su parte científica como espiritual. Aunque la Tierra ya no es el escenario, la lucha política y económica sigue siendo parte inherente de los seres humanos del futuro. 

La casa Atreides (cuyos miembros son descendientes de Agamenón, el héroe de Troya) es encargada por el emperador Padishah Shaddam IV de una misión: Tomar el control de Arrakis, un planeta desértico donde se encuentra una sustancia muy valiosa llamada la “especia melange”, el equivalente del petróleo para la gente del futuro. Dentro de esta casa encontramos a los principales protagonistas: el joven Paul Atreides (Timothée Chalamet canalizando a Kyle MacLachlan), heredero del ducado y quien sueña todas las noches con una misteriosa chica llamada Chani (Zendaya); el noble duque Leto Atreides (un estupendo Oscar Isaac); su madre Jessica Atreides (Rebecca Ferguson excelente como siempre), miembro de Bene Gesserit, una hermandad femenina y religiosa con poderes sobrenaturales; y los heroicos maestros de Paul, conocidos como Duncan Idaho (Jason Momoa), Gurney Halleck (Josh Brolin), Thufir Hawat (Stephen McKinley Henderson) y el Doctor Wellington Yueh (Chang Chen).  

Sabremos que la orden de gobernar Arrakis, es una trampa orquestada por el siniestro barón Vladimir Harkonnen (Stellan Skarsgård), su sobrino, la bestia Rabban (Dave Bautista) y el mismo emperador, quienes buscan sacar a la casa Atreides de su planeta Caladán y eliminarla sistemáticamente. Contar más allá de esto, estropearía el disfrute tanto de los libros como de esta película de dos horas y media de duración (la cual está pensada como una primera parte). 

El aire épico de la cinta de Villenueve se nutre del magnífico trabajo del fotógrafo Greig Fraser (María Magdalena, Star Wars: Rogue One), el cual debe apreciarse obligatoriamente en una pantalla gigante (preferiblemente IMAX); de la meticulosa labor del editor Joe Walker (La llegada, Blade Runner 2049); de la sublime dirección de arte de Patrice Vermette (Sicario, Prisoners), del suntuoso diseño de vestuario de Bob Morgan (Maléfica, Inception) y Jacqueline West (The Revelant, Benjamin Button); y de la sorprendente música del maestro Hans Zimmer (Dunkirk, Interstellar), quien probablemente aquí nos ha entregado su mejor y más arriesgada banda sonora hasta la fecha.

Los amantes del cine de ciencia ficción dura sentirán que están viendo un clásico en la línea de 2001: Odisea del espacio y Solaris, sin demeritar la capacidad para entretener y emocionar de las ya mencionadas La guerra de las galaxias y Blade Runner (el cine de Villeneuve se encuentra en la mitad de estos dos extremos). Los amantes de los libros de Herbert sentirán que por fin se le hace respeto a su obra; y los seguidores de Game Of Thrones se darán cuenta que Dune es un excelente juego de intrigas políticas sin sexo y sin mucha violencia (lo cual puede decepcionar a muchos). 

Pero las influencias de Villenueve no se detienen en la ciencia ficción: El cine de David Lean (Lawrence de Arabia), de Michelangelo Antonioni (Desierto Rojo), de Alfred Hitchcock (El hombre que sabía demasiado), de Francis Ford Coppola (Apocalypsis Now) y de Christopher Nolan (Inception) también están presentes en Dune. Definitivamente, esta es una de las mejores películas del año y una obra maestra de la ciencia ficción que perdurará por mucho tiempo, así sea o no un éxito de taquilla.