La pizpireta chavalita que hacía melancólico country-jazz para todos los públicos, ha cumplido 30 y sufrido el mayor desengaño amoroso de su vida
Así es. Norah ha terminado la relación con su novio (a la sazón su bajista y mano derecha musical) y ha querido hacer un disco de rock, The Fall, junto a algunos de los músicos habituales de Tom Waits.
¿Cómo te sentiste en el estudio rodeada de veteranos como Marc Ribot y Smokey Hormel?
Estuvo genial. Muchos de ellos sólo estuvieron unos pocos días, por que hubo cuatro bandas diferentes tocando. Tuvimos que hacer algún experimento. A cada canción le iba bien una banda, pero para algunas probamos con todos los grupos, a ver qué pasaba [se ríe].
‘The Fall’ no es un cambio radical, pero sí es diferente en cuanto a sonido y texturas. ¿Qué tenías en mente cuando comenzaste a pensar en tu cuarto disco?
Quería usar más ritmos, más estructuras repetitivas que llevasen la canción, y más ásperas. Pero al mismo tiempo mi voz es la que es, no es la de Tom Waits, así que también tenía que dejar espacio para que brillara. Y quería ver qué ocurría al trabajar con otra gente, salir de mi ‘zona de seguridad’.
En el álbum tocas más la guitarra que el piano. ¿Vas a cambiar en directo un instrumento por otro? ¿Te veremos haciendo punteos al estilo Slash?
¡No creo! También voy a tocar el piano, pero más la guitarra. Lo malo del piano es que le das siempre la espalda a alguien, la guitarra te permite más contacto con el público.
Pero la parte buena es que, si eres un poco tímido, el piano te permite esconderte...
Ya no me apetece esconderme, así que voy a ir para el frente del escenario.
Una vez dijiste que a la gente le gustaba tu música porque no “ofendía a nadie”. ¿Lo sigues creyendo?
No sé si diría eso... Creo que a la gente le gusta mi música porque sale del corazón, no tiene ambición y es honesta. Además, sobre todo el primer disco era muy tranquilo, y quizá había gente que necesitaba eso. No lo sé... Ni siquiera sé si dije esa frase o si mis palabras fueron manipuladas.
‘The Fall’ es un disco de corazones rotos. ¿Supone un problema para ti el que todo el mundo sepa de quién estás hablando?
No es lo ideal, desde luego, pero así es la vida, y yo no soy una habitual de los tabloides, así que nadie sabe cosas muy personales de mí. Y en estas canciones hay cosas que son personales y cosas que no: algunas son exageraciones o están basadas en cosas que me han contado amigos.
Pero hay muchas canciones sobre segundas partes en una relación (como ‘Waiting’ o ‘I Wouldn’t need You’), y otras de venganza (como ‘Tell Yer Mama’), en las que todo el mundo va a pensar que son sobre ti y tu ex...
Sí, puede ser. La única que me gustaría que la gente supiera que no tiene nada que ver con él es Tell Yer Mama, porque él [Lee Alexander] es un gran tío, y aunque haya pasado lo que ha pasado entre nosotros, no quiero hacer una canción vengándome de él. Esa canción, de hecho, la escribí hace cin- co años, así que espero que nadie se la tome en serio, es sobre otra persona.
En ‘Man of the Hour’ bromeas con que prefieres un perro a cualquier hombre. ¿Va dirigida a algún perro en particular?
Pues tengo perro desde hace año y medio, pero la verdad es que tenía tantísimas ganas de tener uno ¡que la canción la escribí antes! Luego se la dediqué a mi perro Ralph [risas]. No soy una de esas mujeres locas que prefieren los perros a los hombres, pero la compañía de un perro es algo maravilloso, si vives sola.
¿El perro de la portada es el tuyo?
No, ése es demasiado grande.
En la política ‘It’s not gonna be’, suenas muy enfadada, lo cual no es lo normal en tus canciones.
Bueno, cualquier cosa que salga a la hora de componer está bien. Esa canción la escribí antes de las elecciones en EE UU, y había mucha electricidad, mucha energía en el aire.
¿Quién es la “rubia delgada comiendo medio desnuda una hamburguesa” de la que hablas en esa canción?
Nadie en concreto, es una referencia a los medios, a cómo le dan tanta importancia a las estrellas de pop y todo eso. Hace unos años, Paris Hilton hizo un anuncio en el que salía medio desnuda comiendo una hamburguesa, y todo el mundo se volvió loco, ¡pero hay chicas desnudas por todos los lados! Y es absurdo que se le dé esa importancia cuando hay otras cosas, como una guerra, de por medio...
Todo el mundo estuvo de acuerdo en alabar tu actuación en ‘My Blueberry nights’, pero de eso hace casi tres años y no hay noticias de que vayas a probar otra vez en el cine.
Aquello estuvo muy bien, pero supuso mucho trabajo y un gran compromiso. No soy actriz, y estaba nerviosa queriendo hacer un buen trabajo. Lo disfruté y me gustaría repetir, pero tendría que ser algo que me gustara mucho, porque el compromiso de hacer una película es enorme. No creo que ocurra al menos en los próximos dos años.
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