El Loco en la biblioteca de su amigo Luis Alberto de Cuenca. (Foto: Thomas Canet)
En sus visitas a Madrid, El Loco se aloja en una habitación de la sexta planta de un céntrico hotel de cinco estrellas. La séptima y última corresponden a la zona noble y esa prefiere evitarla. Si llega de noche con algunos miembros de su grupo, no es conveniente molestar a los vecinos VIP. Con 50 años (nacido en Barcelona), la agresión del rock ya es historia. Su nombre era el de todas las mujeres, su nuevo trabajo discográfico, le acerca al poemario de Luis Alberto de Cuenca –“nuestro primer poeta moderno”, le define– buscando rematar el personaje que apareció cuando el rocker dejó paso al cantante. Ahora, claro, bebe los gin-tonics en vaso corto. Siete años viviendo en Donosti dan para mucho...
¿Tenías en mente el trabajo de algún otro artista cuando comenzaste a trabajar con la poesía, allá por 1994?
Lo que buscaba era romper con la tradición poética de los cantantes clásicos. Me encantan Serrat, Paco Ibáñez, Amancio Prada… pero necesitaba hacerlo de otra manera. Y fue duro, porque veníamos de conseguir un éxito arrollador con la gira de A por ellos… que son pocos y cobardes. Entonces, los fans más rockeros no me perdonaron aquel primer show de poesía que hicimos en Zaragoza. Cubrimos todo el pabellón con moqueta roja, pusimos mesas con velas, contratamos camareros… Perdí muchos seguidores. Pero ha pasado el tiempo y a nadie le resulta extraño encontrarse con esto.
Esta vez regresas a los versos con la obra de Luis Alberto de Cuenca…
Cuando hicimos el vídeo de Con los ojos vendados con Amnistía Internacional, en 1993, me llamaron pro-etarra. Con la adaptación de los poemas de Gil de Biedma en La vida por delante, me dijeron maricón. Y sé que ahora me tacharán de neoliberal. Pero esos tres son el mismo. Me sorprende que lo que he conseguido haciendo discos de poesía no lo conseguí con el rock: provocar. Mira que hemos destrozado hoteles y consumido todas las drogas del mundo. Llevábamos nuestro camello en las giras. Entonces no nos llamaban nada. Y piensas, ¿va a ser la poesía el nuevo rock and roll?
¿Ha resultado fácil adaptar los poemas de Cuenca al formato de canción?
Ha sido un proceso de más de diez años. Tardé en darme cuenta de que los poemas de épocas pasadas con los que había trabajado en otros discos ya no me convenían. Necesitaba poemas que tuvieran que ver con mi vida. Además, quería hacer un disco coral, así que le pedí al pintor Fernando Pereira, que se encargara de realizar una serie de frescos, poema por poema.
Se ve que has planteado una obra ambiciosa, interdisciplinar.
Efectivamente, no es simplemente un disco de Loquillo. He querido que participaran todas las artes. Incluso el cine, porque en la fotografía de la portada interviene la cineasta Susana Koska. Ha sido un proceso muy largo, en parte también porque en un primer momento nadie se interesó en ella. Es una obra costosa, pero al final sale en el momento adecuado, cuando yo cumplo cincuenta.
¿Y te planteas desarrollar en próximos trabajos esta idea del “disco coral”? Ahora ya no tienes a los Trogloditas como banda…
En breve haré otro disco coral. Llevo trabajando en él un año. Siempre hago planes a tres años. Y en la música española generalmente no se trabaja con esa previsión. El único que lo hace es Bunbury. Ambos somos vampiros. Cuando nos vemos, le digo que estoy escuchando los coros del ejército ruso para que no me pille. Enrique absorbe ideas de todas partes sin disimulo alguno. Y yo hago lo mismo pero desde la moral, como justa reivindicación de lo que me influye. Él en cambio tiene una vena lírica que yo no poseo. Por eso triunfa en Sudamérica.
En tu nuevo ‘single’, Political Incorrectness, se mezclan imágenes de ambos signos, como si quisieras borrar las lindes entre ideologías.
Hay quien entendió que apoyaba al 15-M y también ocurrió lo contrario: recibí mensajes en los que me llaman neofascista. ¿Conclusión? Hemos dado en el clavo. Debíamos equilibrar la balanza: Luis Alberto tiene un pasado como Secretario de Estado de Cultura de Aznar y el mío está ligado a la izquierda.
¿Crees que está siendo bien entendido este progresivo cambio en tu personaje?
Me río de Bob Dylan y sus problemas cuando se le criticó por meter la eléctrica en el folk. A mí, la verdad es que me han llamado de todo...
Has hablado de Bunbury. ¿Cómo valoras el envejecimiento de los músicos de tu generación?
Solo veo a Enrique y a Christina Rosenvinge haciendo discos adecuados a su edad. El resto, quiere seguir teniendo 20 años. En España sólo hay dos estrellas del rock: Bunbury y yo. Hacemos declaraciones exageradas porque sabemos que un titular vale todo.
¿Y prestas atención a los más jóvenes?
Me gusta que me pidan consejo. Acabo de estar con Quique González y le he ofrecido mis guitarras. No sé tocar, pero tengo una colección. Me encantan y me las desgravo. Lo mismo hago con los trajes.
¿Echas de menos algo en estas bandas?
MTV ha conseguido que en vez de personajes tengamos imitaciones. Tampoco puedo con la actitud escénica de algunos. No se puede salir a un escenario vestido como si te acabaras de levantar. O pidiendo perdón. El rock era delincuencia. Ahora sólo es entretenimiento.
¿Confías en que la situación se revierta?
Si no se da con la situación que sufrimos, ya me contarás. Pero no me toca a mí. Me llamó gente afín al 15-M para que les apoyara. Me negué: yo hice la guerra cuando me tocó.
Aparece el desencanto en tu discurso...
No, es mala hostia. A los jóvenes de entonces nos tomaron el pelo. Nos prometieron un país europeo... Así que ahora no voy a ser la bandera de nadie.
¿Te has sentido alguna vez manipulado por la clase política o has podido huir a tiempo?
En un momento, pequé de idealista. No es malo: hay que serlo. Y la experiencia me ha vuelto escéptico.
¿Y esa desilusión tiene que traducirse necesariamente en desapego político?
Cuando un artista ofrece sus servicios a una idea política, su talento se resiente. Yo me puse al servicio del PSOE, apoyando a Felipe González, junto a Serrat, Boadella y Gila. En otras etapas apoyé a los Verdes y a IU. Fue una etapa que tuve que pasar, porque la música también es compromiso.
EL POETA Y EL ROCKERO
En 1981 Loquillo se marcha al servicio militar. Todos los días le despiertan con aquella canción de la Orquesta Mondragón, Hola, mi amor, soy yo tu lobo. Juró que algún día se vengaría del autor de aquella letra.
Treinta años después ambos se encuentran en un salón invadido por los libros. Primeras ediciones de novelas góticas del siglo XIX se mezclan en las estanterías con figuritas del cómic. El hogar de Luis Alberto de Cuenca acoge una esquizofrenia cultural que Loquillo traduce como el comienzo de la poesía moderna.
El músico explica el sentido de su nuevo disco: “Queríamos que fuera como es Luis Alberto: muy británico. Él es el hombre tranquilo, el hombre que se bebe sin prisas su whisky. Representa la modernidad en la poesía. En uno de los primeros números de La Luna de Madrid –publicación que fue emblema de la Movida madrileña- ya se podía leer algo tan insólito hoy como un poema suyo sobre la cocaína. Lo acabo de adaptar como La noche blanca. Para este proyecto, no he hecho nada sin consultar a Luis”, concluye Loquillo.
Aquí puedes escuchar uno de los temas de Su nombre era el de todas las mujeres, La mal casada:
Loquillo y trogloditas es la mejor banda q hay en este país.Ojalá se vuelvan a juntar.Y eso q yo soy de derechas,pero tengo todos sus CDs.
Aún quedan estrellas del rock que aunque se hayan renovado no reniegan del rock, ni dicen que salir a tocar en pijama está mal... Hablo por ejemplo de Jorge Ilegal ese si que es un grande!
el loco tiene toda la razon del mundo, quien hay aparte de bunbyry y loc o? dani garcia, melendy jeje, Miguel Rios, está retirado, M clan, son un grupo, Manolo Garcia hace pop, no rock, es que tampoc o hay mucho mas, ellos son lo poco que queda de rock en españa, pero rock de verdad, el loco no da puntada sin hilo, y le encanta provocar, cuando no sales nunca en los cuarenta, en cadena cien, en cadena dial, en las televisiones, tienes que igeniartelas tu solito, y eso tiene mucho merito, treinta años en los escenarios le avalan, rocl and roll actitud siempre loco
Totalmente de acuerdo con lo que se dice por aquí. A lo que añado que para Loquillo para ser una estrella del rock basta con tener una determinada actitud. Pues no, no basta Sr enamorado de sí mismo. Para ser una estrella del Rock debes ser el creador de himnos que pasan a la posteridad, esos temas Loquillo los tiene pero los creó un tal Sabino Méndez. El es el intérprete, que tiene mérito, pero en el rock con eso no basta para ser considerado estrella, además es una falta de respeto hacia tantos músicos españoles a los que desprecia.
Totalmente de acuerdo con Buena-Musica......da lastima recordar el directo del 88 y ver lo que hace ahora solo sacar pecho y de Bunbury.... otro igual desde Héroes ni rock ni leches,......solo saben mirarse el ombligo y como aqui les dan cancha pues a ello.......
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