Foto: Kalimba
En 1991, la película irlandesa The Commitments trasladó a la ficción las obsesiones por el soul de un puñado de proletarios dublineses que, además de regalarnos una maravillosa versión del Mustang Sally del mítico cantante del género Wilson Pickett, terminaban por romperse jarras de cerveza en la cara. Aquella anécdota en celuloide fue una muestra más de la ortodoxia revivalista del soul que, si bien no ha dejado de estar nunca infiltrada en la música, parece trasladarse ahora a un puñado de integristas del revival. Es lo que tienen los biopic y criarse entre coloridos vinilos: le acabas cogiendo tirria al sampler, el iPhone y los pantalones de moderno.
En Francia, que además de tener el jazz manouche heredó de la descolonización un mestizaje musical efervescente, Ben L’Oncle (nombre artístico de Benjamin Duterde, 1984) se jacta de ser el heredero directo de este apostolado estético para quienes la música no existe a partir de 1969. Beats analógicos, pasajes de metales, gotas de Fender Rhodes y Hammond, coqueteos swing y mucho, mucho groove, húmedo como el sexo: L’Oncle clona aquellos años con pajarita y pelo a lo afro haciendo pasar al soul por un nuevo aro: su voz en francés. Salvo algún coqueteo blandengue que recuerda al popero Claude François de pelo cardado o –peor aún– al revival soul británico de los ochenta, lo de L’Oncle es sincero y rescatable. Copia con talento. Y lo hace vendiendo una historia épica que empieza en un coro de gospel y termina en un fichaje por el mítico sello Motown. Un héroe retro para la generación Spotify.
Se habla de ti como la reencarnación francesa de Otis Redding. ¿Te perturba esta etiqueta?
Me encanta Otis Redding, por supuesto. Ha sido una gran inspiración para mí desde hace mucho tiempo. No me incomoda. Es muy halagador, aunque no creo que aparezca alguien tan enorme como él.
Como muchas otras leyendas del soul, comenzaste a cantar en un coro gospel. Muy simbólico, ¿no?
Por casualidad, pasé por una iglesia y al escuchar los cantos comprendí que esa música era para mí. Comencé cantando en aquel coro de gospel los fines de semana, como un hobby. Después conocí a Gabin Lesieur, mi teclista y el compositor de las canciones de este álbum. Juntos empezamos a hacer música, y poco tiempo después estábamos tocando en pequeños clubes con toda una banda. Todo eso impulsó a Motown a ficharme como artista y grabar mi primer álbum.
¿Cómo hacer del francés un lenguaje compatible con la tradición del soul y el gospel?
No me parece un debate nuevo. El lenguaje es solo una opción. No hay ninguna razón por la que no puedas cantar soul en francés. Siempre y cuando encuentres una manera de hacerlo con groove, podrías incluso hacerlo en japonés. No importa.
Aloe Blacc, Eli ‘Paperboy’ Reed, tú mismo… ¿Cómo explicar este ‘revival’ por la herencia del soul?
No sabría decirte. Supongo que la gente está buscando las raíces en este magnífico periodo de tiempo que fueron los años 60. Una década llena de grandes referencias, no sólo en la música, sino también en la ropa, en el diseño, el arte… Fue una época enormemente creativa.
Desde luego, a ti te lo ha dado todo: ¿siempre has sido fan de lo ‘vintage’?
Sí, siempre he sido un revivalista, creo recordar. Siempre me han encantado los viejos diseños, lo antiguo. Llevo pajarita desde hace más de diez años. La primera que tuve la robé del armario de mi abuelo cuando era un adolescente.
Y musicalmente, además de en lo obvio, ¿en dónde te inspiras?
Escucho un montón de música, veo películas, pero también hablo mucho con la gente. Muchas de mis canciones las he escrito a partir de historias que he tenido la suerte de escuchar.
Mientras al resto de los mortales se les pasa el arroz grabando maquetas caseras y dejándose la piel en conciertos precarios, a ti te ficha una institución discográfica como Motown. ¿Cómo sucedió?
Vinieron a vernos a uno de los conciertos y creo que les gustó lo que vieron, aunque se largaron en la mitad del show. La verdad es que no me creía que quisieran ficharme. Son el único sello discográfico que conozco y es un gran honor pertenecer a esa marca.
Venga, véndete un poco, que te acabas de estrenar en España: ¿Qué tiene un concierto de Ben L’Oncle?
Nueve tíos encima del escenario, con una sección completa de vientos y coristas. Tratamos de aportar mucha energía y ofrecer un buen espectáculo, no sólo un rato de buena música. Bailamos mucho, sudamos, lo pasamos de miedo…
¿De miedo? ¿A lo Marvin Gaye o a lo Serge Gainsbourg?
Marvin Gaye, por supuesto. Gainsbourg le ha dado muchísimo a la música francesa, pero Marvin Gaye es una figura imprescindible en la música soul.
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01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
