Así fue la portada del 'Black album' de Metallica.
"Odio el Black Album de Metallica. Oigo las canciones y se me meten en la cabeza, como Enter Sandman. Son tan pegadizas”. Son palabras recientes de Max Cavalera, el otrora líder de Sepultura y ahora al frente de Soulfly sobre el quinto disco de la banda de San Francisco (EE UU). Su declaración choca con las cifras: más de 25 millones de ejemplares vendidos, fue número uno en treinta países… Pero no con lo cualitativo: le falta la agresividad indispensable en este grupo, derivó en el peor disco de heavy de la historia o ha sido versionado por Shakira. Estos son algunos de los argumentos para detestar este álbum de portada negra y nombre homónimo. Aquí va un decálogo que hará que mires con otros ojos el concierto en el que el cuarteto heavy repasará íntegramente Metallica (hablamos del Sonisphere, que se celebrará el próximo 25 y 26 de mayo en Getafe), el álbum que hizo que hasta las madres escucharan rock duro dos décadas atrás.
1. Traicionó a quienes levantaron a la banda
Los fans de Metallica son como los seguidores de Dire Straits, Lars Von Trier o el Partido Popular: perdonan deslices, defienden con uñas y no dudan en maquillar lo más discutible de sus admirados. Aunque no siempre fue así. Para comprobarlo basta un vistazo a la sección de cartas del lector en Heavy Rock , recién desaparecida revista de referencia en el rock duro nacional, al poco de salir el Álbum negro (como rápido se conoció por aquí): “Son unos vendidos”, “¿Qué les ha pasado? Es para moñas…". Desató la ira de los parroquianos más veteranos: la misma banda que en sus inicios sentenció que nunca iba a grabar un vídeo musical hizo seis con este disco, y también se codeó con músicos que poco antes hubiesen sido impensables a su lado (hablamos de Guns N' Roses) y se desmarcó con baladas. No lo olvidemos: su quinto álbum fue una traición para los miles de seguidores de Metallica.
2. Su sonido ampuloso no tiene identidad ni imitadores
Metallica es considerada banda cabeza del thrash metal, estilo que cogió lo más agresivo del heavy metal y lo más sucio del punk. El grupo formado en 1981 en San Francisco (EE UU) rápido se desmarcó por aventajado: no tardó ni un lustro en asentar un estilo propio y difícil de imitar. En Kill 'em all (1983) y Master of Puppets (1986), sus álbumes más logrados, hay dobles bombos atronadores y espectaculares solos de guitarra al servicio de canciones bien estructuradas, fluidas y sin relleno. Con el Álbum negro, Metallica limpió su sonido, lo hizo ampuloso y llegó al gran público, pero perdió espontaneidad, identidad e imitadores. Pocos copiaron a nuestros protagonistas a partir de este disco.
Master of puppets, un tema más inspirado que ninguno del Álbum negro:
3. Falta mala baba y es descafeinado
Como una caña sin espuma, un huevo frito sin puntilla o una tostada sin mantequilla. Al Black album le falta un ingrediente esencial en Metallica: agresividad. No hay un golpe en la batería descolocado, las guitarras no podían estar mejor empastadas y ninguna voz rompe fuera de sitio, pero la mala baba tan efectiva de estos cuatro jinetes se diluye entre tanta perfección y el resultado es descafeinado. Quien lo dude que pruebe a pinchar Ride the lighting (1984), su segundo álbum, y este seguidos.
4. Bob Rock, el culpable de todo
En el documental A year and a half in the life of Metallica están inmortalizadas las eternas sesiones de grabación para el disco homónimo de Metallica. Un personaje fuera de la banda con esbelta melena rubia y anchas camisas playeras toma protagonismo: es Bob Rock, el exigente productor de este disco. “Grabamos hasta 30 ó 40 tomas de una canción y luego recortamos las mejores partes para una sola”, recuerda este canadiense, que recomendó a la banda bajar sus guitarras y que colocó 50 micrófonos en la batería para obtener un cristalino sonido. En los primeros 90 su nombre iba ligado al éxito millonario (trabajó para Mötley Crüe, Bon Jovi…), pero su perfeccionismo no encajó en la llegada del grunge y la vuelta del punk en esta década. Su carrera desde entonces ha dado tumbos entre vivir del pasado e intentos fallidos de reciclaje. Como la de Metallica.
5. Lo ha versionado Shakira
Hubo un tema que sentó especialmente mal a los detractores del Álbum negro cuando salió a la calle, aquel lejano 12 de agosto de 1991: Nothing else matters. Incluso su principal compositor, el cantante James Hetfield, tuvo reparos: “No pensé que a los chicos del grupo les fuera a gustar”, dijo sobre esta balada sosegada que encajaría mejor en el repertorio de la baladista Celine Dion que en el de los macarras Motörhead, influencia principal para nuestros protas. De hecho, más de una diva se ha lanzado a interpretarla: Shakira lo ha hecho en directo y Lucie Silvas, una cantante con un deje a lo Mariah Carey muy marcado, tuvo su minuto de gloria al versionar este tema a mediados de la década pasada…
Los seguidores parisinos de Shakira pudieron escuchar en vivo esta versión de Noting else matters, con el inconfundible estilo de la colombiana (arranca en el minuto 1.20):
6. Algunas guitarras suenan a U2
El oyente atento se habrá dado cuenta: en el minuto 1.20 de Sad but true, segundo tema de Metallica, suenan de fondo unos arreglos de guitarra que podrían ser de The Edge, el personal guitarrista de U2 (la propia banda reconoce esta influencia). Son repetitivos, tienen eco y su melodía es difusa. ¿Era necesario que Kirk Hammet, el guitarrista más sagaz del heavy, se sumara a la larga cola de imitadores del músico irlandés?, cabe preguntarse.
7. Es generacional pero irregular
Enter Sandman, la canción que abre el álbum que nos ocupa, posiblemente en los primeros 90 fuera la más versionada en conciertos de instituto por grupos debutantes y adolescentes. Y seguro que no falta quien en esa misma reveladora fiesta de fin de curso tuvo su primer rollo con The unforgiven de fondo, la épica balada con un punteo inmejorable en Black album. Pero que sea generacional no lo exime de irregular: ¿cuándo escuchaste por última vez Don't tread on me, Of wolf and man o The struggle within? Cuando la banda interprete estos temas secundarios en su repaso íntegro a este disco en el cercano festival Sonisphere en Madrid, el próximo 26 de mayo, será momento para hacerse con cerveza, ir al baño o hacerse una foto para el Twitter.
Enter sandman, posiblemente la canción más versionada por grupos adolescentes:
8. Derivó en el peor disco de heavy de la historia
De Metallica se han vendido 25 millones de ejemplares, llegó al número uno en casi una treintena de países y le proporcionó un Grammy a la banda, el premio más reconocido de la música. Pero abrió paso a sus delirios de grandeza: después vino la sangre y el semen en la portada del melifluo álbum Load (1996), su discutible momento con una orquesta sinfónica en S&M (1999)... Y sobre todo un tema casi tabú para sus fans: St. Anger (2003), disco con un desconcertante sonido ratonero, sin solos de guitarra y para el que estos músicos pasaron por una intensa terapia de grupo (retratada con acierto en el documental Some kind of monster, de 2004). Con el reciente Lulu (2011), su machacado disco junto a Lou Reed, tampoco se han lucido.
9. Quemó a la banda
El éxito de Metallica llevó a sus compositores a la carretera durante más de dos años y medio, en una multitudinaria maratón por estadios en todo el planeta. Dejó a esta banda tan extenuada, que nunca ha recuperado la intensidad en vivo de aquellos días. Así lo muestra Live shit binge and purge, una caja con varios discos y vídeos con grabaciones en directo, que inmortalizó lo más álgido de aquella histórica gira. Y que costó un ojo de la cara al comprador: 12.000 pesetas, 70 euros, fue el precio de lanzamiento, en las navidades de 1993. El fan dedicado de Metallica siempre ha sido puesto a prueba por sus ídolos. Pero esa es otra historia…
10. Desató una inseguridad crónica
Tras el éxito arrollador del Black album, sus músicos han vivido bajo el terror de la presión del éxito: cada disco es analizado con lupa antes de ser publicado, y pasan lustros entre uno y otro. Han perdido la confianza en sí mismos. Pero aunque su mejor obra, la de los 80, quedó atrás hace tiempo siguen despertando expectativas con cada lanzamiento. Y no hay disco de Metallica que no despierte revuelo y discrepancia de opiniones.
My friend of misery, la única composición aportada por Jason Newsted, ex bajista del grupo, para Metallica:
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Bochornoso artículo. Está claro que Metallica a día de hoy no es la sombra ni de lo que fue, pero de ahí a decir que uno de sus mejores trabajos es para odiar; media un trecho. Me ha hecho bastante gracia que uno de los motivos para odiar el disco sea el hecho de que las guitarras suenan como las de U2. ¿Alguien me puede explicar dónde está la influencia de The Edge en Kirk? Porque vamos, yo no se la veo por ninguna parte. Otra cosa que me ha hecho sonreír es que se señale a Bob Rock como culpable del declive de Metallica, ¿acaso los integrantes de la banda no tenían potestad para decir "así no, Bob "o "Esto no nos gusta, Bob"? No jodáis. Como si Metallica tuvieran que acatar las órdenes íntegramente de un productor cuando son una de las bandas más famosas a nivel mundial. ¿Este disco quemó a la banda? Pues precisamente el éxito masivo, la popularidad a cotas insospechadas llegó con este disco. ¿Lo versionó Shakira? ¡Si eso aquí debería ser un privilegio! ¿Falta mala baba?, ¿el redactor ha escuchado Holier Than Thou? Artículo totalmente arbitrario, sin duda.
El artículo es, sin duda, una nueva muestra de la incultura musical del Sr. Muñoz-Rozas, que es capaz de poner a parir un pedazo de disco como éste, un concierto de Satriani diciendo que hace rock cansino o que le den un premio a Bon Jovi como mejor grupo de la historia (o algo así)... Sin ningún criterio... Señores del Rolling Stone, que sepan que YA NO COMPRO SU EDICIÓN EN PAPEL por tener que leer payasadas, y esta web tampoco la visito. Hoy he caído por aquí porque me indignó el titular que venía en el newsletter. Saludos.
Ivar, te propongo otro artículo. Yo pongo el titular y tú te inventas el resto...."Rolling Stone, el falso mito de una revista musical"
Vaya puta mierda de articulo, de verdad has escuchado alguna vez a Metallica? Hay que odiar este disco por una version de Shakira? Ok pues venga la semana que viene un reportaje igual sobre el Back In Black de AC/DC. Porque no os dedicais a hablar de modernillos e indies que se hacen autofelaciones y dejais en paz a la gente que hace musica de verdad?
Lamentable artículo, el Black Album no es el mejor disco de Metallica, pero es bueno y las razones que se dan aquí para odiarlo son de risa. Peor que la prensa rosa.
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