Robin Gib actuando en Londres. (McCarthy/Getty Images)
Todo el mundo ha visto, escuchado, bailado, disfrutado y odiado alguna vez Stayin’s alive, la canción principal que The Bee Gees escribieron para la banda sonora de Fiebre del sábado noche. Se ha muerto Robin Gibb, y en todos los medios habrá vuelto a sonar esa canción, se ha vuelto a hablar del falsete (que no era suyo, o no principalmente, sino de Barry) y del “luto en la pista de baile”.
Probablemente es culpa suya, porque lo que no se puede negar es que Stayin’ alive, Night fever, How deep is your love o Jive talkin’ son canciones impresionantes, éxitos instantáneos altamente recomendables para una noche en los bares. Pero la condena que han pagado los Bee Gees es que su música anterior ha quedado eclipsada, fuera de los obituarios de los medios.
Condena particularmente dura con Robin Gibb, pues sus mayores aportaciones a la música del grupo familiar británico tuvieron lugar a finales de los años sesenta y principios de los setenta, en discos como Bee Gees 1st, Idea, Horizontal y Odessa.
Vivía a la sombra de Barry, el hermano mayor, el guapo, el líder, el mejor músico. Pero en esos primeros años del grupo Robin compuso a su altura, si no en cantidad, sí en calidad. Al contrario que la de Barry (con más talento para modularla según requiriera la ocasión, hasta que se abandonó al falsete), la voz de Robin Gibb era especial, distinta, única, capaz de emocionar con apenas esfuerzo.
Componía canciones de inspiración extraña, ajenas a las modas, baladas intemporales de apariencia delicada pero fondo espiritual, repletas de personajes (curas, mineros, capitanes de barco…) y referencias (geográficas, históricas, incluso religiosas) que parecían venir de otro planeta que no era el del Londres de finales de los 60, reino de hippies e incipiente rock duro. Aun así, muchas de esas historias se versionaron mil veces y se convirtieron en clásicos.
Aquí unos ejemplos del valor de Robin Gibb:
- HOLIDAY (1967)
De su álbum Bee Gees 1st, el primero oficial del grupo. Menor de edad, Robin cantó al ritmo de una percusión como de desfile un estribillo que únicamente consistía en repetir “ti-ti-ti-ti-ti-ti”. Si se piensa, es ridículo, pero la calidez e ingenuidad con la que lo canta Robin es lo que eleva la canción.
- NEW YORK MINING DISASTER 1941 (1967)
¿Una canción sobre un accidente minero en Nueva York en 1941? Exacto. Al alimón con Barry, Robin canta en la voz de un minero atrapado bajo tierra que, ante la perspectiva de que dejen de buscarles y no salir de allí con vida, interpela al capataz con una foto de su mujer en mano (“Have you seen my wife, mr. Jones?”).
- I’VE GOTTA GET A MESSAGE TO YOU (1968)
De Idea, uno de sus mejores discos. A través de la conversación con un sacerdote, Robin (Barry canta una estrofa) canta sobre la distancia, la soledad y el perdón a través del amor.
- I STARTED A JOKE (1968)
También de Idea, una de las mejores canciones de los Bee Gees. Versionada por Faith No More. Con apenas unas cuerdas de acompañamiento, toda la canción está al servicio de la emocionante voz de Robin y una letra muy conseguida.
- ODESSA (1969)
Una canción épica de más de siete minutos que abría su álbum más ambicioso, quizá el mejor, pero cuyas escasas ventas provocaron una gran crisis en el grupo. Como una letanía a miles de kilómetros de distancia, el capitán de un barco hundido en el Mar Báltico –y en el tiempo– se dirige a su mujer en Inglaterra.
- LAMPLIGHT (1969)
Robin Gibb abandonó The Bee Gees al enterarse de que esta canción, la que él consideraba su mayor contribución al álbum Odessa, no sería single sino cara B de First of May, compuesta por Barry. La tensión con su hermano y con el mánager Robert Stigwood estalló del todo, al pensar Robin que la intención de ambos era que Barry se erigiera en líder indiscutible del grupo.
- SAVED BY THE BELL (1969)
Su primer single al dejar Bee Gees, especializándose ya en la balada romántica que caracterizaría sus siguientes contribuciones al grupo. Suena maduro, pero Robin tenía apenas 20 años.
- HOW CAN YOU MEND A BROKEN HEART (1971)
De Trafalgar, su disco de regreso como trío tras un par de aventuras de Robin en solitario y de Bee Gees como dúo (Barry y Maurice), How can you mend a broken heart (cantada sobre todo por Barry) es uno de los últimos grandes momentos de Bee Gees antes de su éxodo a Miami y su futuro de pista de baile.
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