Uno de los detenidos en Madrid durante las protestas del 15 de mayo. Foto: Pedro Acosta (AP, 'El País').
Marcos Rebollo es periodista y profesor. Tiene 35 años. Nació en Santander y vive en Madrid. El pasado 15 de mayo se sumó a los miles de manifestantes que exigían en la capital un cambio de rumbo económico y político de nuestro país. Eran (y son, porque muchos de ellos siguen en la calle) manifestantes de izquierdas. Sin embargo, Marcos no volvió a casa aquella noche. Durmió en una celda de la Brigada de Información de la Comisaría de Moratalaz. Fue detenido, junto con otros 18 mayores de edad (dos chicas, 16 chicos), minutos antes de llegar a su domicilio. “Ya había terminado la mani y me dirigía a casa. Andaba por calle Carretas [céntrica vía de Madrid] y se empezó a liar: me tropece con un contenedor ardiendo, bomberos, antidisturbios… Me iba a volver, pero entonces vi a un policía golpear a un chico con una bandera de la CNT. Le dije: ‘Bestia. ¡No le pegues!”. Y ahí estuvo su delito. Según afirma, escasos treinta segundos después, dos policías secretas, uno de ellos con la cara tapada haciéndose pasar por manifestante, se abalanzaron sobre él. Lo tiraron al suelo y lo llevaron a un coche. “Cuando ya estaba atado me dijeron que eran policías”, anota Marcos. Durante el trayecto hacia la comisaría, la cabeza de Marcos fue repiqueteando en el cristal que separa a los policías nacionales de los detenidos. “Llevaba las manos atadas e íbamos muy rápido”, cuenta el entonces arrestado.
Continúa: “Una vez en Moratalaz, nos obligaron a sentarnos de cara a la pared. Si girábamos la cabeza o los mirábamos a la cara, nos daban una colleja. A mí me cayó una. Nos pidieron un teléfono y el nombre de una persona con quien quisiéramos contactar. Pasadas dos horas, y todavía sentados en los pasillos de cara a la pared, pregunté que cuándo podría llamar. Los policías rieron a carcajadas. ‘Tú has visto muchas películas yanquis’, me soltó uno”. Las salidas de tono e injurias de los policías, según informa el manifestante, fueron constantes: “Se burlaban de nosotros. ‘¿Con esos pantalones de maricón cómo vas a encontrar trabajo?’, le dijo un policía a otro de los detenidos, que vestía pantalones bombachos. ‘Juventud sin futuro [nombre de uno de los movimientos de las protestas] ¿Cómo vais a tener vosotros futuro, pandilla de desarrapados?’, despotricaba, divertido, otro. Pasaban por detrás de nosotros: a uno le pisaron las manos.
Rebollo señala el abuso de autoridad de algunos agentes de policía (“a los que no podría reconocer porque o mantenían su cara tapada o no nos dejaban mirarlos a la cara”, puntúa). “Uno de los chicos tenía la nariz rota y le hicieron esperar siete horas hasta que lo vio un médico”, asevera. La detención se alargó hasta el martes por la mañana. Sólo liberaron antes a uno, porque tenía problemas del corazón. Los ya 18 detenidos abandonaron la comisaría un día y dos noches después de pisarla, a las 9 de la mañana y rumbo a los juzgados de Plaza Castilla. El juez los dejó en libertad, pero Marcos aún se enfrenta a los cargos de desacato a la autoridad e intento de agresión a un policía. Lo niega todo: “Se inventaron los cargos. Los rellenaron delante de nosotros y no fueron nada rigurosos".
Algunos de los 19 detenidos en Madrid (en realidad fueron 24, pero a cinco de ellos se les trasladó a otro lugar por ser menores de edad) van a estudiar esta semana si denuncian a la policía, por maltrato y falsedad de la denuncia. Rebollo, de momento, está asimilando lo ocurrido. “Me sentí dentro de una peli de una dictadura”, dice. Remata su testimonio con la historia de otro de los jóvenes arrestados: “Venía de jugar al fútbol. Sólo quería coger el tren en Sol, pero acabó dentro de una furgoneta policial. Cuando los agentes vieron su mochila y encontraron una camiseta sudada y un balón, le espetaron: ‘¿Pero tú de dónde vienes, chaval?’. ‘Pues de jugar al fútbol. Ya os lo he dicho’, contestó él. Y los policías respondieron: ‘Pues ya no te podemos soltar. Así tienes algo que contar a tus nietos”.
ROLLINGSTONE.ES se ha puesto en contacto con la comisaría de Mortalaz para contrastar este testimonio, pero en su departamento de comunicación no han querido valorar el asunto: “Si los detenidos creen que la actuación policial no fue la correcta, deben denunciar al agente en cuestión y será el juez el que decida quién tiene razón. Aunque normalmente el juez siempre falla a favor de las autoridades. Este tipo de denuncias después de una manifestación son muy habituales”.
dejad a la policia en paz!! lo que no se dice es que casi matan a 10 policías todos ellos con familia e hijos, así que las agresionjes no son solo por parte de antidisturbios que hay mucho bocazas en este pais, es más si no hubieran empezado con agresiones, disturbios y alteraciones del orden público la policía no carga y no actua.... entearos de una vez!!! que se jodan todos los detenidos y el de la foto, el solito se lo buscó, seguro que ni dijo solo "bestia" como dice, que suena a maricón ni tampoco pasaba solo por allí, y si era así realmente para que coño se mete en una zona caliente con un contenedor ardiendo???? y para que coño abre la boca cuando están en plena operación??? hay q ser un poco más listo, y lo digo pq yo me crucé con tres zonas calientes al salir de mi trabajo y no me pasó nada de nada, ni me tocaron.
Yo estuve una vez detenido en esa comisaría por supuestamente atentar contra la autoridad, agrediendo e insultando a un agente, algo totalmente falso, pero por lo que igualmente me condenaron. Lo único que había hecho fue arrancar unas flores de una glorieta y enrollarme con un chico. Puede que eso de los maricones no sea de mucho agrado en la comisaría de Moratalaz. Estos abusos policiales son una pura vergüenza.
@Laura: El problema no está en las personas que se van a meter a policías, sino en lo que conlleva convertirse en policía. Existe un experimento muy importante y reconocido respecto a este tema. Se trataba de dos grupos de estudiantes elegidos al azar (y comprobado con una evaluación psicológica que eran personas "normales") que tenían que pasar dos semanas en una simulación de prisión. Unos tendrían que hacer de policías y otros de presos. Finalmente, el experimento tuvo que pararse porque los estudiantes estaban tan metido en su papel, que acabaron torturando a los que hacían de presos. Conclusión: el poder acaba degenerando en la mayoría de los casos en abuso del mismo. u.u Si se sabe que pasan estas cosas, joder! debería hacerse algo para controlarlo.
Hay un libro muy a propósito ( La afilada navaja de Ockham I. Contra el abuso policial, en defensa de los derechos del ciudadano de bien) que está siendo publicitado a nivel nacional por La Casa del Libro y que habla ce cómo un ciudadano honrado se vio envuelto en una confusión policial - casi lo matan apuntado por doce pistolas después de una persecución infernal sin acreditación policial (alucinante) al ser identificado como un peligroso atracador y después acusado de un delito para solapar el error. La odisea judicial y el modo de vencer 4 principios de veracidad de policías que pretendieron hundirle con mentiras, está siendo cada vez más conocidas. Hay muchas referencias en internet y podría ser un buen ejemplo de cómo combatir esta lacra de la injusticia policial, considerando que también existen policías honrados. Os dejo el enlace www.ignaciofernandezcandela.com Muchas suerte a los detenidos.
En este vídeo se puede ver como detienen al chico de la foto. Sobrecojedor!! http://www.youtube.com/watch?v=Pco8T8BxUpM
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01.04.2013
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