Russian Red: ‘La flacidez es mucho más femenina”

Ha cambiado las ensaladas por las hamburguesas, pero quizá se tenga que hacer adicta al sushi por el éxito que le viene de Japón. La cantante nos habla de su dieta. Esta noche estará junto al ex Sunday Drivers, Jero Romero, en el Teatro Circo Price.
Por - 06 de julio de 2012
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Russian Red asegura que ya no come tantas ensaladas. “He comido muchas y me he cansado. Ahora soy más de hamburguesas. ¿Que si me cuido? Lo normal… Me he dado cuenta de que la flacidez es mucho más femenina”, asegura. Aunque si echamos un vistazo furtivo al cuerpo de Lourdes Hernández, de 26 años, no vemos ni un gramo de grasa. Quizá esta cantante madrileña conserve algo de su época como deportista. De cuando iba a natación casi a diario. “Llegué a competir en varios campeonatos. Aunque nunca gané nada”, recuerda mientras parte un tomate con la precisión de un cirujano. Sí ha conseguido medalla en la música. Aunque sea la de bronce como ahora veremos.  

Tras publicar en 2008 su debut I love you glasses, se convirtió en la gran esperanza de la música española. El boom de las chicas que cantaban algo parecido al folk. En mayo de 2011 salió su esperado segundo disco, Fuerteventura, también en inglés y grabado en Glasgow con los músicos de Belle & Sebastian. Momento reválida con sorpresa. Aunque su nueva compañía discográfica, la multinacional Sony, pusiese toda la carne en el asador, el disco entró la primera semana en las lista de ventas en, maldita sea, el número dos. OBK le arrebató el podio con un disco de grandes éxitos. Sentada en el sofá de su casa de la calle Salitre de Madrid, Lourdes recuerda. “OBK no me gusta especialmente, pero es innegable que tiene temazos”, dice. ¿Qué vino después? Conciertos multitudinarios en España y, sobre todo, viajes reveladores a Asia. Russian Red asegura que en 2011 no ha tenido ninguna decepción. “Bueno, lo dejé con mi novio y marcó un punto de inflexión. No fue dramático, nos llevamos bien”. ¿Un ex con el que se lleva bien? Eso requiere una explicación: “Llevábamos saliendo año y medio y lo dejamos después de que se publicase el disco [en mayo]. Necesitaba libertad. Este trabajo es duro y no se pueden llevar pesos a la espalda”.

Meses después, en verano, hizo su primer viaje a China. 15 días. Mucho calor. Shanghai, Pekín, Taiwán y Seul. “Íbamos excitadísimos ¡China, China, China! Llegamos al hotel y vaya…”, para en seco mientras pone cara de ‘vaya mierda’. “En Shanghai no nos hicieron mucho caso, llegamos al hotel y estaba todo bastante sucio, no apetecía comer en ningún sitio…”. Un bajonazo. La cosa mejoró meses después, en su visita Japón. “Se me pone la piel de gallina al recordarlo”, dice. Allí concedió entrevistas sobre cuál es la comida japonesa que adora, dio explicaciones sobre su disco, paseó por tiendas de otakus y sweet lolitas, dio conciertos y visitó un karaoke, donde cantó a los Beatles, ABBA y la canción de la película generacuinal La historia interminable. “Me ocurrió algo buenísimo. Entre canción y canción había anuncios de grupos y pensé: ‘Ojalá algún día  me pongan a mí en esa publicidad”. Ocurrió dos minutos después. “Fue un subidón”. ¿Y los hombres japoneses? “Cuidadito, que los tíos más elegantes que he visto nunca eran japoneses. Tienen un punto sexy”, bromea.

“No me molesta convertirme en alguien controvertido”

Eso sí, fue en Japón donde Russian Red tuvo su particular revelación. “Comprendí mi función sobre el escenario. Hasta entonces no había estado nunca cómoda. Pero desperté. Por fin me sentí cien por cien a gusto. Hasta ese momento, me podían más los complejos y prejuicios”. De hecho, ese ha sido uno de los problemas que ha sufrido Russian Red a lo largo de su todavía corta carrera. La gente tiene una idea preconcebida –negativa y positiva– de ella antes de escuchar su música. “Es inevitable”, alega, “tuve mucha sobreexposición y entiendo que la gente estuviera hasta los cojones de mí. No me daba cuenta desde dentro”. Y llegaron los zarpazos. “Sólo ha habido uno gordo este año pasado, todo lo demás ha ido como la puta seda”. Russian Red habla de cuando declaró su simpatía por la derecha política en una revista. “No me sentó mal la polémica de después. No me molesta convertirme en alguien controvertido, porque lo que me gusta de los personajes que admiro es esa combinación tan humana entre lo bueno y lo malo. Me siento bien”.  

Lourdes actúa esta noche en el teatro Circo Price junto a Jero Romero, de Madrid, en los Veranos de la Villa. Hace unos días reunimos a los dos músicos para hablar de canciones y congas etílicas. Lee la conversación aquí.

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