“Me gustaría ser granjero de cáñamo”, Matt Bellamy, líder de Muse.

Ya sólo queda un día para el concierto de Muse en el Vicente Calderón de Madrid. Para ir calentando motores, os dejamos la última entrevista que le hicimos a su líder, Matt Bellamy.
Por - 15 de junio de 2010
-
-
-
Imagen principal de la noticia

‘Perdidos’, las elecciones inglesas, los coches eléctricos, el georgismo y el cáñamo industrial. Charlamos con Matt Bellamy, líder de la mejor banda actual en vivo sobre todo… menos música
Por Josu Lapresa

Matt Bellamy (Cambridge, 1978) se esconde bajo el nombre de Héctor Berlioz en una habitación del exclusivo Hotel Mondrian de Los Ángeles. Es un poco más tarde del mediodía del 12 de abril y el líder de Muse todavía está somnoliento pero con el ánimo en buen estado. Tras dos meses de gira por Estados Unidos y Canadá, puede decir: “Parece que por fin lo hemos conseguido aquí”. El entusiasmo es general: en la banda, en su entorno, en el público, en la prensa que alaba sus espectaculares conciertos…Tom Whalley, jefazo de Warner Bros, su compañía de discos en EE UU, opina que “Muse pueden ser tan grandes como quieran”. Pero Matt sólo quiere centrarse en ser una gran banda en directo. A juzgar por las crónicas yanquis, están en el buen camino. En cualquier caso, al cantante no le quita el sueño la fama, se diría que ni la música. Así que pasamos a hablar de las cosas que realmente le importan.

¿Has tenido tiempo de seguir la sexta temporada de Perdidos?

Sí. Lo he estado viendo en la televisión americana. Creo que me he perdido un par de episodios, pero el resto lo he podido ver.

Y ¿cuál es tu opinión de lo que has visto?

Me parece que el arranque de la temporada fue un poco mierda, un poco estúpido, pero ha mejorado mucho. Mi episodio favorito de esta temporada es “el de Richard”.

¿Tienes alguna idea sobre cómo puede terminar la serie?

Creo que Perdidos se ha convertido en un cuento alegórico sobre el Bien y el Mal, ¿no? Y me da un poco de pena, porque yo esperaba una explicación más científica. Supongo que el final de la serie tendrá que ver con Jacob y el otro tipo, Gordon, o cualquiera que sea su encarnación entonces. Es una gran referencia a la religión.  Yo quería algo empírico, científico.

Vuestra gira por Norteamérica termina la próxima semana, y no volvéis de gira hasta el final de mayo. ¿Qué haréis en medio?

No tengo ni idea. Antes de la gira ensayaremos. Antes de eso no tengo ni idea.

¿Estarás en Inglaterra para las elecciones del 6 de mayo?

Sí, seguro.

¿Votarás?

Sí.

¿A quién?

Al Partido Liberal Demócrata, sólo porque son distintos. La gente en Inglaterra está cansada de tantos años de laboristas y conservadores. Estaría bien probar algo distinto.

¿Cuál es tu pronóstico?

Un Parlamento en minoría. El Partido Liberal Demócrata tendrá que colaborar con uno u otro partido mayoritario, según quien gane. La política de partidos es un problema, tiene que acabar. Es un sistema anticuado que secuestra la democracia. Es ridículo. Tú votas a un político que representa a tu circunscripción, a tu pequeño pueblo o pequeña ciudad, y esperas que esa persona legisle o vote por políticas de acuerdo a lo que esa pequeña ciudad espera. Pero esa persona llega a Londres, se olvida de lo que su gente le pide y, a veces en perjuicio de su propia comunidad, hace lo que su partido quiere. Y su partido quiere lo que los grupos de presión quieren. En fin. La única manera de parar esto es terminar con la política de partidos, y que la representación sea en efecto local.

Un Senado por encima del Parlamento, vaya.

Bueno, también tenemos de eso. Los lores son nuestros senadores. Pero no se les vota, son seleccionados por la Reina y el Parlamento. Así que…

Sólo Gordon Brown o David Cameron pueden convertirse en Primer Ministro. Quizá una victoria de Cameron te podría servir de inspiración para el próximo álbum…

[Risas] Voy a confiar en los Liberal Demócratas. Tienen alguna idea progresista interesante. Pero, desgraciadamente, supongo que todo seguirá igual.

Cameron se encontró con Barack Obama y le regaló tres discos: uno de The Smiths, otro de Lily Allen y otro de Gorillaz. ¿Te hubiera gustado que le hubiera regalado uno de Muse?

[Risas] No, seguramente no. No me gustaría tener nada que ver con el gusto musical de David Cameron.

He oído que os habéis mostrado positivos ante la posibilidad de escribir la canción para la próxima película de James Bond.

Es una posibilidad, sí. Sería muy interesante. Siempre me ha influido mucho la música de cine. También hay posibilidades de hacer toda la música para una película, no sólo la canción titular.

¿Y una canción para el Mundial de Suráfrica?

Sería genial, pero muy difícil. Habría que encontrar algo que fuera común para todo el mundo…

No. Me refería a una canción para la selección inglesa, ya que la Federación parece que vuelve a recurrir al ‘Three Lions’ de 1996.

¿Para Inglaterra? No haría una canción para alguien que va a perder [Risas]. Sería un movimiento muy arriesgado.

Durante esta gira, en particular por vuestro éxito en Estados Unidos, da la sensación de que habéis alcanzado un techo. ¿Lo sientes así?

No.

No digo ‘el’ techo, sino ‘un’ techo.

Nosotros disfrutamos dando grandes conciertos, siendo una gran banda de directo. Disfrutamos de nuestra buena relación con nuestros seguidores desde el escenario. Nos gusta la idea de tratar de llevar el directo a un nivel superior. No estoy nada interesado en ser famoso, sino en estar sobre un escenario. Ahí sí puedo entretener. Fuera no. Ninguno de los tres queremos comprometernos con nada que no sea hacer música.

¿Tienes ya en mente algún movimiento futuro?

Siempre hemos querido hacer una colaboración con una orquesta. Pero no hablo de un disco, sino de una actuación, un concierto, algo así. Una serie de conciertos en una serie de ciudades específicas, en teatros. No una gira, una mini gira. Pero todavía tenemos muchos y grandes conciertos por delante este año –una gira europea por estadios– como para pensar en algo que no sea el corto plazo.

Hablando de la gira europea. En España tocáis en el estadio Vicente Calderón, un recinto en el que sólo se atreven vacas sagradas como U2 o los Rolling Stones. ¿Qué significa esto para Muse?

Somos gente que tomamos riesgos, y queremos meternos en esa liga. Es triste que los conciertos a ese nivel sólo los den grupos de los sesenta, setenta u ochenta. Nosotros queremos devolverles a los jóvenes los conciertos de estadio. Es una experiencia energética. La atmósfera de un concierto de estadio, su aire de evento deportivo, o de gladiadores, genera una gran comunión, la gente siente que está junta en algo. Es algo importante para los más jóvenes, ahora que están siendo abandonados por sus gobiernos y por la situación política y económica. Creo que es importante que tengan eso. Y espero que nosotros consigamos dárselo.

Vuestro escenario es espectacular. Aparecéis desde la mitad de tres torres, a una altura como de cinco o seis metros. ¿A quién se le ocurrió?

Lo sacamos del libro 1984, de George Orwell, cuya influencia también fue importante en el álbum [The Resistance, 2009]. Las torres representan los diferentes ministerios que aparecen en el libro, y la idea era que nosotros estuviéramos atrapados allí dentro, tocáramos desde dentro, atrapados en los ministerios hasta que consiguiéramos escapar y seguir el concierto. Pero el presupuesto nos obligó a reducir lo pensado a esos tres bloques. Los ministerios de 1984 eran cuatro, en cualquier caso.

Y eran pirámides.

Eso se verá en Madrid, y en la gira europea de estadios. Lo que vamos a mostrar es una pirámide que es como un edificio de oficinas, gubernamental, y el escenario estará incluido en esa estructura.

Más sobre España. En una entrevista en un medio inglés dijiste que la peor experiencia que has tenido estando de gira sucedió aquí, y tenía algo que ver con un salchichón.

[Risas] Fue en nuestra primera gira europea, con nuestro primer disco, Showbiz. Soy un gran fan de los embutidos curados que tenéis en España: el jamón, el salchichón, el chorizo… No recuerdo si esto sucedió en Madrid o en Barcelona, pero después del concierto recuerdo que había mucha mucha comida. Y en un momento dado alguien me dio este fenomenal salchichón como de 30 centímetros y me lo comí casi de un bocado. Claro, mientras tanto estaba bebiendo muchísimo, estaba muy borracho. Era muy joven, entonces. El caso es que la combinación de tanta bebida con ese gran salchichón fue letal. Caí frito en el autobús de la gira, y en mitad de la noche me desperté y vi que mi litera estaba llena de vómito. Y el olor era tan asqueroso que vomité de nuevo. Y lo peor era que estaba atrapado, porque el autobús iba por una autopista y no podía bajar. Estuve tres días sin poder comer nada, fue horrible. Pero bien, culpemos al alcohol y no al salchichón.

¿Volviste a probarlo?

Sí, desde luego. Pero tardé cuatro años.

Has pagado un anticipo para un coche eléctrico Tesla, cuyo precio es astronómico.

Sí.

¿Por qué?

¡Para conducirlo!

Ya, pero… ¿por qué un Tesla y no un Bentley o un Rolls?

Porque el Tesla lo enchufas. No necesitas gasolina, así que no tienes que ir hasta la gasolinera… Bueno, te diré la verdad. En Inglaterra ha pasado un par de veces que ha habido escasez de gasolina, la última hace tres o cuatro años. Los camioneros franceses se pusieron en huelga e impidieron que los camiones llegaran a Inglaterra, y durante seis días la gasolina no llegó aquí, y los supermercados se quedaban sin comida, y el pánico empezó a cundir. Inglaterra es muy inestable, depende mucho de la importación, y si eso volviera a suceder y durara sólo un poco más… Se han escrito artículos que dicen que tendríamos siete días de margen. Después, no habría nada. Sería el caos, habría violencia. Yo, al menos, tendría mi coche. Y, después de siete días, no habría ningún coche en la carretera y disfrutaría mucho.

Pero no tendrías dónde ir. Inglaterra es una isla.

¡Ya, pero me encanta conducir!

En cualquier caso, una de tus teorías de conspiración favoritas dice que el petróleo es infinito y que las compañías petroleras engañan a la humanidad porque, si se supiera, su precio caería en picado.

La gente tiende a no tomarse en serio estas teorías, pero, por ejemplo, en el caso del 11-s, se olvidan de que la historia real, la oficial, ¡es una teoría conspirativa! ¡No se ha demostrado! Hay teorías que son una verdadera locura. Ésta, que supone que las compañías petrolíferas guardan el secreto de que el petróleo no se acaba, que se reemplaza, porque quieren mantener los precios altos… Bueno, no sé si es verdad, pero me divierte creer que sí. Vale, lo más normal es que sea una fantasía.

Dime cómo puedes terminar el concierto del Madison Square Garden, en Nueva York, llegar al camerino y ponerte a hablar del Georgismo.

Ah, eso es muy interesante.

Hablabas de una “revolución radical en los derechos de la propiedad”.

Esto viene de un economista americano llamado Henry George, de finales del siglo XIX. Entonces había debate sobre cómo las personas deberían ser tasadas en Estados Unidos, y George llegó con una idea revolucionaria: sólo debería haber un impuesto, y ese impuesto sería sobre la propiedad de la tierra. La idea es que la tierra es propiedad de la Naturaleza, no es algo fabricado por el ser humano, por lo tanto no tenemos el derecho a ser propietarios de ella. Lo que proponía George es que si quieres tener un trozo de tierra en propiedad privada, debes pagar al resto de la población una compensación. Cuando una compañía petrolífera compra un terreno en el que hay petróleo –como por ejemplo British Petroleum, que tiene grandes porciones de Nigeria–, lo que está haciendo es privar al resto de la población del acceso al petróleo, que es una fuente natural, así que debe pagar a esa población por la exclusividad del acceso. Lo mismo se puede aplicar a la mayor parte de la gente más rica del mundo. Se trata de una idea revolucionaria, pero creo que es la solución para los problemas económicos del mundo.

Suena convincente.

Es que es muy obvio.

Sí, pero imposible.

Puede que lo sea, pero es necesario. El sistema de grandes corporaciones se ha amplificado en los últimos 30 años de manera muy intensa, y lo que pasa es que las nuevas generaciones, la gente joven, encuentran muy difícil poder llegar a tener nada en propiedad, porque ¡todo tiene ya propietario! Todas las casas ya tienen propietario, todos los terrenos ya tienen propietario, los negocios, las ideas, tienen ya un propietario, ¡la Tierra tiene ya propietario! Así que un chaval joven piensa: “¿Qué coño voy a hacer? ¡No queda nada para mí!”. La gente joven tiene que darse cuenta de que éste es el camino y llevar a cabo una revolución.

Si un día Muse dejara de existir, por la razón que fuera, podrías dedicarte a la política.

No, qué va.

 

Aquí puedes ver el vídeo de cómo va a ser el concierto.

¿A qué te dedicarías entonces?

Sería granjero. Granjero de cáñamo. Pero no para hacer droga, ahora hay una versión legal que puedes utilizar para hacer papel, tejidos, comida… muchas cosas, es un cultivo muy versátil, y requiere menos cantidad de agua y de pesticidas. Quiero tener una granja de cáñamo.

INFORMACIÓN RELACIONADA
DISCOS DE

Escribir comentario

Debes iniciar sesión para comentar en Rolling Stone

Si no tienes cuenta, puedes crearla en apenas unos segundos.

También puedes iniciar sesión mediante: