Exclusiva: Con Metallica en su estudio de San Francisco. Al habla James Hetfield

Metallica vuelven a la acción este verano. ‘Rolling Stone’ entrevista a los cuatro salvajes por separado en su refugio secreto.
Por - 23 de mayo de 2012
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Metallica haciendo su grito de guerra. (Foto: Peter Yang)

Ésta es una ocasión histórica. Estamos en el estudio de Metallica, al norte de San Francisco, donde el grupo está tocando en su integridad su álbum más importante, Metallica, de 1991, conocido como el Álbum negro, y lo están haciendo por primera vez con las canciones en el orden en el que aparecieron en el disco. También lo están ensayando al revés, empezando por el final, por el naufragio emocional de The struggle within, y acabando con la exultante amenaza de Enter sandman.
“En ningún sitio dice que si tocas un disco íntegro tengas que hacerlo desde la primera a la última canción”, sostiene el batería Lars Ulrich.

Ulrich, el cantante y guitarrista James Hetfield, el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Robert Trujillo interpretarán el Álbum negro en el Sonisphere de Getafe (Madrid, el 26 de mayo) y en su propio festival, el Orion Music + More, que se celebrará el 23 y 24 de junio en Atlantic City (Nueva Jersey, EE UU). También repasarán en el Orion, por primera vez, Ride the lightning, de 1984.

Como explican sus miembros en las siguientes entrevistas, llevadas a cabo tanto antes como después del ensayo, éste es un verano de primeras veces. Una serie de ocho conciertos en México DF incluirá un lujoso escenario que forma parte de la película en 3D que Metallica están preparando con el director de cine húngaro Nimród Antal. Y con Orion Music + More, los cincuentones de Metallica lanzan una nueva experiencia festivalera, más personalizada. Ulrich programa una carpa de cine; Hammett será el anfitrión de Kirk’s Crypt [La cripta de Kirk], dedicada a su colección de memorabilia de cine de terror. Todos en el grupo tienen voz y voto para decidir el resto de los grupos del cartel de este festival (entre ellos, Arctic Monkeys, Suicidal Tendencies, Avenged Sevenfold o Modest Mouse). “Hacemos un festival, hacemos una película… esto mola tanto”, se entusiasma Ulrich: “La variedad es la sal de la vida”.


Entrevista a James Hetfield

Éste es un año de mucho trabajo para vosotros, incluso sin disco nuevo. Cuando venís a este estudio, ¿es como vuestra versión de una oficina?
Para nada. Siempre tengo ganas de venir aquí. Me siento seguro. Es real. Puedo ser yo mismo. Ahí fuera, no tanto. Cuando llego aquí me siento en casa, me siento bien. Había una energía diferente cuando trabajábamos en otros sitios. Cuando grabábamos en Dinamarca, dormíamos en el almacén de cintas. Nos levantábamos, bajábamos las escaleras para grabar, luego las subíamos y a dormir. Pero esto es lo máximo. Si estás en un grupo de rock, quieres esto, un refugio. Y nosotros lo tenemos. El lugar en el que compusimos Master of puppets [1986] estaba en Carlson Boulevard [en El Cerrito, a 20 Km. de San Francisco]. Había un garaje donde nunca aparcamos un coche. Y dentro, una batería, unos cuantos amplis, una alfombra… Cómo olía esa alfombra, ¡ugh! Iban a demoler ese lugar, ese pequeño edificio histórico [sonríe]. Yo quería comprarlo y ponerlo allí [señala la sala de grabación]. Poner el viejo garaje dentro de nuestro nuevo garaje. Pero tuve que pasar de hacerlo.

Después de 30 años, muchos grupos aflojarían el ritmo.
Muchos grupos dicen: “Me pregunto cómo sientan los 30 años como banda. Nosotros nunca lo conseguimos”. Hay mucha gente que quiere que paremos. Ojalá todos los problemas fueran ese. ¿Por qué íbamos a parar? Hay muchas cosas guays aún. No quiero decir que no a algo y luego pensar: ‘Qué gilipollas. Me he perdido algo único”.

Hace 20 años, mucha de esa gente pensaba que caminabais sobre el agua.
Más que eso, de lo que se trata es de esa gente que piensa cosas como que “no hacen lo que me gustaría que hicieran. Han grabado un disco con Lou Reed. No quiero que hagan eso”. Están enamorados de algo que no existe. En realidad, están enamorados de algo que se transforma, que necesita su propio espacio. No pueden pararlo.

Cuanto tocasteis las canciones antiguas en los conciertos del 30 aniversario en el Fillmore [mítico auditorio de San Francisco], ¿te reconociste en las letras de ese chaval joven y cabreado? Seguramente, debes de ser un hombre diferente del que escribió Of wolf and man.
O Dyers eve
, que es puro rencor. [Hace una pausa]. Miro las fotos de esa época y veo a alguien feliz: sonriendo, haciendo el tonto, soltando groserías en los momentos inadecuados, un poco insoportable, pero feliz. Pero tras eso, en la intimidad había una persona solitaria y llena de odio. Gracias a Dios por esa música. Hay una parte romántica que echo de menos de esos días. Miro esas fotos y quiero ser ése otra vez. Luego, veo mi relación con el grupo, con mis amigos y especialmente con mi familia y pienso: “No tendría todo esto, si fuera esa persona”.

¿Hay alguna canción en el ‘Álbum negro’ que te cueste cantar ahora?
¿En cuanto a las letras? No. Simplemente veo más claro lo que me pasaba. The struggle within, por ejemplo: no soy psiquiatra, pero ahí está todo. Don’t tread on me, Sad but true, My friend of misery… Todas hablan de lo que estaba por venir. Cuando [el artista] Pushead hizo la portada para Sad but true, con la calavera mirándose a sí misma, yo no tenía ni idea de que la dualidad era tan descarada en esa canción. Él lo vio: el bien y el mal, el yo secreto y el yo público. Menos mal que soy un poco más transparente de lo que pienso que soy. La gente me ha podido ayudar más gracias a eso.

¿Cómo escribes letras metaleras cabreadas ahora que has dejado tu ira atrás?
Pregúntale a mi mujer por qué me cabreo y quiero destrozar el coche. Es algo que aún está ahí. Ojalá no lo estuviera. ¿Pero por qué huir de ello? Compréndelo, úsalo. Cuando me siento así, cojo un boli y un papel. Cojo la guitarra y empiezo a escribir. Porque no ha desaparecido. Mi familia desearía que así fuera, pero no. 

¿Tienes algún método mental o emocional para lidiar con ello?
Obviamente las reuniones de los 12 pasos [de Alcohólicos Anónimos]. La meditación. La oración. Todo ello me ayuda a saber, por lo menos, que lo que siento tiene su origen en alguna parte y por alguna razón. Se trata de entender el ciclo: empieza por sentirme inseguro, usar la ira para demostrar quién soy y conseguir lo que quiero, y luego la depresión. Y luego vuelve la inseguridad. Es un ciclo, no muy diferente al de la bebida: todo o nada. La historia me enseña que no dura para siempre. Pero cuando me pasa, me pasa.

¿Cómo llevas la composición del nuevo disco?
Sólo tengo 846 riffs.

¿Exactamente?
En iTunes se ve muy fácil. Y eso no incluye las pruebas de sonido o el material con el que hacemos el tonto aquí. Enchufas un ampli y de repente te sientes bien y te sale un riff. “Tío, ¿pillaste eso?”. Aquí no puedes evitar que te graben. Pero Lars, que es el acaparador de material de Metallica, está obsesionado con revisar cada segundo grabado: “¡Eso podría ser buenísimo!”. Sí, todos podrían estar bien, pero ahora tengo uno nuevo. Esa es la trampa. Tienes un riff de una prueba de sonido de hace años que es increíble. ¿Pero me sigue diciendo algo? No te preocupes. Ya saldrá algo mejor.

¿Hay demasiadas distracciones -giras, el festival, la película- que os alejan de vuestra ocupación principal?
¿De componer canciones? Totalmente. Esta semana son entrevistas, sesiones de fotos y rodaje de vídeos. ¿Cuándo vamos a empezar a escribir? “Tenemos que ensayar el Álbum negro”, decimos a una voz. Me encantaría sentarme a escribir un disco sin tener que pensar en otras historias.  

¿Qué te parecen las películas en 3D? Yo, cuando escucho esa frase, me preocupo.
Piensas en Pixar. Piensas en algo cursi. Nuestra intención es hacer algo completamente descabellado y que deje a la gente flipando. También quiero que haya un argumento. Quiero que sea como una película de culto. Es un poco estúpido hablar de esto en profundidad cuando aún no sé ni lo que es. 

¿De quién fue la idea?
De [uno de los mánagers] Peter Mensch. Queríamos capturar lo mejor de las últimas giras. Muchos chavales no pudieron ver la escena de la destrucción [de la gira de ...And justice for all], o el Snakepit [en la gira de Metallica]. Lo ponemos todo en una recopilación de lo mejor y, oye, ¿por qué no lo hacemos en 3D?

¿Hay un presupuesto?
Sí. Es una barbaridad. Son nuestros ahorros de toda la vida, básicamente. No sabemos qué demonios estamos haciendo. Pero sabemos que queremos intentarlo.

Me sorprende que después del documental Some kind of monster (2004), en el que se aireaba toda vuestra basura, queráis hacer otra película.
Tal vez sea otro el que vaya a rehabilitación esta vez. [Se ríe] Rehabilitación… ¡en 3D!

 

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