Lanzamiento: 01-07-2010
Género: Rock
País: España
Discografía: Warner
El gran mérito de Rosendo Mercado se puede convertir también en su losa. Explicación: que el jefe de Carabanchel lleve más de 30 años dando guitarrazos es de admirar. ¡¡Tres hurras para el Rosen!! Que, a sus 56 años, siga haciendo lo mismo sin salirse del carril también es un mérito. Ahora bien: que, aún con grandes temas, la producción y el sonido de sus discos siga siendo similar al de, por ejemplo, Listos para la reconversión, editado en 1996, es algo descorazonador. Es lo que ocurre en éste su décimoquinto disco: entre una algo repetitiva marea de guitarrazos, encontramos composiciones, digamos, normalitas, que conviven con otras que son de sobresaliente. Es lo mismo que le lleva ocurriendo en sus últimos discos.
Entre las joyas encontramos Amaina tempestad, que tiene vocación de clásico. O La cera que arde, un reggae juguetón de frases lúcidas. O la canción que da título al disco, la rocanrolera A veces cuesta llegar al estribillo (grande cuando canta: "ha sido fácil gozar como un chiquillo de forma tan natural"). Incluso hay al fin algún amago de cambio, aunque discreto para que no se le echen encima los talibanes del rock urbano español. Como en la acústica Rompe la cadena, donde Rosendo reparte hostias al sistema con elegancia.
Por lo demás, por desgracia, pocas sorpresas en lo nuevo del maestro. Quizá lo ideal sería que Rosendo se pusiese a trabajar con algún Rick Rubin español (¿existe?) que por fin le haga su gran disco de madurez. El de Carabanchel cuenta todavía con la materia prima de sobra, un talento intacto y hasta canta mejor que nunca. Así que lo tiene todo a favor. Sólo hay que lanzarse.
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01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
