Lanzamiento: 28-09-2010
Género: Rock
País: EE UU
Discografía: Warner
Con el último guitarrazo de la pieza final de este disco, Rumblin, se le queda al oyente el cuerpo destemplado, desazonado, seguramente también mohíno. Es un acorde de guitarra reverberante, agrio e incómodo. Desde que empezó el disco han pasado unos 38 minutos, pero el oyente siente que ha perdido al menos una semana de vida. ¿Ha merecido la pena? No mucho, la verdad.
Neil Young cumple el próximo noviembre 65 años y cuenta con la carrera musical más consecuente y auténtica de la historia del rock. ¿Consecuente? ¿Se puede encuadrar en este concepto su etapa en la compañía Geffen, con aquellas frivolidades electrónicas? Hasta aquel delirio casi tecno-pop de Trans dibuja ahora una sonrisa en el rostro: algunas son grandes canciones. Pues eso, la autenticidad de la carrera del canadiense está fuera de duda.
En 2005, Young estuvo al borde de la muerte al sufrir un aneurisma cerebral. Seguramente por ello, por vislumbrar el final del camino tan de cerca, desde entonces le han entrado las prisas: publica discos y retrospectivas de su carrera sin descanso. Este Le Noise se encuadra en esta dinámica de urgencia.
El plan es el siguiente: Neil Young, una guitarra y un micrófono. Nada más. Sólo una variante: que unas veces la guitarra es eléctrica y otras acústica. Ya, de entrada, la cosa se plantea dura. Lo que resulta sospecho es la labor del productor, Daniel Lanois, un tipo con pedigrí (ha trabajado con Dylan y consiguió ese sonido alternativo-comercial en el multimillonario Joshua tree, de U2), que con un guión tan austero no tiene más que limitarse a pulsar los botones de “grabar”… y a liarle los porros a Neil. Poco más.
El disco no es nada placentero. De hecho, se vuelve incómodo por momentos, con ásperas guitarras eléctricas provocando ecos y un Young bastante enfurruñado voceando sus lamentos: “Algunos ven la vida como una esperanza eterna/ Otros ven la vida como un negocio/ Y otros desean que todo se vaya al infierno/ Sí, es un mundo cabreado”, canta en Angry world. Cuando cambia a lo acústico resulta más digerible, como en Love and war, donde experimenta con algún arpegio de influencia española (¿o es mexicana?) y donde reflexiona sobre las angustias religiosas: “Ellos rezan por Alá/ Ellos rezan por Jesucristo/ Y los dos están rezando por el amor y por la guerra”. Hay un momento especialmente revelador, cuando bajo un bombardeo eléctrico, el canadiense cuenta su experiencia con las drogas en Hitchhiker.
En algunos temas la sobriedad sonora se hace insoportable y pide a gritos el concurso de los Crazy Horse, su añorada banda de acompañamiento. Pero Young es indomable. Esta vez ha planteado este disco tan desasosegante porque le ha dado la realísima gana. Un paso más para sellar su integridad. Otra cosa es que nos guste el resultado.
La crítica tiene que ser objtiva, independientemente de los gustos de cada uno. Evalúa la calidad musical primero, después la letra y si quieres habla luego de lo incómodo que es el sentimiento que te transmite, como opinión personal. Pero a la hora de dar ''estrellas'' no lo hagas en función de si te ha gustado o no. Los gustos son de cada uno, y no tienen nada que ver con que algo sea malo o bueno. Expresa un sentimiento real y crudo, no una música comercial que dicta que siempre la música tiene que tener el mismo enfoque y fórmula. Todos tenemos sentimientos variados y son igual de válidos no? Pués de eos trata la música de expresarlos.
Por lo que parece, el crítico de turno se enfrenta a la escucha del disco como si esperara oír lo último de Shakira ... estamos hablando de N. Young, ¿qué esperabais?. ¿que se repitiera? Si quieres Crazy Horse, hay un montón de discos maravillosos para escucharlos ... Le Noise ofrece una visión cruda y desnuda del Neil Young más combativo, pasado por la batidora del D. Lanois (¿o pensáis que el nombre del disco es Le Noise `por casualidad?), y se nota... en mi opinión, una maravilla ...
Evidentemente no es un disco para escuchar en cualquier ocasión. Aconsejo el final del día. Mucho volumen; en caso contrario, auriculares...
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