Lanzamiento: 05-09-2012
Género: Rock, indie, post punk
País: EE.UU.
Discografía: Domino
A mitad del décimo álbum de estudio de Animal Collective, Avey Tare, vocalista principal, grita: “I get wide-eyed!/Wide-eyed into infinity [¡Se me abren los ojos!/Se me abren hasta el infinito], como si fuera una especie de sargento psicodélico comandando a un batallón de guerreros del sueño contra las fuerzas de la normalidad de párpados caídos. Es una salva apropiada: Animal Collective son los exploradores místicos del indie de Brooklyn. En todo caso, llevan más de una década de ida de olla y todo el mundo tiene que relajarse un poco de vez en cuando. En ese sentido, Centipede Hz resulta más terrestre. Una vuelta a lo que la banda llama sus “raíces garageras” (la grabación tuvo lugar, de hecho, en un rancho). El pulso lineal y una huida de las armonías caleidoscópicas al estilo Pet Sounds quizá hagan menguar el número de seguidores (esos que usan su música para evitar acudir a los antidepresivos). Pero no teman, hobbits hipsters, Animal Collective sigue siendo puro psych-rock. Se sigue tratando de una banda influida por el estilo vocal de la época Hurdy gurdy man de Donovan y que se mueve entre la música clásica del Lejano Oriente, las baterías redondas del post punk y la electrónica pegajosa. Lo que les dota de empatía es que esta vez suenan como criaturas que han metido sus patas una a una en sus pitillos.
De monstruo a icono. El enjuto padrino del punk sigue dando miedo. Nuestro redactor puede dar fe de lo que impone la iguana, al que entrevistó en la Caja Mágica mientras Djokovic perdía el Masters de Madrid.

01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
