Jorge Martínez, tan maqueado, en Joy Eslava. (Fotos: María Martín-Consuegra)
"La violencia no es el camino, pero una hostia a tiempo siempre te pone en marcha". Así, sin anestesia, soltó (la noche del jueves 15 de diciembre en la madrileña sala Joy Eslava) tremenda frase un tipo calvo y alto curtido en el rock and roll más cafre y visceral: Jorge Martínez, 56 años, jefe y bronca en Ilegales. Todo encajaba salvo la indumentaria. Que Jorge se exprese de forma tan brutal (y humorística, todo hay que de decirlo) es una de sus señas de identidad. Pero que lo haga vestido con un elegantísmo traje en lugar de sus vaqueros y sus cueros ya no es tan normal.
Todo tiene que ver con la nueva aventura del músico. El nombre: Jorge Ilegal y Los Magníficos. El objetivo: dignificar la figura de la orquesta de pueblo a base de boleros, tangos y cha-cha-chás. El disco: Jorge Ilegal y Los Magníficos. Los trajes: diseñados expresamente para la gira por un sastre. La obsesión por reivindicar los tiempos pasados de las orquestas llega a tal punto que los instrumentos (contrabajo, saxo, xilófono, guitarras...) son reliquias de los años treinta y cuatenta, como se vio ante unas 400 personas (media entrada) en Joy Eslava.

Los Magníficos estuvieron elegantísimos durante todo el concierto.
El concierto, una vez que te acostumbrabas a ver a los músicos tan emperifollados, fue, básicamente, divertido. Mambos, joropos, guarachas…y hasta ritmos que ni el propio Jorge sabía definir pero siempre con una vinculación a la música tradicional latinoamericana. Jorge se explayó a conciencia: fue explicando el origen de las canciones, informó de la época en la que se habían escrito los temas, los autores que los habían versionado e incluso dio pinceladas de la intrahistoria que rodeaba algunas de las canciones. “En los años 40 el clero prohibió esta canción por poner en duda el destino final del hombre”, explicaba sobre Rascayú. Y es que por mucho que incluyan en su repertorio temas melifluos de Consuelito Vázquez, como Bésame mucho, o habaneras de Alfredo Núñez de Borbón, la cabra siempre tira al monte: "Dormir es de hijos de puta”, soltó, a bocajarro, Jorge Martínez.
En otro momento del concierto dijo: "El rock and roll llegó a España gracias a las bandas de rock italianas. Por grupos como Torquato y Los 4 o Marino Marini hoy podemos tocar canciones como ésta”. El tema escogido fue Il Ribelle y pusó a bailar twist a toda la sala. También interpretaron 16 toneladas o La Plaga, que se convirtió en el himno de la noche. Había que ver a todo el público cantando aquello de: “Ahí viene la plaga, le gusta bailar (…) y cuando está rocanroleando, es la reina del lugar”. Habrá que acostumbrarse: Jorge Ilegal cambia de registro musical, pero conserva su encantador borriquismo natural.

Jorge Ilegal, con su traje a medida, su guitarra añeja y su cara de buena persona. ¿Será realmente él?
Yo desde este concierto no duermo, no vaya a ser un hijo de puta, que no quiero. Y versionando esas canciones pues el atuendo de traje creo que va acorde. Aunque prefiero su repertorio macarra, rockero y ya no tan salvaje (serán los años) con ese bajo tan acojonante que tienen Los Ilegales.
Excelente propuesta musical la de Jorge y su combo, pero la media entrada en un sitio como Madrid y las cancelaciones de las anteriores fechas de conciertos previstas por una supuesta "lesión de un miembro del grupo" hacen dudar seriamente de la viabilidad en el tiempo de esta arriesgadísima aventura.Supongo que dentro de poco volveremos a escuchar a Jorge cantar en directo aquello de Soy un macarra...
A dia de hoy, el sonido que han conseguido me parece que es un lujo, la verdad que es uno de los discos que me apetece pillar próximamente.
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