La madrileña Russian Red en su actuación de anoche en el Matadero. Foto: Alfredo Arias.
Festival: Día de la Música Heineken. Segunda jornada, y última.
Fecha: domingo 19 de junio de 2011.
Cartel: Glasvegas, Janelle Monáe, Russian Red, Lykke Li, Caribou...
Aforo: 15.000 personas (lleno).
Su tupé, su espectacular banda de 15 músicos, sus espasmódicos movimientos, su inmensa voz... La simple presencia sobre el escenario de la norteamericana Janelle Monáe, bautizada como nueva reina del soul, fue suficiente para eclipsar a las otras dos féminas que pasaron ayer por el Matadero de Madrid: la irresistible sueca Lykke Li y nuestra dulce Russian Red.
La menudita Janelle tuvo al sol azotándole en la cara durante buena parte de su actuación, pero ello no evitó que saliera a darlo todo desde el minuto uno, respaldada por un impresionante conjunto de 15 músicos que ocupaban todo el escenario RTVE.es. Después de pasar el sábado por el Sónar barcelonés, la cantante estrenaba en la capital española The ArchAndroid (2010) con un gran espectáculo al que no le faltó de nada. Ataviada con su habitual y conocido uniforme (camisa blanca, corbata y pantalones negros) y su imponente y famoso tupé, Janelle derrochó voz y carisma ante un público tan numeroso como al que se había enfrentado la noche anterior Vetusta Morla (cuyo cantante, Pucho, tampoco quiso perderse a Janelle). Junto a sus compañeros de banda se marcó un conciertazo que incluyó bailes frenéticos, una lluvia de confeti, momentos gloriosos como su acertadísima versión de I want you back de Jackson 5 (también se atrevió a revisar, con un gran resultado, el Smile de Charlie Chaplin) e incluso hubo tiempo para la pintura: entre los múltiples instrumentos que acaparaban el escenario, había un caballete con un lienzo listo para que diera rienda suelta a su creatividad con el pincel. La cantante se acabó de ganar al personal al encadenar sus éxitos Cold war y Tightrope, aunque fue verdaderamente en el bis donde se desató la locura, hasta tal punto que Janelle y toda su banda acabaron por los suelos.
Otra mujer que causó sensación (aunque muy posiblemente de otro tipo) fue Lykke Li. La esbelta y guapa sueca parecía inmune al calorazo asfixiante del abarrotado escenario ¡Madrid! (una de las naves rehabilitadas del Matadero) aunque acabaría comentando aquello de "está caliente". Vestida de negro de los pies a la cabeza, con un body y un gran velo transparente con el que de vez en cuando, y de manera muy sexy, se cubría el rostro, Lykke sedujo con sensuales contoneos y sus movimientos de melena. En I follow rivers, single de su último trabajo Wounded rhymes, se enredó en una larga tela negra que colgaba de una barra. Cañera, aporreó con una baqueta (luego lo haría con una botella de agua) platillos, tambores y todo lo que se le ponía por delante al ritmo de Dance, dance, dance o Rich kid blues. Para el rotundo final, Youth knows no pain se alargó y se convirtió en un potente mash-up (combinación de canciones) al ritmo del exitazo del rapero Kanye West Power.
La madrileña Lourdes Hernández, alias Russian Red, tuvo que enfrentarse a la difícil tarea de actuar inmediatamente después del huracán Janelle, con lo que el viaje a Fuerteventura, su nuevo disco, resultó demasiado tranquilo. La propuesta musical de Lourdes no es precisamente la más marchosa y está claro que, bien por los nervios o por timidez, hablar y animar al público no es precisamente su fuerte, aunque lo intentó entre repetidos agradecimientos al público del escenario Entradas.com. Pero con su innegable talento (y su inseparable guitarra), Lourdes defendió nuevos temas como Everyday, everynight o el single I hate you but i love you, así como canciones de su debut I love your glasses (2008) con la muy aplaudida Cigarettes de indudable protagonista.
La segunda última jornada del Día de la Música también estuvo marcada por una mayor afluencia de guiris, comprensible con el mayor peso internacional de la oferta. Ayer domingo los encargados de encabezar el cartel eran los escoceses Glasvegas, quienes, sin embargo, decepcionaron. A pesar de su gran puesta en escena y la majestuosa épica de sus canciones, tomaron la más que errónea decisión de arrancar su concierto con Geraldine, el éxito más destacado de su debut homónimo, lo cual le quitó la gracia y la emoción de esperar a que llegue el tema con mayúsculas. Otro reclamo llamativo, John Grant, se ganó el favor del público del escenario Rockdelux (de aforo limitado) con su dominio del español, fruto de amistades mexicanas, y con las bellas canciones de Queen of denmark (2010), su estreno en solitario.
Si Janelle fue la mas destacada en el apartado femenino, en el masculino sin duda fue Caribou, nombre artístico del canadiense Daniel Snaith, que fue el artífice de una de las actuaciones más esperadas de la jornada. Incluso hubo quien intentó comprar entradas a pocos minutos del comienzo. La obligación de madrugar al día siguiente para ir a trabajar o a hacer los últimos exámenes no fue inconveniente para que un buen número de personas aguantara hasta el final de la jornada, vibrando con las bases y los envolventes sonidos de Caribou. Con su potente y popular apuesta electrónica, culminada con ese gran disco titulado Swim (2010) el Matadero parecía una gran discoteca que enloqueció al son de Odessa y con Sun como tremendo cierre.
Está claro: ayer domingo, el público del Matadero optó por bailar sin parar, a pesar del calor, y con dicha sensación de fiesta veraniega, la edición 2011 del Día de la Música cerró sus puertas, hasta el año que viene.
Hombre, está claro que si la que tiene que desatar la locura es Russian Red con lo rancia que es, vamos daos.
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01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
