Rubia, feliz con su variopinto público.
El fin de semana siempre es buen momento para salir un rato, tomar algo y disfrutar de buena música. Seas rockero, modelo o ingeniero de caminos. Eso debieron de pensar el pasado sábado, 3 de diciembre, Leiva (Pereza) y la modelo y actriz Mar Flores, que coincidieron como público de un concierto en La Cocina Rock Bar, un pequeño local en Madrid. Eso sí, cada uno iba por su lado. Él, acompañado de camaradas como Josu García (Tequila, La Tercera República, Martín y García); ella, de su marido, el empresario Javier Merino. ¿Qué grupo de música consiguió congregar a públicos, aparentemente, tan dispares?

Rubia, con sus músicos, cantando al desamor.
La responsable es Rubia, nombre artístico de la rockera Sara Íñiguez, que presentaba su segundo disco, 2036 (además, la reconocerás por ser la voz femenina de Hot Legs, el proyecto conjunto de Carlos Tarque y Pereza). La cantante presentó la noche del sábado un álbum muy soulero que ha tardado seis años en materializar, en un concierto eléctrico arropada por su banda: Lucas Piedrabuena, a la batería; Chema Moreno (84, Pitovnis), al bajo; el uruguayo Gabrulo García (Dejavu), a la guitarra eléctrica; y Basilio Martí, quien acompañara a Antonio Vega durante más de 20 años, al teclado.

El rock, como en una cocina real, se cocinó a fuego lento.
De enamoramientos y desenamoramientos fue la velada. Rubia, que es (paradojas de la vida) la chica morena que ves en las fotos, inició el repertorio con Esta ciudad, canción que advierte de los sinsabores de enamorarse de un músico. No mucho más recomendable es hacerlo de tu mejor amigo, como también se cuenta en Sabes que. A estos temas siguieron otros propiciados por equivocaciones nocturnas originadas generalmente por el alcohol, como De nuevo junto a ti; o la pura y dura psicodelia californiana de la mano de No me quiero despertar.

Flores y gallinas fue la canción de despedida de Rubia.
Rubia también presentó algunos temas no incluidos en su disco, como Nada que decir o Gente cambiante; y casi al final de la noche, Josu García subió al escenario para interpretar una de las canciones del bis (con poco éxito debido a un fallo en el sonido). Amén de la diva de los noventa Mar Flores y de Josu o Leiva, entre el público se encontraba un ejército de chicas vestidas a lo Uma Thurman en Pulp fiction (con una peluca morena flequillera): un grupo de amigas de despedida de soltera. A la novia, prima de la cantante, no le regalaron un John Travolta, sino la bella canción Flores y gallinas, que puso punto y final a este peculiar revoltijo de modelos, rockeros y música soul.
Tuve el placer estar presente... hace unos 5 o 6 años, Bar El Peñón, sobre la playa de Atxabiribil en Sopela... Rubia y su Banda... y Tarque con la suya... Sin duda por ellos y el lugar uno de los mejores conciertos íntimos (por lo pequeño del recinto) a los que he asistido. La luna, las estrellas y el olor a mar hicieron el resto...
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