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Supertramp en Madrid, canciones de otro tiempo sin entusiasmo

La banda de Rick Davies desempolva sus clásicos para un recital sólido que nunca llega a entusiasmar. Deslumbrante pericia técnica y nulo carisma escénico. Por Jorge Arenillas

Supertramp en Madrid, canciones de otro tiempo sin entusiasmo

El saxofonista John Helliwell, durante el concierto de anoche en Madrid. (Foto: Ana Pérez)

Concierto: Supertramp. 
Lugar:
Palacio de Deportes (Madrid).
Fecha: 15/09/10.
Precio: 40-60 euros.
Asistencia: 10.000 personas (60% aforo).

Es un hecho: las canciones de Supertramp no son atemporales. Ni lo pretenden. Son el sonido de una época y actualizarlas no tiene sentido, al menos para los miles de madrileños de mediana edad que se acercaron anoche al Palacio de Deportes para recuperar sensaciones de otro tiempo. Por desgracia para el promotor, no eran tantos los nostálgicos como para que la pista y la grada lucieran algo más que aparentes. El Palacio multiplica su frialdad industrial cuando una marea humana no tapa sus claros, y estos ayer abundaban.

Los asientos más caros estaban todos vendidos, prueba de que el seguidor actual de Supertramp tiene cierto poder adquisitivo. Algunos incluso habían comprado un golden ticket, que por 200 míseros euros daba derecho a aperitivos y barra libre (muy deprisa hay que beber para amortizarlo, eso sí). El mayor aliciente de la promoción, sin embargo, era darse el gustazo de esquivar las colas para entrar al recinto, considerablemente largas por la falta de previsión de la mayoría.

Salvo algún chaval con camiseta de Pink Floyd, todos los jóvenes que pululaban por el recinto venían arrastrados por sus padres. También podían verse parejas de treintañeros, la generación de los que crecieron estremecidos por la sonrisa (tipo “payaso de IT”) de la camarera de Breakfast in América. La inquietante señora podía aparecer sin previo aviso detrás de cualquier otro vinilo de rock sinfónico o progresivo de la colección de nuestros progenitores.

A las diez menos veinte se apagaron las luces y los músicos aparecieron en el escenario. Con toda parsimonia saludaron al respetable, al menos a la parte de él que podía verlos, porque nadie se molestó en iluminarlos (llevando al extremo la máxima de que Supertramp es un grupo sin cara). El primer tema, You started laughing, reveló un sonido claro pero de escasa potencia, lo que se corregiría al cabo de unas canciones. No había mucho que mirar en el desangelado escenario, con los nueve músicos repartidos de forma ortodoxa, y concentrados en tocar. Un foco blanco insinuaba el estrellato del teclista Rick Davies, aunque el saxofonista John Helliwell reclamaría su parcela de atención con sus solos distintivos.

Faltaba Roger Hodgson, sí. No era ninguna sorpresa porque hace casi tres décadas que abandonó la banda, pero el tiempo no ha borrado las dudas sobre la legitimidad de estos Supertramp. La discusión es estéril, pues lo que prima en esta banda son las canciones (así lo creerán también la pareja de ciegos que había ayer entre el público). Y no estamos hablando de reemplazar lo irremplazable, a un animal escénico como Jim Morrison o Freddie Mercury. Pero aquellos están muertos, y Hodgson no sólo está vivo, sino por la labor de reunirse con su ex-grupo para este cuadragésimo aniversario. Davies lo ve de otra manera, y al fin y al cabo, es quien ha mantenido viva la marca Supertramp, así que será lo que él disponga.

La gira lleva apenas dos semanas en la carretera, pero no se observa señal alguna de desacople entre los músicos; y eso que han pasado ocho años desde la última vez que se vieron las caras. Algunos vídeos proyectados tras la banda ayudan a disimular el estatismo de ésta. Todas las grabaciones son horteras, pero en especial una que imita los títulos de crédito de una mala película de 007, tal vez de Timothy Dalton.

Durante Another man´s woman, un tipo en bañador lee el periódico apoltronado en una hamaca, reproduciendo la portada de Crisis? What crisis?, el disco al que pertenece dicha canción. En Madrid el diario era El País, lo que hizo preguntarse a los espectadores si el caballero sería un español reclutado para la ocasión o un inglés que viaja por el mundo sólo para exhibirse en paños menores en cada concierto de Supertramp.

Era John Helliwell quien conversaba (es un decir) con el público. El portavoz de la banda alabó la comida y el vino españoles y agitó una camiseta del Real Madrid: trucos burdos, sí, pero le funcionaron. No salió tan bien parado cuando intentó vendernos ¡un USB con la grabación del concierto que estábamos viendo!, mientras sostenía el pincho en su mano para asegurarse de que todos lo entendíamos bien. Quizá esta indignidad mercantilista fuera el motivo por el que los parlamentos no corrían a cargo de Rick Davies.

El público no prestó demasiada atención durante el bloque central del concierto, o más bien fue éste el que no logró captarla. Give a little bit e It´s raining again fueron las excepciones: irónicamente, ninguna de ellas cantada por Davies. El pianista cogería brío más adelante, llegando incluso a darle al taburete la clásica patada a lo Jerry Lee Lewis. Los virtuosismos instrumentales habían anestesiado a la grada de tal forma que pocos se levantaron con The logical song y Goodbye stranger, a todas luces el momento álgido del espectáculo. Los aplausos, pese a todo, eran vigorosos.

A las once y media estaban de vuelta los músicos para un bis que incluía School, Dreamer y Crime of the century. Las dos primeras no parecieron entusiasmar, pero el clímax instrumental de la última, al tiempo que en la pantalla se reproducía una animación con la portada del disco (una reja penitenciaria flotando en medio del cosmos), sí lo logró. Los aplausos parecieron no tener destinatario, pues las luces no se encendieron y nadie saludó: extraño final que dejó a la gente desconcertada y quizá un poco molesta.

Los Supertramp de 2010 son una pieza de museo: sus canciones siguen intactas detrás de esa vitrina, pero sólo para el disfrute de los historiadores. A aquellos desprovistos del factor nostalgia les costará que el legado Hodgson/Davies les toque el corazón. Aunque no hay más que repasar la cartelera otoñal de conciertos para comprobar que no son los únicos que viven de rentas lejanas. Consuelo de tontos, pero consuelo al fin y al cabo.

16.09.2010 | 3 comentarios
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Comentarios

nuskysa
21.09.2010 | 03:25

Comunicado del Management de Roger Hodgson sobre la gira 2010 de Supertramp Para decepción de muchos asistentes a los conciertos, Supertramp está actualmente de gira por Alemania sin el compositor y miembro fundador Roger Hodgson. Roger Hodgson es la persona que se define como la voz original y el compositor de los clásicos hits „Logical Song“, „Breakfast in America“, „Give a Little Bit“, „Take the Long Way Home“, „It’s Raining Again“ y „Dreamer.“. La voz de Roger es tan parte del sonido característico de Supertramp como el Wurlitzer, y es la voz que la mayoría del público reconoce en las más famosas canciones de Supertramp que han oído en la radio. Estos temas populares son una parte del actual repertorio de Supertramp - en contra del acuerdo entre Hodgson y Davies cuando terminaron su sociedad en 1983 - pero lo que faltará en los conciertos es la voz y el espíritu del compositor real de las canciones. El cantante y guitarrista Roger Hodgson comparte el pesar de esos fans decepcionados, quienes, entre otras cosas, se quejan de la publicidad de la Gira de Grandes Éxitos 70-10 usando las canciones de Roger y a menudo su voz, lo cual es engañoso puesto que él no formará parte de los shows. Roger se ofreció a sus antiguos compañeros para algunos conciertos especiales de reunión en respuesta a las muchas peticiones de los fans, pero Rick Davies se ha negado hasta ahora. "Me gusta la forma en que estoy de gira y en el modo de interpretar mi música ahora más que nunca, sin embargo, sé que significa mucho para los fans verme en el escenario con Supertramp de nuevo - una gran parte de fans anhelan ésto, por eso siento que es lo correcto, asi que mi oferta sigue aún sobre la mesa.” Aquellos que prefieran escuchar los famosos temas de Supertramp interpretados de forma única por la voz original, tendrán la oportunidad de hacerlo – del 8 al 18 de Marzo de 2011. Roger Hodgson, inmerso en su exitoso Tour Mundial, estará de gira en Alemania en esas fechas. Además, el británico afincado en California va a editar un CD con nuevas versiones en directo este Otoño. “Classics Live” es una espectacular colección de actuaciones en directo – en solitario, así como con banda y orquesta, que ofrece una revisión de las múltiples facetas de su carrera como artista. El CD estará disponible en breve, como descarga digital y Hodgson está ahora ofreciendo un aperitivo. La nueva versión original de “Dreamer” puede ser descargada gratuitamente en su página web www.rogerhodgson.com . ¡Descarga gratis! Fechas de la gira e información: : www.rogerhodgson.com, http://www.supertramp.es/, http://www.thelogicalweb.com/

jbrewco
18.09.2010 | 12:26

Esto es tan cierto lo que hablar de los conciertos de Roger y el calor y el fuego del corazón que viene vertiendo a través de sus espectáculos. Me he sentido tan conmovido por la forma en que hace que el público se sienta una parte tan importante de sus espectáculos y te adentra en un viaje mágico a través de la vida en sus canciones, su significado y su mensaje, que es tan querido por todos. La gente apenas puede mantenerse en sus asientos. En la feria Supertramp, la gente se puso de pie para las canciones de Roger y se sentaron a Ricks. Creo que eso dice mucho. Gracias por ver y apreciar la diferencia y escribiendo esto para compartirlo con todos.

lokiutor
16.09.2010 | 16:48

Hace un mes aproximadamente la otra mitad de Supertramp, Roger Hodgson, apareció por los veranos de la villa de Madrid. Es lógico por tanto que las comparaciones sean inevitables. Esto podría resumirlo de una manera muy concisa: FRIALDAD CONTRA CALOR. Y no hace falta que dé detalles de quien esta en que lado. Como posiblemente jamás sabré el motivo por el cual Hodgson no llegó a unirse a Supertramp para este tour aniversario (salvo lo que puedes leer en varios medios) no me queda más remedio que asumir que las diferencias siempre estarán ahí y que son irreconciliables, eso sí, en detrimento de los que como yo o mi hijo (aunque con unos años de diferencia) apreciamos una música que, a diferencia de lo que opina Jorge, si creemos que sobrevivirá a sus creadores. Mientras Roger salió al escenario con el público casí rendido a sus pies desde los primeros compases de Take the long way home, Rick tardó más de una hora en hacer entrar en calor al respetable. Mientras Roger se abría a su publico con largas peroratas y agradecimientos (hasta a la gente que le lleva una web en España), Rick no abrió la boca en todo el concierto. No aprecié ayer una diferencia con ninguno de los anteriores conciertos de Supertramp que ya había visto años atrás. Solo John pone un poco la nota simpática y ahora se le han unido dos componentes de la banda, aunque sin mucho exito. El resto sigue siendo eso..., perfección (o casi) de sonido y fialdad escenica. Siendo el Palacio de los Deportes un lugar donde ya los había visto dos veces y sabiendo que por entonces el lugar era un sitio funesto para escuchar a nadie, presentía que ayer podía ser un punto de inflexión. Cierto es que la diferencia de sonido se apreció en el mismo instante de oir las primeras notas, pero, ante mi perplejidad un fallo grande de un posible acople enturbió You started laughin. Después a Jesse Siebenberg no le abrieron el canal de la guitarra a tiempo en sus primeros acordes de Give a little bit.... Supertramp siempre han tenido fama de su pulcritud y exigencia sonora. Apenas si se escuchaba el saxo de Helliwell. Aquello no me parecía digno de ellos. Compré el pendirve con el concierto y acabo de comprobar dos cosas. La primera, que en efecto se trata de la grabación de anoche. Los fallos están ahí. La segunda, que el chaval que se encontraba en el puesto de venta nos tomo el pelo a unos cuantos pues nos dijo que además del audio tendría el video en HD. Yo no esperaba que la cosa fuese inmediata, pero es que en la web desde donde descargas el contenido de la segunda parte del concierto no dice absolutamente nada de ningún video. Yo creo que no es necesario anunciar algo que luego no va a existir solo por vender. La puesta en escena tampoco fue para tirar cohetes. Es como si realmente la música fuera lo único importante cuando está visto y comprobado que lo visual ayuda mucho al triunfo de un concierto. Dejar algún atisbo de añoranza con el video final de Crime of the Century hubiera tenido su aquel. ¿Porque no arriesgar un poco en algo más llamativo?. No mucho, pero si lo suficiente para llamar la atención. El blanco y negro del recorrido del tren de "Rudy" lo conociamos todos los que estabamos allí. Y finalmente me quedo con un grrato y a la vez amargo sabor de boca. Supertramp siempre será una de mis bandas preferidas, pero prefiero un concierto acustico de Roger Hodgson, cercano y agradecido siempre, a un superconcierto de Rick (Supertramp) sin ninguna complicidad con sus millones de fans en todo el mundo.

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