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Sonisphere 2011: Polvo, alguna sorpresa y un cartel sin cabeza

La gran cita del rock duro celebra su primer día en Getafe (Madrid) sin un grupo de peso. La nostalgia de Slash cumple con nota y The Darkness rozan el ridículo. Por Ivar Muñoz-Rojas

Sonisphere 2011: Polvo, alguna sorpresa y un cartel sin cabeza Slash, inspirado ante el público de Sonisphere en Getafe (Madrid). Foto: Eduard Tuset

Concierto: Sonisphere Festival - Getafe Open Air, primera jornada.
Cartel: Slash, The Darkness...
Precio: 82 euros, bono dos días. 35 entrada primer día, 72 el segundo.
Aforo: unas 30.000 personas

Con la vuelta del calor intenso a Madrid llegó el festival Sonisphere, celebrado en Getafe (localidad al sur de la capital). Mientras a 400 y pico kilómetros el indie congrega estos días a decenas de miles en el FIB 2011, celebrado en el levantino Benicàssim, este fin de semana el heavy hace lo propio en el extrarradio madrileño. Esta gira itinerante se ha convertido en una cita de referencia para los amantes del rock más duro a escala internacional. En varios países el evento está concentrado en un solo día, en Madrid dura dos. Anoche tuvo lugar la primera jornada, que careció de un cartel potente. Aún así, sus platos fuertes, Slash, otrora estrella planetaria con Guns N' Roses, y The Darkness, grupo que tuvo su gracia y sus dos telediarios, trajeron a más de 30.000 personas al polvoriento recinto en una zona de polígonos donde se celebra esta maratón de guitarras distorsionadas y dobles bombos. La estrategia de los organizadores está clara: lo gordo se reserva para el segundo día, el sábado, con Iron Maiden como plato principal, nombre imbatible y apuesta segura (aunque la leyenda británica pase por aquí a menudo). Por suerte anoche hubo sorpresas.

A las siete de la tarde subió Angelus Apatrida al único escenario del festival. A esta banda de Albacete se la vio preparada para el secarral de meseta del entorno: con su afilado thrash metal (el cruce veloz entre heavy y punk) rápidamente removieron el polvo del recinto, lleno hasta la mitad. En la edición del año pasado, celebrada en el mismo espacio, la polvareda fue un problema; ayer se solucionó a medias, con enormes mangeras y el suelo de las primeras filas tapizado con césped artificial (no impidió que alguno llevara mascarilla por ahí, sin embargo). La solana pegó fuerte mientras este cuarteto mostró precisión y seguridad (aunque fueron de más a menos) al repasar su último álbum, Clockwork (de 2010), ante sus numerosos fieles. Los manchegos de momento se llevan el premio a grupo de este Sonisphere por mayor número de camisetas con su nombre entre los asistentes. “Venimos con más bandas que están pegando fuerte”, exclamó su vocalista Guillermo Izquierdo, al referirse a una nueva generación de grupos nacionales (Crysys, Rancor...) que miran al heavy más sucio y acelerado de los 80. Y que tiene su público: muchos de los espectadores más jóvenes iban uniformados según los cánones de este estilo, con vaqueros cortados y rasgados, inmensas playeras y camisetas de Anthrax, Slayer y otros de sus nombres insignes. Los manchegos fueron contundentes y no tienen el olor a naftalina de mucho del heavy nacional. Un gran concierto.

Asistir a una actuación de Sôber en 2011 produce una sensación parecida a ver un episodio de Los Serrano: tiene un halo de pasado pero no lo suficiente para que la nostalgia funcione. El rock oscuro y retorcido ha perdido los adeptos que tenía hace un lustro. Con el intenso sol cambiado por una imponente luna casi llena, los madrileños salieron con una gran puesta en escena. Son un ejemplo de profesionalidad: tuvieron un sonido potente (el mejor de la noche), las luces estaban cuidadas al detalle y su reconocible vocalista, Carlos Escobedo, calcula bien los movimientos y comentarios para llevar el timón. Pero la respuesta del público no fue acorde a tales maneras de rock de estadio. Hubo momentos con miles de brazos levantados (como con La nube), pero otros en los que un medidor de aplausos hubiese hecho un flaco favor al conjunto (se notó que su público no tenía empollados los temas de su último disco, Superbia, de este año).

El sistema para pagar dentro de este festival es curioso: en las barras y puestos no dan cambio, por lo que el consumidor se ve obligado a pedir según las papeletas y púas de guitarra por las que ha cambiado su dinero, para poder comprar bebida y comida. Esto es: quien tiene, por ejemplo, una papel con un equivalente a 8 euros y quiere hacerse con un bocadillo, a 6, no recupera los 2 sobrantes (ideales para gastarlos en un cerveza a este precio, claro). Aunque esto no fue impedimento anoche: las barras estuvieron bien ocupadas, aunque no había que esperar grandes colas. Tampoco hubo las habituales aglomeraciones en los baños. “En los festivales deberían pensar en que un tercio de las mujeres aquí estamos con la menstruación y necesitamos una papelera”, se quejaba una joven que esperaba su turno para el aseo. Y que la mujer tiene un papel en el heavy metal lo dejó claro anoche Angela Gossow, la vocalista gutural de Arch Enemy. Con su poco más de 1,60 de estatura, mantiene a raya a sus compañeros de banda, que le sacan dos cabezas. Tampoco se cortó ayer con el público en Getafe. “Quiero ver sangre y algunos huesos rotos”, soltó. Alguno seguramente cumplió con los deseos de la líder de estos suecos: su death metal (el heavy obsesionado con la muerte y ultra veloz) con melodía sonó acuchillado y agitó a las filas más allá de la torre de sonido en frente del escenario. Se centraron principalmente en Khaos legions, su última entrega publicada la pasada primavera. Sorprendente.

Y llegó el momento para ponerse nostálgicos. A la una de la madrugada, con los efectos de la cerveza en su apogeo (¿hemos dicho que las barras estaban pobladas?), era el el momento de Slash, el guitarrista clásico de Guns N' Roses. El último año hemos podido ver aquí diferentes escisiones de esta formación. El otoño pasado vino la actual alineación de la banda, capitaneada por el estridente vocalista Axl Rose; fue más un circo que un concierto de rock. En invierno fue Steven Adler, el batería que grabó el mejor disco de los angelinos, Appetite for destruction (de 1987), quien lo hizo; dio un actuación entrañable en una pequeña sala madrileña. Ayer era el turno para el icónico guitarrista de chistera y mata de pelo. “Me importa una mierda Guns N' Roses”, dice éste ahora, pero anoche demostró ser el superviviente de este conjunto que mejor lleva su pasado. Civil war, Sweet child O' Mine, Rocket queen... Los clásicos de la banda con la que se dio a conocer sonaron fuertes y los tenía repartidos adecuadamente entre los temas de proyectos posteriores (Slash's Snakepit, Velvet Revolver...), que apenas despertaron atención. Que sobre el escenario no tenga afán de protagonismo también sumó puntos. Paradise city, primer gran éxito de su ex banda, fue lo más coreado de toda la noche. Un gran final, sí, pero no dejó de ser una versión sin sus compañeros de siempre. ¿Es el regreso de los Guns N' Roses clásicos el más deseado? 

Lo de The Darkness fue propio de This is Spinal Tap, aquella película de principios de los 80 que parodia los clichés del rock a través de la historia de una banda ficticia. A mediados de la década pasada estos ingleses se hicieron enormes en meses, pero tan rápido como subieron desparecieron del mapa (la cocaína tuvo mucho que ver). En su momento, conquistaron con un pie en la broma y otro en el exceso. Ayer estas virtudes quedaron tapadas por un sonido deficiente y unos músicos poco rodados (¿de verdad no han podido dar con un batería mejor?). Su líder, Justin Hawkins, un cruce con muy mala pinta entre Mika y Willy Deville (y no un heredero de Freddie Mercury, como se dijo en su momento), trató con sus movimientos amanerados y teatrales de mover sin éxito al público que quedaba (un tercio se fue al terminar Slash). Ni siquiera temas redondos de rock duro y sobrado (I believe in a thing called love, Growing on me...) lograron calentar. Cierto que ya eran las tres y media de la madrugada para cuando el cabeza de cartel estaba finalizando su repertorio.

Con los no humanos falsetes del cantante de The Darkness resonando en la cabeza, miles partieron para la cama y los más trasnochadores para la discoteca de rock duro plantada en el recinto. Posiblemente gran parte pensando en el recital de Iron Maiden en el festival Sonisphere en Madrid este sábado.

16.07.2011 | 22 comentarios
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Comentarios

Anuska
20.07.2011 | 23:47
Anuska

Me he quedado a cuadros... Estoy completamente de acuerdo con mis compañeros... Slash me decepcionó un poco sinceramente... El integrante que más motivaba a los que estábamos en la parte izquierda del escenario (por lo menos a mí) era “Dammit ” Kerns, el bajista... Slash llegó, tocó y se largó... No me transmitió nada... Y aluciné con The Darkness! Conseguí ponerme en primera fila y disfruté como nunca... Aún sigo con la voz ronca desde entonces..jajajaja Para mi gusto se entregaron por completo al público, no me esperaba ese conciertazo por su parte, ya digo, me sorprendieron al máximo, sin duda me quedo con ellos... Por lo tanto, no entiendo porqué se encabeza este artículo con "The Darkness rozan el rídiculo.." Así pasa, que antes me compraba la revista todos los meses...Y ahora hace años que no abro una...

Tomás
19.07.2011 | 23:25
Tomás

Perdone que discrepe muchísismo. The Darkness estuvieron geniales en una hora que no ayuda en absoluto, y tras el buen show de Slash. No sé qué idea tendrá usted de un grupo, pero no se echa al batería por malo. Por esa regla de 3 usted ya no debería escribir en ninguna parte y aquí sigue

Grungerx
19.07.2011 | 13:24
Grungerx

Ah y a los franceses (Gojira) que les den por culo no? Esos sí que fueron IMPRESIONANTES. No pienso volver a leer más una crónica sobre un festival de música.

Grungerx
19.07.2011 | 13:22
Grungerx

The Darkness ridículos? Qué concierto habéis visto vosotros? Porque lo de Slash fue vergonzoso, y yo ví a la gente animada con la banda de Justin Hawkins que por cierto, fueron uno de los mejores conciertos del festival.

intothebeyond
19.07.2011 | 10:51
intothebeyond

algunas fotografías de lo que allí pasó en http://nsefotografia.com/blog/especial-fotografias-sonisphere-2011-iron-maiden-slash-twisted-sister-y-mas/

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