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Primavera Sound: Beach House, los últimos reyes de una cita con las esencias del pop

St. Etienne, Kings of Convenience y Justice concentran la atención en el recorrido final del festival. Unos inspirados Chromatics, Lisabö, Hype Williams y Sharon Van Etten se revelan contra los grandes nombres y triunfan. Por Jaime Casas

Primavera Sound: Beach House, los últimos reyes de una cita con las esencias del pop Alex Scally, de Beach House, enfrascado con su guitarra. FOTO: Alfredo Arias

La última jornada del Primavera Sound se presentó sin ese cabeza de cartel que guía los designios del respetable entre la jungla estilística y de referencias constantes a la modernidad, a veces inasible, en algún momento excesiva. La ausencia de Björk hizo que el protagonismo recayese sobre el dream-pop contemporáneo de Beach House. Mucho peso –demasiado- para ser soportado sobre los hombros de un dúo que no aspira a cambiar el panorama afectivo del pop. Demasiada responsabilidad. Tanta como prestigio tiene una cita que, según sus responsables, ha conseguido mantener cifras de asistencia “similares a las del año pasado”.

Han sido tres días en los que las idas y venidas han sido constantes. Forúm arriba, Forúm abajo (el Forúm está lejos hasta cuando estás ahí, pienso: su enormidad lo aleja de las dimensiones ‘humanas’). Uno apenas es capaz de distinguir el polvo de la paja ante la pujante sensación de que nada es para tanto y nunca tan trascendente como parece. Ni la originalidad ni el prestigio son suficientes para epatar. Toca, pues, ponerse quisquilloso, y no hay nada más odioso que afrontar el análisis del pop con remilgos. Convierte a la gente en estúpida y pretenciosa (yo el primero y me aplico el cuento, a riesgo de que el lector avispado considere una “lástima” llamar a las cosas por su nombre: The Cure, querido y airado lector, es pop, y no creo que la cosa dé “asco”, porque sería excesivo…)

La clara advertencia del lector preocupado por el porvenir de los promotores de los festivales ante el claro peligro que supone un cronista dando pábulo a lo que toca, los cabezas de cartel, y no tanto a la nutrida presencia del underground, me la tomé en serio. Por Dios, cómo no hacerlo, el futuro de la música estaba en juego y mi salud mental más. Porque a mí me ponen los nombres que a la masa no les dice nada, pero no por nada, sino porque son las que siempre tienen algo que decir, y ando falto de ideas. Al grano: ¿Quieren más información que la que reluce sobre el papel? Apunten estos nombres: Chromatics, Michael Gira, Sharon Van Etten, Lisabö, Wild Beast, Real State, James Ferraro, Godflesh, Sandro Perri y la pléyade de Numbers, el sello insignia de la nueva música de baile. Ellos pusieron la guinda real al pastel, a la enorme fiesta a la que hemos tenido la suerte de asistir durante unos tres días que sitúan a España en el mapa del pop mundial, que no es poco.

El escenario principal lo abrió Sharon Van Etten, que ha cogido el testigo de Cat Power en esto del folk-rock con repercusión, y lo hizo con irreductible solvencia. If you want to do it, emulando el fraseo de Jeff Buckley –muerto justo ahora hace quince años-, fue acometida con tanta sinceridad que recordó a la Gillian Welsh que ha puesto patas arriba la escena de voces femeninas. Michael Gira, el líder de Swans, certificó que la crudeza del blues vista desde la vanguardia es más efectiva que apelar a discursos establecidos. El canadiense Sandro Perri, con aspecto de actor de éxito televiso de los 80, resolvió su papeleta con una reinterpretación admirable del pop de las emisoras AM de Estados Unidos. O James Ferraro, lúcido productor de electrónica posmoderna, que sólo regaló veinte minutos de un set que supo a poquísimo. Y llegó el turno de Lisabö, la apisonadora post-hardcore vasca. “Gora Lisabö”, se escuchaba entre el público, y tras esa proclama, todo el dolor y la rabia que atesora su música caló como pocas veces lo ha conseguido un grupo español, entre la audiencia del festival. Karlos Osinaga, puño en alto, agradeció (en catalán) el apoyo.

Kings of Convenience saludaron a la mayor audiencia que han tenido en su vida y lo hicieron con el entusiasmo de saber que no merecían semejante agasajo. La mitad de su actuación fue un derroche acústico de mimetismo con Simon & Garfunkel pero, oigan, Need you o I don’t know where i can save you sonaron de lo más convincente con sólo dos guitarras y mucho entusiasmo. Tanto que Erlend Oye (sí, ese tipo con cara de alucinado eterno y maneras desgarbadas) tuvo a bien acordarse de Robert Smith -“Gracias, The Cure”- por la enorme inspiración y regocijo que ha supuesto para los dos noruegos, que triunfaron como la Coca-Cola entre los muchos guiris y guiras y un público nacional que los quiere, aunque cabe preguntarse por qué.

La penumbra se apoderaba del festival y, en bloque, el público acudió al apocalíptico escenario Mini –tiene guasa, era enorme-. Victoria Legrand y Alex Scally se habían citado con la historia, pero ésta decidió pasar de largo. Ya habrá más ocasiones. Beach House, señores, los autores de Teen dream, los Cocteau Twins de este siglo. Era lo más destacado sobre el papel y destacaron, pero no dejaron huella. Norway, Wild, Other People, Zebra, Used to be, Myth o Lazuli. Sonó todo lo que tenía que sonar, pero no con la profundidad ni el calado emocional que tocaba. Beach House son un grupo mayúsculo que apela a las emociones, pero éstas están llenas de aristas y matices que nada tienen que ver con la previsibilidad, y su actuación, al cabo de los minutos, dejó claro que iba a ser todo previsible. Demasiado vaporosos para un espacio tan grande pero muy dedicados, eso sí, que la puesta en escena fue tan preciosa como carente de emocionalidad.

Llegó el turno de St. Etienne, que pensaban que nunca más iban a tener una audiencia tan grande ni la oportunidad de sustituir al genio de Björk en el escenario principal de una cita con la profundidad e importancia del Primavera Sound. Abrieron con los temas de su último trabajo, canciones menores como Like a motorway, Popular y Burn out car, que ya no tienen la impronta de  hits pretéritos como  He’s on the phone o Sylvie, pero que los mantienen en forma. Parecen estar en pleno proceso de reconvertirse en una banda para ambientar cruceros en el Mediterráneo o en el ferry que cruza el Canal de la Mancha. Ese glamour de pub de Londres que destila Sarah Cracknell, la vocalista, es tan cutre que es hasta delicioso, pero no casó con la importancia del momento.

Chromatics la partieron de arriba abajo. Son tan buenos en lo suyo, los 80 revisitados con pasión, que incluso cuando versionan un himno folk-rock como Hey Hey My My de Neil Young, aciertan. Su show fue tan intenso que parecieron un espejismo ante el mimetismo que impone el hype a fuerza de ataque al buen gusto. Otro secreto para aquellos que no se conforman con lo impuesto por el éxito: Hype Williams. Apunten su nombre si quieren atisbar de qué van los ecos del dubstep. Jugaron con las percepciones del respetable y con la imaginación de los que flipan con la música electrónica como si les fuera la vida en ello. Aunque nunca daría un duro por Justice, que son electrónicos y coquetos como ellos solos, pero no son Daft Punk. No son lo que quieren ser.

El concierto del dúo francés, que siempre juega con la expectación (barata), fue un recorrido por todos sus hits (D.A.N.C.E, Genesis, Civilization) y en todos ellos hay algo para rascar y emocionarse. Incluso se bailan con la actitud de estar en una bacanal histórica, pero no hay manera de sentir que estás ante una música especial. La cosa pasa por darle al play, y vamos que nos vamos, que hay que liarla a toda costa. Sí, es lícito, pero esto es el Primavera Sound y el nivel es altísimo, hasta Justice pueden quedar en evidencia. Porque, a pesar de que el nivel no ha sido el mismo que otros años, y en algún momento la desgana asaltó a algunos grupos dignos de ser collejeados con fuerza, aquí no viene cualquiera, sólo los elegidos por el talento para hacer del pop algo grande. El año que viene, más. Queda mucho por decir y este es el escenario en el que hay que decirlo.

03.06.2012 | 1 comentario
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Comentarios

javi
05.06.2012 | 13:45
javi

http://detripasrockandroll.blogspot.com.es/

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