Jero Romero en un momento de su actuación en el Teatro Kapital (Foto: Beatriz H. Viloria)
Concierto: Jero Romero
Fecha: 17 de abril de 2012
Lugar: Teatro Kapital, Madrid
Asistencia: Unas 750 personas (más de la mitad).
El acto de dar las gracias se ha convertido en un elemento indispensable en todo concierto que se precie, como los bises. Hay artistas que se limitan a agradecer al público su presencia y se marchan; otros, aprovechan la típica sección instrumental de uno de sus temas para presentar a la banda, y dar las gracias hasta a la chica que vendía las entradas en la taquilla. Unos porque es de bien nacidos, otros porque realmente sienten lo que dicen. Entre los segundos se encuentra Jero Romero, ex cantante de The Sunday Drivers, que anoche tenía mucho que agradecer al público congregado en el Teatro Kapital de Madrid.
El anuncio de la separación de los Sunday Drivers dejó huérfanos a muchos seguidores. Y aunque el proyecto rockero Mucho cuenta con la mayoría de sus antiguos miembros, el alma y la voz de Jero se seguían echando en falta. Esto quedó más que demostrado cuando Jero propuso a sus fans que participaran en la financiación de su primer trabajo en solitario y estos respondieron donando todo el dinero que el músico había calculado (más de 10.000 euros) en menos de 24 horas. Esos fans se convirtieron en sus mecenas y a ellos se dirigió de manera muy especial ayer, dado que entre los muchos derechos que daba ser su mecenas según la cantidad aportada, estaba el de asistir a la presentación madrileña de la obra en cuestión, Cabeza de león. Ese agradecimiento vino en forma de Pensaba, uno de los temas no incluidos en el álbum que solo ellos habían podido descargar, un gesto que le llegó a un emocionado aforo al cual ya tenía conquistado Jero y su estupenda banda desde que tomaron el escenario.
Desde las primeras filas se oyó lo que pareció ser el grito de guerra del grupo antes de salir a escena. Si acaso había nervios entre los músicos (se trataba de la tercera fecha de la gira) no se notaron. Lo que sí se vio fue muy buen rollo y una entrega absoluta desde el arranque, con esa cálida voz de Jero en castellano solamente acompañada de su guitarra, como introducción para Señor gigante, canción de juguetona melodía con unos coros finales que revelaron la compenetración y complicidad absoluta que existía entre los cinco tipos.
Jero no paró de moverse al ritmo que marcaban sus seis cuerdas a medida que se sucedían Haciendo eses, Las leves y la otra inédita de tintes rockeros, Narciso, y Reloj de sol. El hombre orquesta Charlie Bautista, el gran colaborador de Jero en esta nueva andadura, empezó a desplegar todo su talento, pasando de la bandurria a la guitarra, y sin descolgársela del cuello, cogía unas baquetas para dedicarse a la percusión. El resto de la banda también encandiló a los presentes. Ya fuera por la camisa hawaiana del guitarrista Amable Rodríguez (en la línea de la camisa de pájaros de Jero), muy apropiada cuando cogía el ukelele para Devolverte, que culminó en una enérgica y muy aplaudida conjunción de guitarras. La banda también presumió de cuerdas vocales, sobre todo en otra de las canciones sorpresa, No hay, prácticamente quitándole el protagonismo por unos minutos a Jero, con un juego de voces que causó sensación en la sala.
Con el primer rasgueo de Correcto, todo el Teatro Kapital empezó a cantar y dar palmas y a jalear entre estrofas, provocando una sonrisilla en el cantante, que encadenó con Cabeza de león, volviendo loco a sus mecenas y sus amigos. Una de ellas fue seguramente la que lanzó un emocionado “¡graciaaaaas!” que rompió uno de esos tensos silencios de entre canciones.
Cumplidos los sesenta minutos de concierto, Jero y los suyos se despidieron con El as, con una sonoridad muy especial gracias al arco con el cual Charlie tocaba su guitarra, maniobra que repitió en el bis, uno de lo momentos más íntimos de la noche, con Vals equilibrado, otro tema inédito. Ya se ha dicho antes que el bis es indispensable, aún cuando solo tienes un disco, pero en el caso de Jero, tenía material del que tirar para rematar su estupenda actuación (y no nos referimos a Sunday Drivers; no sonó ni una sola canción en inglés, ni falta que hacía). Quedaba Túmbate, produciendo tal reacción en el personal que los músicos se miraron unos a otros, sonrientes y aplaudieron al público. La fiesta terminó con un optimista mensaje que Jero y su banda hicieron suyo, versionando Es muy fácil de los sesenteros Los Mitos: “Canta, sonríe a la gente…”.
Desde luego los asistentes se fueron a casa con una sonrisa, después de haber disfrutado de un ambiente envidiable, buen sonido, conexión total entre artista y público… ¿Alguna pega? Sí, el tiempo. Sin embargo, esto es normal en los comienzos. Porque no hay que olvidar que, al fin y al cabo, Jero Romero está volviendo a dar sus primeros pasos. Y menudos pasos.
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01.04.2013
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