Paradojas de la vida: un republicano y español atrapado entre dos amores. (Fotos: Iago Fernández)
No negaré que las batallas de rimas (poetry slam) huelen a cuco. Medio poesía, medio rapeo. Ni una cosa ni la otra. En la peli de Saul Williams colaba, pero aquí no hay afroamericanos del gueto. Solo seductores de bar (sin guitarra). Por eso el encargo de cubrir una lectura colectiva de la Constitución de la II República, el pasado 14 de abril, me puso contento. Era mi última esperanza de encontrar poetas dignos, rimando en asonante. La competición empezó de buena mañana con Julio Anguita, Shangay Lily y otras estrellas invitadas, así que me personé de sobremesa para asistir directamente a la final. Mucho flow, mucho tempo en el Ateneo de Madrid, en el acto de celebración del 81 aniversario de la instauración de la Segunda República en España. Como en la mayoría de eventos underground, el aforo era escaso y los participantes se veían ya cansados, mezcla de una jornada agotadora y su condición de tercera edad.
Los repúblicanos de la Costa Este de Madrid también su propio lenguaje gestual. Aquí un efecto Torre de Pisa con chulería.
Esperaba poses de Costa Este y Costa Oeste con los dedos pero me recibieron puño en alto. Eso y el grito de “¡Abajo la Monarquía!” son la nueva tendencia de esta disciplina urbana, que ha cambiado la estética rapera por prendas vintage y ornamentos de colores rojo, amarillo y morado. Los poetas esperan turno en sus butacas. Apenas improvisan y se ciñen al artículo asignado. Pocos levantan la vista del folio y todos reciben aplauso. Las voces quebradas y los tartamudeos también. No se registran empujones y el acto se cierra con la sintonía del patrocinador por megafonía (“Serenos, alegres, valientes, osados, cantemos soldados el himno a la lid”), convocando a los asistentes a un lugar llamado Tercera República, suponemos que el local habilitado para dar a conocer el nombre del vencedor.
Una rimadora republicana a punto de ser abducida por un extraterrestre.
La indumentaria de este tipo de bandas urbanas es iconoclasta y atemporal: pantalón de pana y cinturón tricolor.
Son cuatro, pero una ráfaga de viento ocultó al de la izquierda.
¿Se escucharon chistes de Chiquito de la Calzada en rima? Creatividad a raudales.
En los rimaderos antimonárquicos también se divisa algún que otro graffiti.
Display publicitario de cartón (tamaño natural) apoyado en una butaca.
La MC (maestra de ceremonias) se lo pasó en grande.
¿Cuál de los dos es el atril?
En todo festival, concierto o batalla de rimas siempre hay un listo que se hace con todas las pulseras: organización (roja), artista (morada) y VIP (amarilla).
¿Quién fue el último presidente de la Republica Española? - Yo. Yo me la sé, profe.
¡Cu-cú!
Una medalla de fieltro también es una medalla.
¿Hay violencia en las batallas de rima? "Po zi".
Esto no va de profanar coronas fúnebres.
Numerosos fans se agolparon en busca de autógrafos.
En la batalla hubo varios ganadores, y esta señora no fue uno de ellos.
Me parece una vergüenza este articulo, ridiculizando un acto de conmemoración de la II República. ¿Esto no es una puta revista musical?
¿Jon Hamm o Don Draper? Cómo los demonios interiores del protagonista de 'Mad men' le han convertido en la mayor estrella de la televisión. Lee la entrevista más reveladora con Hamm.

01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
