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FIB 2011: Arctic Monkeys ofrecen un buen concierto, pero se equivocan al final

El grupo de Alex Turner demuestra ser una de las mejores bandas de rock del momento. Sólo les faltó atinar en el último tramo. Y Lori Meyers la montaron en la tercera jornada del festival. Por Carlos Marcos

FIB 2011: Arctic Monkeys ofrecen un buen concierto, pero se equivocan al final Alex Turner y su cazadora de cuero, anoche en el FIB. (Foto: Óscar L. Tejeda).

Concierto: Festival Internacional de Benicàssim, tercera jornada.
Cartel: Arctic Monkeys, Primal Scream, Lori Meyers, Mumford & Sons...
Precio: 170 euros, abono de tres días.
Aforo: 50.000 personas.

Ah, ese vicio del ser humano de compararlo todo. Los fibers se debatían anoche ante la siguiente cuestión: ¿mejor Arctic Monkeys anoche, o el viernes los Strokes? Difícil determinar un ganador. Si entramos en el juego, igual los que se alzan con la victoria final de este FIB 2011 son los que cierran hoy el festival, Arcade Fire. Pero esa historia todavía está por escribir. La actuación de Arctic Monkeys congregó en el escenario grande (Maravillas) al mayor número de gente de las tres jornadas, unas 50.000 personas. La excitación era sofocante cuando Alex Turner, cazadora de cuero ochentera (igual que la del día anterior de Julian Casablancas, pero en azul), salió al escenario con su peinado descuidadamente estudiado. Un tema de su último álbum, Library pictures, abrió la actuación.

La sensación que ofrece el grupo inglés es la de ser una banda de rock and roll alejada de nichos absurdos. Estábamos en Benicàssim, pero bien podría ser Azkena, Primavera Sound o Low Cost. Su música no entiende de sectarismo, y eso sólo puede ser una gran noticia. El sonido era tan bueno como el de ayer de los Strokes. Hasta ahora el FIB está demostrando que nos pasamos el año asistiendo a conciertos en salas donde lo que sale por los amplificadores no merece el dinero que pagamos.

Básicamente en Arctic Monkeys llevan el peso del grupo el batería, Matt Helders, que por cierto llevaba su instrumento forrado con la bandera inglesa; y por supuesto Alex Turner. El primero es el artífice de los sorpresivos y violentos cambios de ritmo; el segundo es dios en este grupo. El bajista y el otro guitarra pasan tan desapercibidos que llega un momento en el que te olvidas de ellos. Si tocaran desde el backstage no pasaría nada.

La segunda canción fue Brianstorm; luego cayó This house is a circus. El ritmo no es que fuese rápido: se optó por la velocidad máxima, canciones a la yugular, temas de poco más de dos minutos. Llegó el turno de otra gran pieza de su último álbum, Don’t sit down ‘cause I’ve moved your chair (que traducida al español podría ser Quien se fue a Sevilla perdió su silla). El grupo sonaba de maravilla, con esa cortante voz de Turner, saturada por el callejero acento de Sheffield.

Teddy picker agitó a la gente; con el casi heavy Brick by brick el público se desgañitó. Pero lo que convirtió el festival en un manicomio fueron dos de las mejores piezas de su primer disco, The view from the afternoon y I bet you look good on the dancefloor. Alex Turner, aún un chaval (25 años), apunta a ser el nuevo Paul Weller, pero habrá que esperar. Desde luego todavía debe encontrar la forma de conectar más con el público. Ya tiene una docena de canciones irresistibles: el día que consiga soltarse más en el escenario, sentirse poderoso y dominador, estaremos hablando de algo muy grande.

El concierto fue claramente de más a menos. El grupo ofreció una hora excelente, pero se fue desinflando en la recta final. De las seis últimas canciones tan sólo When the sun goes down alcanzó la categoría de imprescindible. Al contrario de lo que ocurrió el día anterior con los Strokes, que hicieron buenos sus temas más flojos, los Arctic bajan el nivel cuando afrontan su material menos excelso. Y equivocaron claramente en el cierre del recital, con una ramplona 505. Fue una pena que el grupo se olvidara de poner un buen colofón a su gran concierto.

Eso no les ocurrió a los cada vez más sólidos Lori Meyers. El público extranjero (70% del festival, la mayoría inglés) se alejó de las primeras filas, que fueron tomadas por veinteañeros españoles, con mayoría femenina. El grupo abrió con Nuevos tiempos y se tomó su presencia en el escenario grande como el concierto de su consagración como banda de la Primera División del pop español. Algún fan ya veterano señaló que cinco minutos de Lori Meyers anoche eran más que todas las presencias de Los Planetas en el FIB. Fue una exageración, pero constata las buenas sensaciones que transmite el grupo.

El siempre nervioso Noni comandó a la cuadrilla granadina hacia el triunfo, con canciones como Luciérnagas y mariposas, Luces de neón o la inevitable Mi realidad. El cantante sabía lo que se estaba jugando la banda en aquel escenario tan grande y acabó tan desmadrado que bajó a cantar con la gente al foso. Fue digno de ver al desgarbado Noni correteando por el foso mientras un gorila de seguridad guiri le seguía nervioso con cara de  “quién coño es este mocoso español para hacer esto”. Pues Noni, carajo. Sensación de que este grupo va cada vez a más, y sin intención de parar.

También se ganaron al público británico los increíbles Mumford & Sons. Con una propuesta folk campestre, con instrumentos acústicos y casi siempre sin batería, esta banda logró levantar a unas 30.000 personas. La clave está en la poderosísima e intensa voz de su líder, y en esa estructura melódica de las canciones que arrancan con calma y llegan hasta la tempestad de una forma épica.

En otro escenario, Beirut demostró ser como Kusturica, pero sin beber tanto. Sus sonidos balcánicos arrancaron sonrisas y balanceos corporales del público. Más cosas: que un Clash, el guitarrista Mick Jones, estuviese anoche en el FIB debería haber sido un acontecimiento. Pero la mayoría del público era demasiado joven como para valorar este dato. Jones estuvo voluntarioso y simpático al frente de sus Big Audio Dynamite. No olvidamos tampoco a Primal Scream, que  siempre dejan claro que los Stones de los setenta son su referencia. Los duelos de Bobby Gillespie y su vocalista negra siempre los pierde él, pero el tipo le pone tanta autenticidad que es imposible no sentirte arrastrado.

Decíamos al principio que al ser humano le gusta comparar y valorar. ¿The Strokes, Arctic Monkeys o Arcade Fire? Mañana, la respuesta.  

17.07.2011 | 9 comentarios
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Comentarios

Academicistas
25.07.2011 | 17:52
Academicistas

Es comprensible que no se entienda en España lo mucho que gusta 505 en la Gran Bretaña. Es una canción mucho más rica que la demandada 'A certain Romance', la cual es difícil que la toquen porque es una cosita tan teenager que debe sonrojarles. Eso sí, que el sonido fue "tan bueno" como el de The Strokes... el sonido de The Strokes, y entiendo que no por su gusto, fue entre bastante malo y devuélvameelpreciodelaentradaporestesonidodemierda. El de Arctic, que no fue ni de cerca el mejor del festival, estuvo mucho mejor. Claro, equilibrado, propio!... vamos, una producción de directo acorde al escenario que pisaban.

rocknroll
25.07.2011 | 12:15
rocknroll

Esta crítica si que está un poco desinflada. Los Arctic Monkeys llevan dos o tres años acabando sus conciertos con 505, para quien los hubiera visto antes, era de esperar. Fue uno de los mejores conciertos no solo por la música, sino porque increíblemente, Alex Turner intentó relacionarse con el público, como no había hecho nunca. Es una pena que vuestras críticas nunca sean positivas, parece que realmente no estáis en los sitios.

Piesmuertos
20.07.2011 | 22:44
Piesmuertos

Yo los estuve viendo en directo y me encantaron, si es verdad que hubo un momento que se desinfló un poco, pero el final estuvo de genial para arriba, SON MUY GRANDES!

revistademierda
20.07.2011 | 11:05
revistademierda

Vosotros gilipollas No estais contentos con nada, todo el día criticando a las bandas de rock y alabando el puto pop. Sois unos putos mierdas y dais asco.

pepoll
18.07.2011 | 20:24
pepoll

Creo que deberian cerrar con 'A certain Romance'. Hace años que no la tocan y no entiendo porqué, es perfecta para cerrar un concierto!

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