Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian, dirigiendo a su multitudinario coro anoche en Aranda de Duero (Foto: Sonorama)
“Bailando, me paso el día bailando…” No, Alaska no pasó por Aranda de Duero, pero este himno de los Pegamoides describe bien la actividad que los festivaleros llevaron a cabo durante la jornada del viernes del Sonorama, desde por la mañana cuando Sidonie volvió loca a una Plaza del Trigo a rebosar bajo un sol de justicia (benditas duchas a golpe de manguera) con versiones de The Who y MGMT. Y al caer la tarde, el recinto ferial presentaba un aspecto muy diferente al del jueves. Se veía en la barra, en el mercadillo, al cambiar dinero por ‘sonos’ y en las grandes multitudes a las que se enfrentaron Love of Lesbian, Dinero o La Casa Azul. El Sonorama acogió anoche a unas 10.000 almas con una única misión: bailar.
Aunque precisamente el cabeza de cartel tardó un rato en facilitarles esta tarea a los asistentes. En la memoria de muchos estaba su actuación del Sonorama 2010, que fue una auténtica locura. Dos años más tarde, Love of Lesbian, con La noche eterna. Los días no vividos bajo el brazo, optaron por una actuación con una primera parte más tranquila (quizás demasiado, dado el ambientazo discotequero del concierto de We Are Standard), a pesar de arrancar con Nadie por las calles, provocando los primeros brincos.
El personal pudo echar en falta Los seres únicos o El hambre invisible, nuevos temas hechos himnos, pero Santi Balmes y compañía no defraudaron con grandes interpretaciones de Wio, Belice y una versión más pausada de Allí donde solíamos gritar, primera aparición del álbum 1999 (de 2009) en escena que recuperó su ritmo original hacia el final, dando paso a la segunda mitad más típica de un festival. Sonaron Club de fans de John Boy y Me amo y se desató la locura. Ya podían poner a prueba los pulmones de los presentes con Incendios de nieve, pedirles que olvidaran su falta de gracia a la hora de mover el esqueleto al ritmo de Si tú me dices Ben yo digo Affleck o que media explanada se agachara para acentuar el subidón de Algunas plantas, el público respondía sin rechistar. Balmes fue más allá y preguntó que qué harían si Angela Merkel les perdonara la deuda externa española a cambio de sexo. La respuesta era más previsible cuando preguntó que qué harían si se lo propusiera Love of Lesbian.
Los catalanes se metieron al público en el bolsillo, pero no fueron los únicos. Sin duda alguna, uno de los directos más potentes y destacados fue el de Dinero, los rockeros triunfadores de la Plaza del Trigo de la pasada edición. Tal como explicó el cantante y guitarrista, Sean, les había costado una carpa, un año sin venir y una plaza para aterrizar en ese escenario, que no era el principal que había solicitado el público en 2011, aunque lo vivieron como tal: “¡Me cago en dios qué bien se está aquí!”, exclamó el bajista, Rubi. Presentando el contenido de su segundo disco, Año perro, así como “unas canciones que llevan cuatro años esperando este momento”, las de Dinero (2009) el público, numeroso y totalmente entregado, les aclamaba – y a su estupendo batería, Ekain - , hizo mucho ruido, cantaba al unísono temas nuevos (Lo mismo) y conocidos (Vaya panorama, rebautizada Vaya Sonorama) y repetía los gritos de “¡Escenario Principal!”.
En la apoteósica descarga final, los tres chavales volvieron a recordar a los festivaleros que era hora de disfrutar, que ya descansarían En invierno. Este consejo ya se lo habían aplicado The Noises, a primera hora de la tarde. La banda que la liaba en el camping el año pasado manifestó su intención de repetir la hazaña e hizo frente al calor con buen humor, repartiendo abanicos con su nombre entre los que dieron los primeros saltos del viernes.
Junto al bailoteo, otro punto en común de varias de las actuaciones de ayer fue la importancia de la puesta en escena. Las proyecciones tienen un gran papel en los directos de Corizonas, aportándole aún más sentido a temas como Thieves and liars (ladrones y mentirosos) con Mariano Rajoy, Rodrigo Rato y Rubalcaba entre otros en la pantalla. La original apuesta que fusiona el country de Javier Vielba y los suyos - Arizona Baby - y el surf rock de Los Coronas de Fernando Pardo tomó el escenario Ribera del Duero (literalmente) conectando de inmediato con el público, gracias a (Hey hey hey) The news today, Run to the river o su particular revisión de Wish you were here de Pink Floyd y a la cercanía de ambos hombres y la banda en general.
Grata sorpresa la de Kakkmadafakka, nombre que el público tuvo que repetir hasta la saciedad. Sus ritmos pegadizos y guitarras nerviosas, junto a teclados, percusión y cello surtieron efecto por sí solos, pero la mayor baza del joven conjunto noruego fue su simpatía y su divertido concepto del directo, dedicado anoche al director del Sonorama, Javier Ajenjo. Se sucedían las bailables Make the first move, Your girl y Restless, mientras dos chavales en tirantes y pantalón corto realizaban los coros, unas impagables coreografías y demostraciones de gimnasia. Nadie paraba sobre el escenario, debajo de él tampoco y para los noruegos, los ‘sonoritos’ fueron la “megabomba”.

Uno de los bailarines de Kakkmaddafakka, ondeando una bandera con el nombre del grupo, cual abanderado olímpico (Foto: Sonorama)
El directo de los portugueses The Gift estuvo lleno de color (vestuario, decorado e instrumentos) y energía, inspirado en su trabajo de 2011, Explode, cerrando con una explosión de confeti, efecto que también utilizaron We Are Standard, además de un juego de luces sin fin, en su improvisada pista de baile donde sonaron In the floor o Bring me home, anticipando el espectáculo que estaba por llegar de la mano de La Casa Azul.
Guille Milkyway, alma y desde hace unos años rostro visible de La Casa Azul, trajo al Sonorama su espectáculo de luz y color, sus cascos futuristas, sus músicos reales y virtuales y miles de chicos saltaron a la pista, como dice el tema que abre La polinesia meridional (2011) protagonista de esta puesta en escena, complemento creativo de sus canciones. Por el muro de pantallas que le guardaban las espaldas, pasaron cajas de myolastan, playas paradisíacas, actuaciones de Eurovisión y toda una serie de iconos de su infancia y la de toda una generación que acompañaron a Esta noche sólo cantan para mí o Terry, Peter y yo. Letras e imágenes melancólicas con un envoltorio irresistible e interpretadas por un Guille que se desenvuelve cada vez con mayor soltura sobre el escenario, con o sin casco, sin instrumentos o cantando Como un fan solo al piano, mostrando que no todo es fiesta y artificio.
Irresistible La revolución sexual como broche final en el escenario principal, pero quedaba mucha noche por delante: Eme DJ y Meneo, en el lugar de The Zombie Kids, Ellos en formato electrónico, los vídeos de Superframe VDjs… Para seguir bailando hasta el amanecer, claro. Hoy sábado, tercera jornada del Sonorama, el Recinto Ferial recibirá a The Dandy Warhols, Vetusta Morla y El Columpio Asesino entre otras bandas.
¿Jon Hamm o Don Draper? Cómo los demonios interiores del protagonista de 'Mad men' le han convertido en la mayor estrella de la televisión. Lee la entrevista más reveladora con Hamm.

01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
