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Día de la Música: Triunfa el baile

Primera jornada del Día de la Música en Matadero, Guille Milkyway arrasa en la con su multifacético pop bailable, rodeado en el cartel de veinteañeros como Azealia Banks, Two Door Cinema Club o James Blake, jóvenes promesas que probaron su valía. Por Darío Manrique

Día de la Música: Triunfa el baile Azealia Banks pasando calor ayer en Madrid. FOTO: Día de la Música

 

Día de la Música (primera jornada) / Matadero Madrid

 

¿Qué tienen en común Azealia Banks, Two Door Cinema Club y La Casa Azul? Bastante poco, a priori, pero sí su apuesta por los ritmos bailables aplicados a sus respectivos estilos, una opción que se alzó como triunfadora en la primera jornada del festival del Dïa de la Música.

Después de que Twin Shadow luchara contra el implacable sol de las 7 de la tarde estrenando algunas canciones de su próximo disco y desgranando los éxitos del primero (bien At My Heels o I Can't Wait, las atmósferas björkianas de Tyrant Destroyed se perdieron en el directo sin embargo), Azealia Banks saltó al escenario dispuesta a organizar una buena fiesta, corta pero intensa. La neoyorquina no tiene siquiera un disco largo editado -sólo un EP y un sencillo-, así que la cosa no podía dar mucho más de los 35 minutos que duró. Escoltada por dos bailarinas y un DJ que lanzaba bases de techno con gordos graves, Banks demostró poseer el tipo de carisma que se le suponía, como una M.I.A. rapera y de Harlem. Disparó sus rimas con ametralladora, galvanizando a un público que poco necesitaba para que las 8:30 de la tarde parecieran las 3 de la mañana, especialmente cuando sonó el single 212.    

La actuación de Tindersticks en las Naves del Español -sala cerrada y con gradas- se había retrasado hasta las 9, así que coincidió con James Blake, una artista que hubiera ganado en un recinto así, pero dada su creciente fama tuvo que lidiar inevitablemente con el escenario grande. A priori, para una música tan centrada en crear ambientes con silencios y los mínimos elementos posibles, parecía una mala idea, pero el británico ya tiene experiencia en festivales y sabe aumentar el factor dubstep (o dub, a secas: los ritmos rotos parecían a veces jamaicanos) para captar la atención de un público extenso. Así, temas como Limit to Your Love se alargaron, tratando de suplir la magia que perdía la voz de Blake en un lugar tan grande. El niño prodigio consiguió llevarse un notable, suficiente para un partido que tenía “perdido” de antemano. 

Mucho más fácil lo tenían Two Door Cinema Club, un grupo que factura hits de pop bailable como churros: son todos iguales, pero siempre efectivos, siempre resultones. Su primer disco, Tourist History, parecía una colección de singles; el nuevo -a la venta en septiembre- sigue en la misma línea, por lo escuchado ayer. La inquieta batería, la saltarina guitarra y la voz enfática de Alex Trimble hicieron que temas como What You Know o This Is the Life brillaran tanto como el llamativo juego de luces que los arropaba, disimulando su falta de carisma. Claro que a los norirlandeses no les debe preocupar: tienen un buen montón de canciones excitantes que pasan al directo de manera impecable.

Uno de los elementos a agradecer de este festival es que siempre coloca como cabezas de cartel a grupos españoles, y en su primer día fue el merecido turno de La Casa Azul. Quién hubiera podido decir hace 12 años, cuando arrancaba el proyecto unipersonal de Guille Milkyway, que su chicle-pop iba a llenar el escenario grande de un festival. Sus conciertos son celebraciones del extravagante talento de Milkyway, que se lo ha trabajado para conseguir un directo espectacular, una puesta en escena robótica con unos visuales conseguidísimos.

Como otros geniecillos pop, Milkyway es un tipo tímido, que se explica atropelladamente cuando habla entre canciones, pero luego es capaz de desnudarse y mostrar su fragilidad en las canciones. Lo hizo en una sublime versión piano-bar de La Polinesia meridional, el tema que da título al último álbum y única concesión intimista de un concierto de sonido musculoso, que sacrificaba algunos de las docenas de  detalles que salpican cuidadosamente sus canciones en pro del baile. Así ocurrió con canciones  como Colisión inminente, Superguay, La fiesta universal, Cerca de Shibuya o la muy adecuada para estos momentos Europa Superstar. Pocos espaldarazos necesita a estas alturas Guille Milkyway, pero el de ayer, con miles de personas coreando sus complejas y sentidas letras, fue casi definitivo.

23.06.2012 | sin comentarios
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