Johnny Cifuentes desbordando chulería de barrio, anoche en Madrid. (Foto: Ana Pérez)
Concierto: Burning.
Fecha: 02/04/11.
Lugar: Discoteca Penélope (Madrid).
Precio: 21 euros.
Asistencia: 900 personas (lleno).
En 1997: Rescate en Nueva York, el antihéroe Snake Plissken tenía que escuchar, por boca de cada personaje que se cruzaba en su camino, la sardónica frase “creí que estabas muerto”; al final, todos acababan por palmarla antes que él. Cuántas veces habrán oído los Burning esas palabras en los últimos 35 años y, sin embargo, ahí siguen, en su versión 4.0, la capitaneada en solitario por Johnny Cifuentes desde hace más de una década.
Dicha formación ha dejado en estos años un reguero de conciertos memorables en la capital, en recintos como Joy Eslava, El Sol o el Patio del Conde Duque. En estudio han sido menos prolíficos, con un solo trabajo publicado, el sólido Altura, del que anoche aún sonaron tres temas nueve años después de su publicación. El pasado invierno Johnny grabó un disco con producción de Leiva (aquí puedes ver un vídeo de la grabación) que, sin discográfica ni fecha de publicación a la vista, amenaza con convertirse en la versión Burning del Smile de los Beach Boys. Johnny se refirió ayer a él como “el disco fantasma” al presentar la única canción inédita, sin título, de la velada.
Penélope no se puede decir que sea una sala de conciertos, porque no lo es: se trata de una discoteca universitaria, con todo lo que eso conlleva. Dos hermosas columnas entorpecen la visión de un escenario que apenas se eleva unos centímetros del suelo; como el aforo máximo no parece hacer distinciones entre los distintos usos de la discoteca, a los espectadores rezagados no les queda otra que ocupar esas zonas sin visibilidad. El truco de cortar el aire para que la gente consuma (un clásico) sería menos cruel si la cerveza estuviera fría, lo que rara vez sucede; pero ¡tampoco vamos a pedir milagros por cinco míseros euros cada tercio!
Teniendo en cuenta la acústica del local, los técnicos hicieron un buen trabajo con el sonido de Burning y algo menos con el de sus teloneros, Los Perros del Boogie. Estos valencianos son los Diamond Dogs españoles, y su primer disco, Con desprecio y entrega, un trabajo estupendo cuya única pega es lo mucho que se parece en su sonido a los primeros M-Clan (incluso Carlos Tarque colabora en De nada sirve hacerse mayor). Ya tendrán tiempo de encontrar su identidad: de momento presumen de un directo pletórico, el mismo que les permitió telonear el año pasado a AC/DC sin despeinarse.
El público de Burning en 2011 abarca desde treintañeros hasta cincuentones, la mayoría sin ninguna seña de identidad rockera más allá de su camiseta del grupo; aunque todavía se infiltran entre ellos personajes directamente sacados del imaginario lumpen de los de La Elipa (o algún Steve Buscemi bigotudo recién salido de la trena, para entendernos). Con su forma indolente de dejar colgando el cigarrillo sin encender en la comisura de los labios, esta fauna da color y arranca sonrisas al respetable, así que ojalá sigan viniendo muchos años.
A las diez menos cuarto desentumecieron los Burning sus músculos de directo, poco entrenados el pasado invierno, al ritmo de Jack Gasolina. Cinco de los músicos vestían de negro, la excepción era el guitarrista Edu Pinilla, de blanco de pies a cabeza. Desde hace un par de años, Burning vuelve a ser un grupo de dos guitarras con la incorporación de Pitu, de la inagotable cantera de Alameda de Osuna. Estéticamente, es el que más se aproxima al estilo de la banda en sus portadas de los 70 (un piropo envenenado, sí). Pinilla y él no han logrado trenzar el sonido de sus guitarras a la manera stoniana, o quizá nunca lo buscaron; por lo que no hay confusión en sus respectivos roles de solista y rítmica.
No tiene sentido indicar aquí el orden del repertorio de anoche porque, rarezas aparte (Rock and roll mama, Golpéales y Extraño en la ciudad), fue el de siempre en los conciertos de Burning de este siglo, en otra de sus infinitas permutaciones. Es decir, la lista habitual de clásicos: Madrid, Jim Dinamita, Como un huracán, ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, Es decisión, Ginebra seca, Miéntelas, Esto es un atraco, Mueve tus caderas, Es especial, No es extraño que tú estés loca por mí… Lo que no falla nunca es el cierre con Una noche sin ti, bonita forma de recordar a Pepe Risi sin explicitarlo.
“No estés más deprimida, yo tengo la solución, unas copas, unos amigos y un poquito de rock and roll”. Con Burning no cabe hablar de canciones sino de estribillos, trillados pero irresistibles: es lo que quiere la gente, la catarsis comunal a grito pelado, y Johnny y los suyos saben cómo dársela. La parroquia, nunca mejor dicho vista su devoción, se entrega con tal entusiasmo que hasta cantan los solos de saxo como si estos fueran parte de la letra.
El centro del escenario lo ocupa el bajista Carlos Guardado, más chulo que un ocho y muy cómodo después de veinte años en Burning; pero las miradas las acapara el teclista, ése que, por carambolas del destino, ha acabado siendo también el líder. Si cupiera hacerle un reproche a Johnny, sería el de no correr riesgos; pero su obstinación en mantener a flote el barco de Burning es suficiente para descubrirse ante él. Johnny no usurpa el lugar de nadie, sólo mantiene vivas las canciones para que no caigan en el olvido y la gente se lo agradece.
Es una lástima que no haya un relevo generacional entre el público, porque el combo bien ensamblado que forman los actuales Burning merecería su atención. Superadas las discusiones sobre lo que son, lo que no son y lo que solían ser, sólo queda rendirse a la evidencia de su deslumbrante directo: con permiso de Loquillo, las dos mejores horas de rock español a nuestro alcance. Y por muchos años.
23 de Diciembre 2011 Concierto Especial Navidad con Buning + Igor Paskual Sala Penélope Madrid 19 euros anticipada EVENTO: http://www.facebook.com/events/252407701479276/ ENTRADAS EN: http://www.ticketbox.es/penelopemadrid/compra/4
CONCIERTO “ESPECIAL NAVIDAD CON BURNING” Burning llevan más de treinta años en el candelero. Han sobrevivido a sus tragedias personales y los cambios propios de la música. Sin quererlo, colocaron las primeras piedras de la trágica leyenda nacional del rock y escribieron los primeros himnos de la misma. La música de Burning es canallesca, castiza, chulesca y nostálgica. Sus temas nos transportan a las novias que nunca conocimos, las barras que nunca soportaron nuestras penas y los cigarros que dejamos de fumar. Su música es para perdedores, para solitarios, para los amantes del olvido, de historias inconclusas, de ayeres y de ya te lo dije. Ejercicios de nostalgia que rememoran una escena no vivida sino por vivir. Johnny Cifuentes: Voz y teclados Eduardo Pinilla: Guitarra Carlos Guardado: Bajo Kacho Casal: Bateria EVENTO: http://www.facebook.com/events/252407701479276/ ENTRADAS EN: http://www.ticketbox.es/penelopemadrid/compra/4
Una NOCHE DE ROCK, eso es BURNING XD
Muy bueno el articulo, pero decir que de 400 personas nada, la sala estaba completamente llena y el aforo es de 1000
Por favor, que saquen de una vez el disco que han preparado Burning y Leiva que tiene pinta de ser otra joyita para el rock and roll.
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