El clima de esta ciudad es incomprensible, de repente un calor sofocante y ahora llevamos una semana con lluvias, parece más octubre que agosto. Pero a mi no me importa, el clima no es un impedimento para dejar de hacer cosas en Nueva York aunque no me quiero imaginar el invierno aquí, con lo que odio el frío, me río yo del invierno en Madrid. En fin, que a pesar de la lluvia hoy me fui a dar un paseo por el Soho a buscar un par de botas chulas, ya tenía ganas de hacerme un recorrido en condiciones por las tiendas de por ahí.
Al final ni botas ni nada, entré en una tienda vintage muy curiosa y salí de ahí con un sombrero cowboy precioso que según el dependiente tiene al menos 50 años, a saber quien se lo ha puesto. Esta noche lo estrenaré en el concierto de Tom Petty and The Heartbreakers en el Madison Square Garden, llevo con la entrada comprada desde hace unos dos meses. ¡Qué ganas de verlos en directo!

Vaya sitio el Madison, casi se me saltan las lágrimas cuando entré. Y Petty ni os cuento, que buenos, esos si que son rockeros. Presentaron su nuevo disco, Mojo y tampoco faltaron sus éxitos, como Free Fallin´, y los exitazos American Girl, Mary Jane´s Last Dance y I Won´t Back Down. Sonó de lujo y salí de allí más contenta que unas pascuas.

Del Madison me fui al East Village que había quedado con mis dos mejores amigas que estaban de visita y nos fuimos a cenar a un japonés en Sant Mark Place. Allí, curiosamente no tenían sushi en la carta, sino comida casera japonesa buenísima y barata. Brindamos con soju, una bebida coreana que descubrí en un restaurante coreano en Madrid justo antes de venirme para acá, y no veas como entra el dichoso soju, ¡desde ahora será mi bebida oficial!
Nos quedamos charlando un buen rato y de repente nos pasó algo un poco desagradable: a una chica de la mesa de al lado le entró un ataque epiléptico y una de mis amigas que sabe de primeros auxilios supo solventar la situación, que mal trago, en mi vida había visto algo así. La chica se recompuso y nosotras nos fuimos a dar una vuelta por el meat-packing district, una zona en el oeste sur de Manhattan entre las calles 14 y la 16.
Hacia 1900, este sitio albergaba como unos 200 mataderos y plantas de empaquetado de carne. En los 80 se convirtió en una cuna de prostitución y tráfico de drogas y hacia los 90 se fue transformando en un distrito repleto de tiendas de conocidos diseñadores como Stella Mc Cartney o Allexander Mc Queen, discotecas de moda y restaurantes. El New York Times nombró al Meat-Packing en el 2004, la zona más de moda de Nueva York. Muy buenos sitios para bailar como Cielo, One Oak, Kiss and Fly y alguna terraza como la del Hotel Standard y el popular Boom Boom Room desde donde puedes ver una vista total de la isla, tambien en Chelsea hay lugares muy buenos e interesantes como el Soho Hotel rooftop y el Green House. Qué os puedo decir de este sitio, es lo más friki que he visto en la vida nocturna neoyorkina, ambiente mezclado, gays, lesbianas, rockers, hipsters, de repente una pareja pija perdiendo el control, gente disfrazada con unos atuendos muy elaborados, lo mismo un vampiro, que una drag queen o una bailarina amarrada a la pared, muy divertido, la decoración muy cool y la sesión del dj se sale.
La noche en Nueva York es muy divertida y si te gusta descubrir sitios nuevos que se salgan de lo normal, esta es la ciudad para hacerlo.
A parte de eso, pueden ocurrirte cosas un tanto extrañas como el otro día, que me estrené como actriz en una webserie, ¿increíble no? Pues sí, me ofrecieron un papelito en el episodio de una serie aún sin estrenar: Kate and Kula, la está produciendo mi amiga Namakula, yo me reí pero luego dije, ¿oye y por qué no? Puede ser divertido. Tenía que hacer de Marianna, una camarera en un puticlub, ¡chúpate esa! Cuando me lo dijeron me quedé a cuadros la verdad, además tenía varias frases en inglés y español. Rodamos en la parte de abajo de un bar muy rocker y algo tétrico en el Lower East Side. Por allí había alguna que otra bailarina ligera de ropa, un tipo con cara de tener pocos amigos, un ejecutivo, un gorila… un cuadro vamos. Lo pasamos genial rodando, lo que no me pase a mi.

Con tanto concierto, salidas y venidas y movidas frikis como las que os acabo de contar, no me he puesto a componer tranquila desde hace varios días, así que voy a encerrarme en la cueva y a liarme mi cigarrillo en la escalerita de incendios que la tengo abandonada.
La inspiración no creo que me falle a estas alturas del viaje y menos aun con todo lo que estoy aprendiendo por aquí, así que a hacer canciones se ha dicho.
Si hay algo que pueda sacar en claro de esta experiencia es cómo aprender a ser versátil en la vida y no morir en el intento, me refiero a que debemos estar abiertos a los cambios, esos que nos hacen querer averiguar más a cerca de todo, a cerca de nosotros mismos, y consiguen que despleguemos virtudes que no sabíamos que teníamos. Desarrollar el arte de la desenvoltura, es decir, sentirse como pez en el agua en cualquier situación o lugar. Ampliar horizontes, estirar las expectativas, querer saber más y más...¿Hay algo más interesante que eso?
Con este tipo de reflexiones me encuentro ahora mismo en una cafetería de la sexta avenida o lo que es lo mismo, la Avenida de las Américas (mola el nombrecito de la call), con mi café small size (talla gigante para nosotros), sentada tras una enorme ventana disfrutando del frenesí de la avenida neoyorkina y mirando de vez en cuando hacia los rascacielos para relajar la vista de mi ordenador.
Y en eso mismo me encuentro, en medio de una versatilidad tan viva y desenvuelta que es capaz de arrastrarme hasta la más profunda curiosidad.
Joder, se me está yendo un poco la olla ¿no?, me voy a pedir otro cafelito porque se me está descargando la batería. Vale, lo confieso, no he dormido ni tres horas. Anoche hubo fiesta y claro, hoy domingo, los ojos se me caen de sueño.
Nos fuimos un grupo de gente a una fiesta en el Water Taxi Beach en Queens, un sitio muy chulo, al aire libre, pegado al East River y con la vista del este de Manhattan en frente de ti, una pasada. El rollo era playero, con palmeras, mesas de madera, buena música, y además las copas baratas y se podía fumar. La temperatura era perfecta y no estaba tan lleno como otros sitios, me gustó mucho, más tranquilo, os aseguro que me quedé a cuadros cuando llegué y vi la vista y de noche ni os cuento, ¡tomad nota!
Ya va siendo hora de irme de la cafetería, me he acoplado aquí por horas y me da van a echar. Me despido por hoy.
Good night!
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