Lo tenía todo a su favor ayer. El piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso era el favorito para llevarse el título del Mundial a casa, pero un error de estrategia de Ferrari sirvió en bandeja la victoria al alemán Sebastian Vettel. Bajón. ¿O no? Reconozco que no vi muchas caras de tristeza en el bar en que presencié el domingo a las 14 horas la desesperada carrera de Abu Dabi. Quizás se arquearon algunas cejas como síntoma de una ligera y decepcionante sorpresa, no mayor a la que despierta creer que había leche en la nevera cuando el cartón esta vació. Bah, Fernando Alonso ha perdido. Menos mal que no ha sido Nadal. Ni la Selección Española de Fútbol. A otra cosa, mariposa. ¿Por qué en este país, tan dado a enaltecer y amar sobre todas las cosas a los ídolos deportivos, se quiere tan poco al asturiano? Se barajan tres razones:
1. Su físico no ayuda. Según las leyes de la morfopsicología, los cuellos cortos y anchos no gustan al personal. Denotan egoísmo. Además, Alonso no está tan bueno como Nadal ni es tan guapo como Casillas, por lo que las adolescentes con desenfreno hormonal pasan de él como de ir a misa los domingos. Para colmo, nunca sonríe. Y su gesto hondo, como de señor siempre compungido, hace imposible sentir hacia él si quiera un mínimo de empatía juvenil. Y sólo tiene 29 años.
2. Su carácter, tampoco. Tan sosegada y sobria es su proyección pública que bien parece nacido en los confines de un país nórdico en lugar de en esta tierra nuestra de gentes vehementes. Si la Selección de fútbol gana el Mundial, Casillas le planta un morreo a su novia periodista en pleno directo. Si la de baloncesto se hace con el Oro, los chavales de dos metros cantan una canción sobre una mujer de tetas operadas (Hombre despechado) como si no hubiera mañana. Si Nadal triunfa en una final ante Federer, se arroja al suelo a llorar como un bebé sin importarle un bledo mantener la compostura. La personalidad casi robótica de Alonso despoja de pasión la participación española en la Fórmula 1. Y eso, sí que no.
3. Qué difícil es pillarlo relajado. Todas las entrevistas que de él he leído son un desesperante ejercicio de hermetismo. “¿Te has casado?”, pregunta el periodista. “¿Y a ti qué te importa?”, viene a responder el entrevistado. Como si su cónyuge fuera una especie de espía del Kremlin ruso en lugar de la insulsa vocalista de El Sueño de Morfeo, Raquel del Rosario. Si lo pillas de buen humor, igual te cuenta que juega a la Play en sus ratos libres. No esperes más. Y, claro, una echa de menos conocer al hombre de debajo del casco, aunque sólo sea para cogerle un poquito de cariño. Que se lo merece: es un grande del deporte nacional.
Para animarlo, dejamos una salvaje canción de los Ilegales, Soy un macarra, paisanos de Fernando Alonso:
Creo que es de idiotas alegrarse porque alguien que no conoces de nada gane algo que a ti no te afecta lo más mínimo. ¿Alguien ha visto de cerca la Copa del Mundo? Pues yo tampoco. Dejad de buscad excusas para romper fuentes y mearos dentro.
Hombre, teniendo en cuenta que otro de los personajes mas odiados de España entre los aficionados al motor es Jorge Lorenzo, analizar que el odio viene dado por el hermetismo del asturiano no se sostiene. Con el mismo rigor puedo yo afirmar, que a Lorenzo se le odia por hablar siempre como si fuese un libro de autoayuda andante. Puede que les odiemos ( realmente Alonso no me despierta tanta animadversión como el motorista) por ser simplemente odiosos.
Bien Nialonsistaniná! Mejor no lo has dicho: El deporte nacional es la envidia. Pensar que estoy perdiendo el tiempo en estas tonterias que "NADA TIENEN QUE VER CON MUSICA".... en fin, despues hablan de la tele basura. InterBASURA llamaria yo a esto. Cambien de seccion, hablen de un arpegio, de un acorde o de un buen pianista. Para la gente en general: Disco: 4 Mujeres y un maldito piano. Las Blackanblus. 4 chicas argentinas haciendo blues del mejor. saludos
No me considero alonsista, pero creo que erráis en vuestro análisis. En nuestro país hay mucha gente que no traga a Alonso porque por encima del fútbol, del tenis, del baloncesto... el deporte nacional es la envidia. Constantemente lees comentarios en la prensa deportiva de gente que dice que Nadal no es ni un cuarto de bueno de lo que es Federer. En los deportes de equipo es más dificil porque la personalización también es complicado pero igualmente la gente critica a Ricky o a Rudy en el basket o incluso se duda del compromiso de tipos como Xavi Hernández (increíble pero cierto). España es así. Nadie en Alemania se puede imaginar un sentimiento anti Vettel ni en Australia contra Webber. Somos "different" para lo bueno y para lo malo...
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