El miércoles 4 de agosto aparecemos en el aeropuerto de Barajas cinco tíos poco elegantes rumbo a Australia, donde empieza nuestra gira. Todos tenemos el pelo rizado, mucha barba, y muchas entradas. El vuelo de Emirates Airlines que nos lleva a Melbourne parte en dos horas. Bueno, a Melbourne es un decir, porque primero hacemos escala en Dubai, después en Kuala Lumpur y de allí a Melbourne. Son unas 25 horas volando. ¿Cuál es la mejor forma de digerir la noticia? Ir al bar del aeropuerto a tomar unas cervezas dobles. El vuelo comienza con los auriculares estropeados, pollo con curry en el menú y más cervezas. Se nos hace algo pesado hasta que Antonio, nuestro guitarrista, decide ir a la cola del avión y consigue con éxito copas gratis.
Ahora sí que empieza la fiesta: el viaje se convierte en un ir y venir de copas de Baileys, gin tonic, whisky con cola... ¡Incluso enseñamos a los azafatos a hacer calimocho! Andar por el pasillo empieza a ser complicado y encima nos encontramos en el avión con dos vascos cabestros que se unen al juego. En un momento dado a Antonio se le caen las copas encima de una azafata, y lejos de quejarse, los miembros de la tripulación no sólo no se enfadan si no que se hacen fotos con nosotros. Todo bien hasta que llega el jefe ("Coronel palo en el culo") y se acaba el espectáculo.
Aún quedan 16 horas más de vuelo, y después de cinco platos más de pollo, siete pasteles que saben a corcho y unas cuantas cervecitas, llegamos por fin a Melbourne. Vamos bastante acojonados por pasar en la aduana sin visado de trabajo; es más, llevamos una hora pensando excusas, pero al final conseguimos superar las pruebas de la policía, menos mal que están medio dormidos a esa hora y no vieron, o no quisieron ver, nuestros instrumentos camuflados entre tanta maleta.
Allí nos espera por sorpresa Johnny Casino, nuestro querido mecenas en el continente australiano. También aparece Lluís Fuzzhound, un hermano de Los Chicos que es un genio a los pinceles y que está como una puta regadera. Nos tomamos otra cervecita antes de ir a dormir y nos repartimos: unos a casa de Sam, del grupo Digger and the Pussycats, y otros en compañía de un perro de raza bulldog en casa de Lluís.
Al día siguiente, Gerardo, un servidor (guitarrista de Los Chicos) y Rafa (cantante) desayunamos en el bar donde curra Lluís y esperamos durante dos horas al resto del grupo, que aún duerme. La gente nos mira y el cocinero pregunta a Lluís: “¿Esos tipos son amigos tuyos? Sí, lo suponía, porque tienen pinta de robar riñones”. Le decimos que no, pero que cuando acabe la gira quizás nos hagan falta unos cuantos.
Damos un paseíto y vamos a la sede del sello Off The Hip. Nos recibe su dueño, Mickster, con, por supuesto, unas cervecitas. Y aquí la cosa empieza a desparramarse. Compramos unos discos y vamos al garito. Estamos muy ilusionados porque salimos en el recopilatorio Ten Years Of Shaking Fat And Launching Ship.
En Geelong, el garito donde vamos a actuar, nos espera Johnny Casino and the Secrets. ¿A qué hora es la prueba de sonido? ¡Nada de prueba, todos a cenar! Mientras comemos, un tipo canta No Woman No Cry (de Bob Marley). Intentamos no prestarle atención y pedimos arroz thai y fideos, birras y chupitos, más birras y chupitos y más birras... Después del concierto de unos lugareños sin camiseta, salen Midnight Woolf, que revientan el escenario. Lluís esta como una apisonadora, mas chuzo que una marsopa pero aún así dan un conciertazo. Lo mejor para motivarnos antes de subir a armar el belén.
Nos cambiamos y nos ponemos nuestros mierdaropajes de salir a tocar. Hacemos una mezcla de footing para orangutanes y danzas africanas. Se monta una buena fiesta y flipamos con unos chavales que están en primera fila enloquecidos. Escalamos por los amplis, nos rompemos las rodillas, saltamos hacia el público, y sí, mientras, nos tomamos unas cervecitas. Cuando acaba el show ya somos una piña con el público, y se cierra el telón.
Los de la primera fila vienen a decirnos que han flipado en colores con nosotros y nos sentimos felices de ver a gente tan joven, tan entregada. La gente viene a felicitarnos con muchos abrazos. Después sale Johnny Casino. La bomba. El tío funde el escenario y da un conciertaco que te mueres. Para la última nos llama al escenario. Rafa y yo hacemos coros de negra con movimientos sexys y Antonio toca con una Stratocaster, mientras le gritamos: “¡Antonio Knopfler!”. María se parte de la risa (de verdad).
Enlazamos bailes con chupitos, cervezas y muchas risas. La fiesta comienza a crecer. El garito es un viejo pub, lleno de jóvenes con acné y el pelo más brillante que un pato chino. Piña, nuestro batería, se lanza a bailar, da un par de vueltas sobre sí mismo y se lanza, sentado sobre un saco de dormir, escaleras abajo: esto parece Los albóndigas en remojo. En el piso de arriba, Rafa y él se lían con una manguera de incendios y también deciden marcarse un bailecito. Bajamos y a mí me disfrazan con un burka y a Rafa de árabe. Después nos entra el hambre y salimos a por un kebab. Son las 3 de la mañana y encontramos un carrito en medio de la calle. Marta y Rafa no se lo piensan y se montan en él, Piña les empuja en un descenso mortal calle abajo, justo dónde está el sitio de los kebab de la muerte. Después de comer algo parecido a un rollo de corcho espolvoreado con dinamita (pa’ los pollos), volvemos al garito pero ya está cerrado. Sólo queda un sitio abierto y está a una manzana. Los Secrets, una banda, nos convencen para que vayamos: “¡Ay, madre, un bar de strippers!”. Entramos y con los ojos como platos salimos corriendo de allí mientras un gigante con rastas grita por el micrófono: “¡Los Chicos!”. Y eso que solo han pasado 24 horas desde que hemos llegado.
Por fin se habla de ROCK AND ROLL en esta publicación, y nada menos que de mano de los más locos, fanaticos y apasionados rock and rollers de España. Vivan LOS CHICOS!!
Me alegro mucho de que Rolling Stone apoye a bandas como Los Chicos. Seguiremos muy al tanto!
y qué feos, pero a la vez entrañables, norl?
qué tíos más grandes, no?
Montando a caballo con la protagonista de la exitosa 'Los juegos del hambre', descubrimos cómo esta sencilla chica de pueblo ha llegado a convertirse en la actriz joven más cool en Hollywood, en una entrevista realizada por Josh Eells. Por Rolling...

08.05.2012
Shuarma, tranquilo y confiado, se atrevió a interpretar 'Elixir de juventud', tema del fallecido cantante madrileño, justo cuando está a punt de cumplirse el tercer aniversario de su muerte. Por Rolling Stone
