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Olga Rossano: una rockera en Nueva York

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"Lío cigarrillos por un dólar"

Olga Rossano, nuestra bloguera en Nueva York, te cuenta los garitos que no debes perderte en Brooklyn y graba el concierto de los barceloneses The Pinker Tones en Central Park

Williamsburg en Brooklyn es uno de mis barrios favoritos, mucho más tranquilo que Manhattan sin tanto bullicio y turistas. Es la zona más bohemia y artística de Nueva York, donde se concentran todos los músicos de rock indie, tribus urbanas como los populares hipsters (inconfundibles, no hay uno que no lleve una cerveza Pabst Blue Ribbon en la mano), tiendas vintage, locales de música en vivo, muchos de ellos abiertos hasta las 4 de la mañana, restaurantes curiosos como el Surf Bar (decoración surfera, suelo cubierto de arena, burritos de marisco y cócteles deliciosos) o, no muy lejos de allí, en Bedford Avenue, el Black Bird, un bar con muy buena selección de música de los años 60 y 70. El Brooklyn Bowl es visita obligada: su sesión de DJ es genial, cuenta con bolera, pista de baile y un gran programa de conciertos. 

 Infinidad de bandas han surgido de Brooklyn, como los Yeah,Yeah,Yeahs (una de mis favoritas), The Rapture e incluso el mismísimo Lenny Kravitz. La mezcla étnica es muy grande: judíos, puertorriqueños, italianos, alemanes, dominicanos...Lo que me sorprende es la de gente joven que hay. Aquí nadie sobrepasa los 40. Una descriptiva foto del ambiente:


Hace como unos 15 años artistas de todo tipo y jóvenes emprendedores se fueron mudando a Brooklyn, porque era más barato que Manhattan, y han conseguido darle un aspecto muy atractivo a esta zona de Nueva York, abriendo toda clase de negocios, locales, tiendas, galerías de arte... Es muy interesante moverse por ahí y ver a cada personaje que pasa. La gente se desenvuelve con mucho rollo y hacen algo muy español: salir a la puerta de los garitos a charlar, pero sin la cerveza, que no se puede beber en la calle.

Sin embargo, el gran negocio de Brooklyn fue el que yo abrí sin darme cuenta: bastaba con sacar mi tabaco de liar para que se me acercara alguien y me ofreciera un dólar por liarle un cigarrillo. A este paso, las copas me saldrán gratis. Aquí el tabaco es muy caro y no se venden cigarrillos sueltos. Quizás ponga un puesto en la calle… y me forro.

Otra zona para visitar es Clark Street, al este de Williamsburg, desde donde se ven unas preciosas vistas de Manhattan. Recomiendo recorrer la calle hasta el famoso puente de Brooklyn. Junto a un pequeño muelle, en el Grimaldi's Pizza, sirven unos espaguetis deliciosos. Ojo: pasa de este lugar si tienes prisa, porque siempre hay que hacer cola para entrar. 

Tras la caminata por Brooklyn, me fui de nuevo al Central Park (los taxis acuáticos de acercan al downtown por 3 dólares en 10 minutos). En el Summer Stage actuaban The Pinker Tones, que están de gira todo el verano y tocaban en Nueva York en el festival Latin Alternative Music Conference. Los de Barcelona pusieron patas arriba a todo el personal con los temas de su Modular, su nuevo disco. Así fue el concierto:


En el backstage tuve la ocasión de hablar con sus componentes: Salva Mister Furia y Alex Profesor Manson. Aquí tienes el saludo que nos enviaron:


Cerraron la tarde los mexicanos Maldita Vecindad, volviendo literalmente locos a la comunidad latina allí congregada. Volaron botellas, se armó una pelea y salí pitando de allí. No me quería perder otro concierto, el de Zola Jesus y Bear in Heaven. La primera es una cantante y compositora de Phoenix. Los segundos, un grupo de  rock experimental de Brooklyn.

Ya allí en el concierto me encuentro de repente a un amigo mío que no veía desde hacía al menos cinco años, al fotógrafo y músico alemán Tobias Stabler: "¿pero cómo tú por aquí?", "¡qué sorpresa!, "¡qué coincidencia"... Le propuse ir a cenar a La Esquina en Soho, ya estuve cenando tras acabar el Mundial y me encantó. Se trata de un restaurante mexicano con una entrada muy cutre: bajas unas escaleras y de ahí atraviesas la cocina para llegar al restaurante. Curioso.

Tobias me propuso hacerme una sesión de fotos antes de irme a Virginia Beach, donde vive parte de mi familia. Le comenté que tengo un apasionado romance con las azoteas de los edificios, y quedamos un día por la tarde para hacer la sesión en el tejado de un edificio de Brooklyn. El calor era realmente asfixiante, ni rastro de aire, nos costó mucho concentrarnos. Además, cada vez hay menos luz, anochece muy temprano y tuvimos que darnos bastante prisa, tanta que con el ajetreo del sube y baja a por las cosas, nos quedamos encerrados arriba, la puerta se bloqueó y no teníamos la llave.

Tobias tuvo que "escalar" por la escalera de incendios, pegar un salto y esperar a que alguien le abriese el portal, mientras yo me liaba un cigarrillo nocturno y disfrutaba de la vista a la espera de que mi amigo me rescatara. La cosa no duró tanto, y acabamos de risas entre cócteles Margarita y tacos mexicanos en un bareto de enfrente.  

Este romance mío con las alturas comienza a convertirse peligrosamente en una relación de amor y odio.

09.08.2010 | sin comentarios
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