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RollingStone

Olga Rossano: una rockera en Nueva York

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Las colinas tienen ojos

Nuestra corresponsal en Nueva York se pierde entre el calor asfixiante, señoras locas en el metro y músicos lisiados y prodigiosos. Y acaba encontrando la inspiración

Las colinas tienen ojos

La ciudad de Nueva York está compuesta por cinco distritos: Bronx, Queens, Brooklyn, Manhattan y Staten Island, en los que conviven casi nueve millones de habitantes. Es una de las ciudades más cosmopolitas del planeta y la convivencia racial es armoniosa, al menos es lo que se percibe por las calles. Hoy hay aquí censadas 96 lenguas.

Manhattan proviene de la palabra Mannahatta que significa "La Isla de las Colinas", así la llamaban los indígenas autóctonos antes de ser descubierta en 1524. Una curiosidad: he leído que según la leyenda fue comprada a los aborígenes por 24 dólares.

Esta gigantesca urbe es uno de los centros políticos, económicos y culturales más importantes del mundo. Es cuna del hip hop, del punk, del jazz y del Tin Pan Alley, el movimiento que nació en Nueva York a principios del siglo XX liderado por productores y compositores, y que se hizo con el mercado de la música popular estadounidense -de hecho, en Londres hay un festival de música que se llama Tin Pan Alley Festival.

Si tuviera que describir Nueva York con cuatro palabras, éstas serían: carismática y altamente adictiva. Me llama mucho la atención el colorido que hay en las calles, los famosos cabs neoyorquinos -los taxis amarillos, ¡hay miles!, los letreros, las fachadas de los edificios… No hay ni un tramo de calle desperdiciado, hay comercios y locales uno tras otro, y a cada cual más curioso. Las aceras son anchísimas y aun así, a veces hay un apelotonamiento de gente en el que no se puede ni andar, dependiendo de la zona, claro. Esto ocurre mucho en midtown y downtown, el centro y el sur de Manhattan.

Los personajes más inverosímiles que he visto nunca los estoy encontrando por aquí (aunque Los Angeles no se queda atrás). Desde el más ‘friki’ hasta el ejecutivo más austero: cualquier estilo de persona que te puedas imaginar está en esta ciudad, todos mezclados y cada uno a lo suyo. También sorprende la cantidad de ‘monologuistas’ que deambulan por este sitio, es gente aparentemente normal que se monta su película y va por ahí hablando sola en voz alta. El otro día, por ejemplo, hice un viaje en metro de 45 minutos y tenía a una mujer a mi lado que no paró de hablar durante todo el trayecto, y eso que me bajé antes que ella. No entendí ni media palabra, a saber lo que estaría diciendo o difamando. Aquí debe haber muchas personas solas que terminan volviéndose ‘majaretas’.

Ahora que comento el metro, por muy largo que sea el trayecto que hagas la gente ni te ve, es muy raro cruzarte la mirada con el de enfrente; los transeúntes están como idos, sumidos en sus pensamientos. En Madrid es al contrario, todos nos miramos con curiosidad y no pasa nada. Por cierto, el transporte aquí está abierto al público las 24 horas, así te ahorras mucho en taxis.

La vida subterránea también es frenética y al igual que en la calle te puedes encontrar de repente un músico, tocando versiones o sus propios temas rodeados de público (que se para a escuchar e incluso a aplaudir y así aprovecha para hacer un alto en el camino), o alguna que otra "adorable" rata. Ayer me quedé impresionada con un tipo que tocaba muy bien. Estaba en una silla de ruedas que a la vez hacía de pie de micro (se lo tenía muy bien montado, el tío), le faltaba una pierna y casi no cabía en ésta de lo obeso que era. La imagen no era muy agradable que digamos, pero se puso a cantar con una voz rota preciosa, acompañado de una guitarra acústica. Me quedé a cuadros y pasé un buen rato escuchándole.

Creo que aun no me hago a la idea de que estoy aquí. No sé, no es que no me impresione la ciudad (si no lo hace NY es que eres de piedra), pero quizás  el hecho de mudarte por un tiempo a otro sitio -no vienes a pasar los diez días típicos de vacaciones, te convierte en uno más de los muchos habitantes que hay, y no en un turista. Integrarme y tomarme las cosas con más calma, eso es lo que siempre intento hacer; observar bien todo: cómo se comporta la gente de un sitio, cómo se comunica e incluso hasta cómo camina. Usar el transporte público es una buena manera de investigar, también lo es preguntar cualquier cosa a alguien por la calle -una indicación por ejemplo, aunque ya la sepas.

Esta noche me daré una vuelta por el Soho. Aquí hay vida nocturna cada día. Mañana os contaré qué me he encontrado por ahí. Os deseo dulces sueños, o mejor, que no paréis de soñar despiertos.

Anoche finalmente no salí a ningún sitio. Me apetecía mucho refugiarme en mi cueva, hacerme una cena estupenda y tomarme un buen vino. No hay cosa que más me guste que tomarme una copa de vino y encender un cigarillo, mientras disfruto de una apacible soledad sumida en mis pensamientos.

Así que es lo que hice, encender unas velas y escuchar los preciosos temas de Jeff Buckley, una de mis voces favoritas. ¿Habéis oído la versión que hizo de Hallelujah? Son casi siete minutos de canción, que me gusta incluso más que la original de Leonard Cohen. Se me ponen los pelos de punta y me transporta hasta sitios insospechados. Y me inspira. Mi guitarra estaba deseando un poco de atención, desde que he llegado a este otro rincón del mundo, no he tenido tiempo para dedicarle unos íntimos momentos.

Y ésa es la intimidad en la que me vi envuelta anoche, respirando paz y silencio. Son esos mágicos momentos los que me hacen sentir afortunada por saber disfrutar conmigo misma haciendo lo que mejor se me da, canciones. Creo que cuando regrese a Madrid tendré que pagar un plus por sobrepeso de equipaje por la cantidad de historias, melodías y acordes que me llevaré a España.

¿Será que esta ciudad me habla al oído y me cuenta multitud de secretos? ¿O simplemente soy yo la que está reaccionando como nunca ante estímulos que desde hacía tiempo estaban algo dormidos?,¿O que mi a veces traicionera pereza se ha asustado tanto aquí, que me ha dado una tregua? Lo que tengo claro es que la sensación de libertad que estoy experimentando no tiene precio. Ése es el secreto de la vida, sentirse libre y pensar cosas positivas.

Vivir lo que elijas vivir sin arrepentirte de nada... Y termino dándote la bienvenida, inspiración. Siempre eres bien recibida.

 

21.07.2010 | 3 comentarios
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Comentarios

Andres
28.07.2010 | 10:03

No te pierdas la banda que toca muchos días en Washington Square Park. No tiene desperdicio. algomasde80dias.blogspot.com

LaCarola
23.07.2010 | 09:39

Me encantan tus crónicas diarias y tus reflexiones, pero siempre coincido en que mi parte favorita es cómo acabas el día. Brindar con Jeff Buckley en tu casa de Manhattan me parece el máximo de la felicidad!

LaCarola
23.07.2010 | 09:39

Me encantan tus crónicas diarias y tus reflexiones, pero siempre coincido en que mi parte favorita es cómo acabas el día. Brindar con Jeff Buckley en tu casa de Manhattan me parece el máximo de la felicidad!

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