¿A quién le interesa el fútbol si existe José Mourinho? No nos engañemos: el fútbol moderno, con excepción del Barça actual y la Selección española, es la victoria del músculo sobre el talento. El concepto del deporte como un negocio millonario y las frases vacías que lo rodean (“el fútbol es fútbol”, “cualquiera puede ganar”…) apestan tanto como los 22 pares de calcetines usados de los jugadores de un partido. Por esa razón, Mourinho, portugués bravo, canoso y de semblante acongojado, anima tanto la antaño simple y aburrida rutina futbolística. Su teatralidad y verborrea convierten los 90 minutos de juego en meros preliminares de lo que muchos ya aciertan a llamar El show de Mou. Ayer, el técnico del Real Madrid ofreció una de las más brutales ruedas de prensa que se recuerdan en el Bernabéu, justo después de que su equipo perdiera contra el Barça 0-2 en el partido de ida de la semifinal de la Champions League. No fue precisamente Messi, anotador de los dos goles de los culés, quien salió a hombros del templo de los merengues, sino el ego hambriento de este entrenador de 48 años. “La culpa de todo la tiene Unicef”, vino a decir Mourinho, entre otros titulares, en el discurso a la prensa deportiva que ofreció tras el partido. Se refería el técnico a unos supuestos favores arbitrales al F.C. Barcelona. Y la lió. ¿Son estas las cualidades innatas de una estrella del rock?
Hace unos meses, el músico Igor Paskual, guitarrista de Loquillo, respondía a esta cuestión, con un rotundo “no”, en una columna de opinión de un periódico local: “Del mismo modo que Guardiola edita el mejor jazz que se hace ahora mismo, Mourinho ocupa los primeros puestos de Los 40 Principales, con el pop barato y efectivo de DJ Ramos y sus Poligoneros Blancos”. Más generoso en términos de calidad musical fue Sr. Chinarro, quien también hizo un símil de Mou para ROLLINGSTONE.ES: “Me recuerda a Morrissey. Además creo que también tiene pluma”. Finalmente, atrapada en la duda de si Mourinho es un éxito casposo de radiofórmula o una estrella del rock amanerada, consulto la teoría con mis amigos madridistas. Tampoco hay unanimidad. Algunos blancos apoyan el discurso desafiante y gruñón del técnico. “Hace público lo que pensamos todos los madridistas”, argumentan. Otros desean con fuerza la marcha del portugués. “El Real Madrid no se puede permitir un entrenador llorón. Va a destrozar nuestra dignidad como club”, explican. Los pro-Mou consideran al técnico una estrella del rock. Los anti-Mou, un éxito efímero de radiofórmula. Se veía venir.
“Es el puto amo en la sala de prensa”, reiteró Guardiola hace dos días ante los periodistas deportivos. “Como Mick Jagger en el Calderón”, pienso yo. Y justo cuando estoy a punto de decidir que José Mourinho es una estrella del rock, leo en una entrevista del entrenador a la COPE que su músico favorito es Bryan Adams. Se me cae el mundo al suelo. Las comparaciones se agolpan, inmisericordes, en mi cabeza: “poligoneros”, “los Smiths”, “Rolling Stones”, “Have you ever really loved a woman”… Y, de repente, veo la luz. Mourinho va a ser como Bad romance, de Lady Gaga: jamás aceptaremos que nos gusta, pero es difícil escucharlo sin que se te escape una sonrisa y se te acelere el corazón. Lo que los americanos llaman “un placer culpable”.
Sobre todo acelerar el corazon con Lady Gaga. Eso es arte de quinta
payaso y maleducado... mmm inetersante... como la mayoría de las estrellas del rock
Ni estrella ni nada. Un payaso y un maleducado, eso es lo que es.
Solo queria decir que en la rueda de prensa Mourinho no dijo que fuera culpa de Unicef. Dijo: "tal vez es por la publicidad a Unicef, o por el poder del señor Villar en la UEFA..." Distorsionais mas sus declaraciones que la prensa catalana.
¿Jon Hamm o Don Draper? Cómo los demonios interiores del protagonista de 'Mad men' le han convertido en la mayor estrella de la televisión. Lee la entrevista más reveladora con Hamm.

01.04.2013
El grupo es el ganador de la VI edición del Termómetro RS
