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RollingStone

Olga Rossano: una rockera en Nueva York

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De conciertos por NY: Aerosmith, Julliet Lewis y Blondie

Olga apura sus últimos días en Nueva York para vivir a tope de concierto en concierto. Hasta visita una iglesia para ver a un coro gospel sin haber dormido. Por 'Rolling Stone'

De conciertos por NY: Aerosmith, Julliet Lewis y Blondie

Esta semana ha estado bastante movidita en lo que a conciertos se refiere.

De nuevo, volví a alquilar un coche, esta vez descapotable, para irnos unos cuantos a ver a Aerosmith en concierto en Jones Beach, donde días antes había actuado John Mayer. Aerosmith es uno de mis grupos favoritos y tenía muchas ganas de verlos en directo. Así que nos pusimos rumbo a uno de los sitios más recónditos de Nueva York cargados con las guitarras y todos los bártulos ya que pensábamos hacer noche en la playa que está justo al lado del estadio.

 

Tyler y compañía salieron al escenario con su Love in an elevator y tocaron sus grandes éxitos a golpe de guitarrazos y de insinuantes movimientos de cadera del líder del grupo, muy en forma todavía, en medio de miles de histéricas fans. Un show en toda regla aunque el sonido dejó un poco que desear. Y como no, no pudo faltar un encontronazo, como va siendo habitual, entre S.Tyler y J.Perry. Si hace poco, Perry empujó al cantante y lo tiró del escenario por propinarle Tyler un manotazo en el trasero, esta vez, el guitarrista se llevó un buen porrazo con el micrófono en la cabeza mientras el otro se volvía literalmente loco  mientras bailaba junto a él. El tío tiró la guitarra al suelo y desapareció del escenario. En fin, un cuadro, después de disculparse públicamente el atemorizado cantante y pedirle que saliera, Perry salió con cara de mírame y no me toques, cogió su guitarra, se marcó un rabioso solo y terminó pagando su mala leche con su Gibson a latigazo puro. Se ve que las relaciones están más que quebradas en la banda, pero el concierto estuvo muy bien y nosotros lo pasamos genial.

 

Jones Beach a las tantas de la noche es un lugar inhóspito y te puedes permitir ciertas libertades como brindar con los colegas con unas cervezas junto a tu coche al terminar el concierto sin que vengan a darte la murga. Así que eso hicimos, sacamos las guitarras y nos marcamos unos temas en el aparcamiento mientras todo el mundo se iba yendo de allí hacia la ciudad. Pero nuestro plan de quedarnos en la playa se quedó en pura ilusión, estaba cerrada al público y no hubo manera de entrar por ningún sitio pero mejor así, porque nos llegamos a colar y estos americanos son capaces de desmantelarnos el chiringuito y de paso meternos un tiro a la primera de cambio.

Total, que nos fuimos a Manhattan, sin antes perdernos, porque ya os digo que telita para salir de allí. Al fin, reconocimos el camino de vuelta, eran las 3 de la mañana y solo nos quedaba una alternativa, acercarnos a un sitio por el Upper East Side a la orilla del East River a seguir tocando hasta que amaneciese. Serían las 7 de la mañana, nos fuimos a desayunar por ahí cerca y se me ocurrió pasarnos por alguna iglesia de Harlem a ver un coro gospel (obligadísimo ir), lo tenía pendiente. Hay una en la 145 con Convent dijo uno, y bueno pues hacia Harlem un domingo por la mañana sin haber pegado ojo a escuchar música de iglesia y ¡qué marcha tienen! Lo que me gustó fue que no era precisamente un sitio turístico sino una iglesia no muy grande escondida por ahí. Me encantó, toda una experiencia.

Y tras la música celestial, a dejar el coche y a casa a dormir, vaya paliza.

 

 

Aun no me doy cuenta de que dentro de nada regreso a Madrid, a la que por cierto echo de menos. Estos meses en Nueva York me han parecido años. En mi vida he aprovechado tan bien una experiencia como ésta. La cantidad de cosas que me llevo a casa, de momentos irrepetibles, de recuerdos, de sensaciones y una inspiración que jamás creí conocer. Como os decía, esta ciudad es carismática y altamente adictiva y por supuesto inspiradora, hasta tal punto que me llevo recién compuesto el segundo disco a casa que pronto grabaré. La manera en que han fluido las letras, las melodías, cómo se ha desarrollado, casi por arte de magia, el nuevo concepto y la onda que quiero plasmar en estas canciones ha sido brutal. Me encanta cuando las cosas surgen así sin esperarlas, sin pensarlas demasiado, tiene todo más sentido y es más interesante. Cuando le pones tanta alma a algo, el resultado te puede llegar a sorprender y mucho. Estoy deseando llegar y grabar estos temas.

 

Otra artista que me ha inspirado en directo ha sido Juliette Lewis, la he seguido desde que estaba con The Licks. Fui a verla tocar en el Music Hall en Williamsburg (Brooklyn), presentando su disco Terra Incognita y me pareció que tiene una energía muy potente y una forma de bailar y cantar muy original, me recordó un poco a Janis Joplin. El rock corre por sus venas, verdadera actitud rock en el escenario.

Me fascina ver como se curran la puesta en escena algunos artistas aquí, le dan un toque teatral al concierto y lo convierten en un show muy especial.

 

He perdido ya la cuenta del número de conciertos que he visto en esta ciudad, y eso sin contar los que te encuentras de repente por la calle. Lo que nunca he llegado a ver ha sido un musical en condiciones y qué mejor oportunidad ahora que estoy en Nueva York, que ir a Broadway y ver uno.

Me invitaron a ver el de Green Day American Idiot. No estuvo nada mal, no es el típico musical. Se echaba de menos un argumento, una historia que contase algo concreto, más bien era un recorrido por la discografía del grupo donde de modo irónico dejaba ver la crítica hacia la juventud corrompida por las drogas, el alcohol y las ilusiones ahogadas en una sociedad destrozada por la guerra y la política. Bajo mi punto de vista, la producción era muy buena y los actores estaban bien dirigidos.

 La programación de musicales es infinita. El que si que recomiendo ver es Stomp, no es un musical, es una performance.

Me habían hablado muy bien de este show, está genial y muy divertido. Son varios actores y bailarines que van haciendo diferentes ritmos con los objetos más insospechados: con escobas de barrer, con encendedores, bolsas de plástico, arena, agua...Muy interesante.

 

El próximo concierto será el de Blondie. No me puedo perder a Debbie Harry a sus 65 años en el escenario.

Esa es la idea, dedicarse a lo que a uno más le gusta hacer hasta el cuerpo te diga basta. Ese es el estilo de vida que me planteo, vivir de la música, de tu música, aportando algo positivo al mundo, expresándote como mejor sabes hacer y alimentarte durante el camino de ilusiones y bellas experiencias. En definitiva, aprovechar el tiempo que tienes al máximo y no desperdiciarlo porque nunca regresa.

 

Lennon solía decir: "Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora". Qué razón tenía, hay que tenerlo en cuenta.

 

Buenas noches.

 

20.10.2010 | sin comentarios
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